Los 10 pecados de UPyD, su peligro y su salida

“El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor” (Confucio)

suricatoA pesar de haber peleado durante 7 años como responsable de comunicación de UPyD-Oviedo y haberme desgañitado hasta lo indecible intentando predicar en el desierto para reconducir determinados aspectos, tengo que decir que nunca imaginé que se llegaría hasta el nivel de ridículo de lo vivido en la rueda de prensa protagonizada ayer por Rosa Díez.

Afortunadamente, mi umbral de paciencia ya lo habían sobrepasado con creces en diciembre los inefables miembros de la dirección de UPyD-Asturias, por lo que ayer pude visualizar el bochorno como mero simpatizante de lo que un día fue un proyecto esperanzador hoy en ruinas.

Y es que lo de que el diputado asturiano Ignacio Prendes pretenda sacar tajada postulándose como la salida a la situación, resaltando su desacuerdo con la dirección y constituyéndose ahora en la alternativa que quería pactar con Ciudadanos, tras cargarse UPyD en Asturias, es de espectáculo circense. Quizás me anime más adelante a publicar la carta de dos folios con la que me di de baja de UPyD en Diciembre, y en que se detalla la deslealtad y estrategia que este sujeto y sus esbirros están cumpliendo paso a paso.

Pero al margen de ello, con la siempre interesante perspectiva que da el mirar las cosas desde fuera, y tras haber pasado un tiempo necesario para una mínima desintoxicación emocional, creo poder apuntar con bastante acierto cuáles son los diez principales errores que han llevado a UPyD a la situación actual.

1.- Ingratitud.

El principal defecto de UPyD es que ha sido un partido ingrato hasta lo indecible. Rara vez ha agradecido a las personas leales su desinteresado trabajo más allá de por los canales puramente formales y protocolarios.

Personas con las que yo viví y trabajé de cerca que han dejado de lado su tiempo libre, su tiempo familiar y su dinero (en muchas ocasiones no precisamente sobrante) por unos ideales y por un proyecto que creían podía cambiar las cosas, merecían desde luego mucho más reconocimiento que el absoluto desdén con que algunos les han tratado, como si existiera la extraña presuposición de que ese era su trabajo y su obligación.

Eso sin hablar ya de las menciones y descalificativos proferidos contra quienes osaban abandonar el proyecto, independientemente de lo mucho que hubieran luchado por él, al más puro estilo sectario.

2.- Arrogancia/despotismo.

La ingratitud con determinados afiliados ha venido como consecuencia de otro de los males que han asolado a UPyD desde sus principios, y que no es otro que la arrogancia, considerando su mensaje como una verdad absoluta que por encima del bien y del mal hay que predicar a los fieles.

Este aspecto viene además muy unido a una circunstancia particular de muchos de los dirigentes y cargos de dirección de UPyD, su procedencia universitaria. En no pocas ocasiones la altanería en el ámbito universitario va unida a no entender que este es como una isla escasamente comunicada con el mundo real, como si las puertas de la institución educativa separaran dos universos ajenos. Porque, precisamente por no estar en las aulas, no se puede tratar a los votantes como el profesor trata a sus alumnos, desde una posición de superioridad donde a veces los modales son auténticamente despóticos.

Si alguien quiere profundizar en este aspecto aquí tiene mi entrada sobre la UNED.

3.- Falta de autocrítica.

¿Cuál es la consecuencia lógica de los puntos anteriores? La más absoluta falta de autocrítica. El problema siempre eran los medios de comunicación, los votantes, el no entender lo que se quiere plantear… Pero nunca, nunca, se ha realizado un verdadero ejercicio de autocrítica. Y mejor no cuento las respuestas que teníamos que aguantar aquellos que la exigíamos.

Tengo que reconocer que esto en lo personal siempre me ha sangrado bastante. Todo perfeccionista detesta equivocarse, pero la diferencia entre un perfeccionista inteligente y uno con síntomas de mediocridad, es que el primero siempre pedirá que se le busque la imperfección, porque solo desde la crítica sincera se puede hacer un ejercicio de mejora constante. Guste o no, buena parte del aprendizaje se produce por ensayo y error, así que si uno no asume sus equivocaciones, lejos de mejorar, repetirá machaconamente sus tropiezos.

4.-Comunicación.

UPyD ha tenido siempre un serio problema de comunicación. Prescindiendo de los intereses para ocultar su mensaje (que luego veremos y que desde luego existen), no ha sabido utilizar estrategias comunicativas adecuadas.

Lo discutí en varias ocasiones de forma pública en twitter, así que si alguno tiene interés y tiempo puede buscarlo en el Time Line. Comunicar en el siglo XXI no es solo exponer tu mensaje de forma eficaz para hacerlo accesible al entendimiento de otros, es también, y más si cabe, saber utilizar las estrategias para que dicho mensaje llegue a los destinatarios.

No se puede pretender que una sociedad que tiene un interés justo e incluso escaso en lo político, lea programas y documentos de análisis de 300 folios que, sinceramente, le importan un bledo. Hay que dárselo claro, masticado y a ser posible disfrazado de sensacionalista. La respuesta que me dio alguno en ocasiones es que para tratar a los demás como idiotas se iba a su casa. Craso error, ahí están los resultados de unos y otros, porque volviendo al punto dos, el mundo intelectual de la Universidad no es el mundo donde Sálvame o Adán y Eva tienen un 20% de cuota de pantalla.

5.- Antipatía.

El resultado: un partido antipático. Y esto es grave, porque por mucho que se empeñen las direcciones nacionales y regionales del partido, en el voto pesa sobremanera la emoción y bastante poco la razón.

Seamos honestos, ¿cuántas veces se ha leído alguien íntegramente el programa de un partido al que ha votado?, es más, ¿cuántas veces ha leído alguien un programa político? Pues eso, el voto no es solo, ni siquiera prioritariamente, una cuestión racional y reflexiva. Es en gran medida una decisión emocional y los grandes partidos que lo saben juegan con sus estrategias para reforzar la emocionalidad primaria (y entontecedora) del ser humano. ¿De qué si no siguen algunos 40 años después con la cantinela de Franco y el miedo a la derecha?

Así que, como decíamos, apelar a la racionalidad de una sociedad que no vota en base a este criterio es, primero, un disparate estratégico, y segundo, un vivir al margen de la realidad, por muy políticamente correcto y socialmente deseable que suene.

¿Alguien se imagina que cualquier otro partido hubiera denunciado a todos los bancos que denunció UPyD o hubiera puesto la querella de Bankia? Sería un héroe nacional… Pero si caes mal, ya puedes repartir oro que te buscarán la mala intención.

6.- Enemistad.

Si uno tiene problemas para difundir su mensaje, para caer simpático y para que la gente le entienda, por favor, no es inteligente buscar más enemigos con los que guerrear ni mucho menos batallar contra todos a la vez.

Si quieres cambiar el sistema, ya tienes de partida como adversarios a todos los partidos políticos del establishment, a la prensa servil que trabaja a sueldo para ellos, y si además eres un partido laico, a la Iglesia tampoco le simpatizas. Lo propio sería por lo menos tratar de pactar tregua con alguno mientras te centras en los otros.

Por tanto, la estrategia de ir acusando a los medios de comunicación (que son quienes tienen el poder de transmitir tu mensaje) y guerreando contra ellos es una auténtica torpeza. Donde ya te tienen en el punto de mira, solo conseguirás que te ignoren más y que sean más beligerantes contra ti. Y sí, los medios de comunicación han ocultado deliberadamente el mensaje de UPyD, han tergiversado hasta lo indecible su discurso, han mentido descaradamente y han atribuido sus méritos a otros. Pero precisamente por eso lo que no se puede es establecer con ellos guerra abierta, mientras se lucha en otras tres, porque lo único que puede salir de ahí es una pérdida mayor que si al menos intentas fingir entendimiento.

Y en el plano partidista tres cuartos de lo mismo. Bastante guerra había con el PPSOEIU como para convertir a Ciudadanos en el principal punto de mira, organización que además te ha ganado la estrategia de la comunicación y del diálogo, dejándote a ti como autoritario (aunque lo haya hecho con malas artes, las mismas que tú en tu arrogancia te has negado a utilizar o que en tu mundo de yupi no has visto venir).

7.- Burocracia.

Recuerdo que uno de los males de los que huía como de la peste el primer coordinador de UPyD en Asturias, Eduardo Madroñal, era de la burocracia (o lo que es lo mismo de la adopción de roles burócratas), aspecto que él siempre supo manejar en una yo creo que buena labor mientras estuvo en el cargo.

Desgraciadamente con el tiempo la cosa se torció, tanto a nivel nacional como autonómico. A nivel nacional empezaron a proliferar documentos inacabables y absurdos sobre cómo había que ejecutar la gestión, la comunicación, la representación… Una pérdida de trabajo y esfuerzo que no tenía utilidad alguna, más que demostrar la labor que realizaban algunos. Y en Asturias, peor aún, cuando esta indescriptible dirección decidió que algunos niñatos serviles iban a tener sueldo y dedicarse a tareas propiamente políticas, mientras lo más leal, competente, político en el sentido amplio del término y formado, se dedicaría a dar la imagen amable, reuniéndose con los ciudadanos o repartiendo folletitos. Un reparto de actividades cuya única función era quitar del debate político precisamente a aquellos que podían rebatir las decisiones institucionales o algunas barbaridades que se estaban ejecutando.

8.- Yoísmo/intereses personales.

La búsqueda de intereses personales es otro aspecto que a nadie se le escapa que va a ser campo de batalla en la arena política. Desgraciadamente, de la persecución incansable (incluso paranoica) que había en los inicios para detectar a quien quería chupar del bote y practicar la “vieja política” se pasó por parte de algunos al peloteo más absoluto cuando hubo puestos y ya no digamos sueldos que repartir.

El hecho de estar en Asturias con los famosos 6 asesores, que luego fueron 7, quizás hizo ver esto de forma evidente, pero es verdaderamente frustrante, no solo a nivel político sino a nivel humano, comprobar lo fácilmente que se pueden vender algunos. Un puesto catorce en una lista de la que como mucho puede salir uno o una palmadita en la espalda del mandamás es para algunos razón suficiente para tener una flamante erección y comportarse como el jorobado servil de las viejas historias de terror. Francamente descorazonador.

Por supuesto, si sumamos el anteponer el propio yo o incluso las siglas del partido al proyecto de fondo, que es para lo que muchos se unieron a él, el resultado no puede ser otro que la catástrofe vivida. Y en este plano Rosa Díez no ha tenido la generosidad necesaria que se debe exigir a alguien que de verdad quiere cambiar las cosas por encima de sí mismo. Tampoco es la única, sujetos que han actuado con la deslealtad, narcisismo y yoísmo con que lo han hecho Fernando Maura, Enrique Calvet o Ignacio Prendes, son para UPyD un peligro de ambición personalista mucho mayor que veinte Rosas Díez.

9.- Control obsesivo.

El devenir lógico de alguien que se ama a sí mismo por encima de todas las cosas es querer controlarlo todo, porque obviamente nadie estará a su divino nivel intelectual para tomar las portentosas decisiones que toma quien solo reconoce como su igual a la figura del espejo.

El problema en política con el intento de control desmedido y obsesivo, al menos en un partido que se dice regenerador y compuesto en gran medida por afiliados que se dieron de alta precisamente para hacer las cosas de forma distinta, es que lleva inevitablemente a las estrategias sucias de la “vieja política”. Y claro, muchos no están (ni estábamos) dispuestos a pasar por ese aro. Porque sinceramente, para hacer las cosas de la misma forma que lo hacen otros y con los mismos fines, uno se mete en uno de los grandes partidos que tiene más posibilidades de “pillar cacho” trabajando menos.

10.- Peculiaridad de la afiliación.

Y esto es lo que nunca entendió, o no quiso entender, la dirección de UPyD. Que su afiliación, hasta la llegada de los que vinieron al olor de los prometedores resultados anteriores a las europeas, era una afiliación diferente y muy, muy particular.

Eran personas con su trabajo, profesionales sin mayor interés en el lado instrumental de la política, con escasas ambiciones en lo personal dentro de este mundo pero con conciencia, indignadas con el funcionamiento del sistema, que habían decidido dar un paso adelante porque pensaban que si no lo daban ellos, nadie lo haría.

Pero ante todo, en su mayoría, personas competentes, informadas y críticas, que no estaban dispuestas a tolerar mucha tontería porque ni se jugaban nada ni buscaban nada. Es más, lo único que les ofrecía la política era trabajo voluntario (muchas horas), pérdida de dinero (con la cuota de afiliación más alta de todos los partidos nacionales, derramas aparte para folletos, dípticos…) y para colmo, algún que otro reproche del típico ciudadano bocazas en la calle pero votante del PPSOE en la intimidad, del estilo: “sois todos iguales”, “sois unos fascistas”…

 

Y con esta situación, era cuestión de tiempo que se llegara a la situación actual en que podemos aplicar el dicho de: “entre todos la mataron y ella sola se murió”. Aunque personalmente aún creo que hay una posibilidad, no exenta de un peligro mayor.

La posibilidad pasa por una regeneración absoluta del partido, encabezada por una nueva cara visible que permita recobrar el espíritu original de UPyD. Pocas opciones hay para semejante labor, aunque yo apostaría por Irene Lozano, Andrés Herzog o, muy a pesar de muchos, Toni Cantó.

Desde luego, sea quien sea, tendrá el inconveniente de que no contará ya con el trabajo, esfuerzo, competencia y motivación de la cantidad de afiliados leales al proyecto que se han ido dando de baja, pero al menos tendrá la suerte de quitarse de encima a los afiliados que han venido al olor de sus intereses particulares, y que ahora ven opciones mejores para satisfacer sus ansias de ambición.

El peligro mayor es caer en manos de uno de los mesías que, al estilo Pablo Iglesias, promete paraísos para todos buscando tesoros para sí. Y es un peligro real porque muchos de los afiliados leales al proyecto se han ido marchando mientras que muchos de los leales a sus amos se han ido quedando, con lo cual actualmente nadie sabe por dónde puede ir el correlato de fuerzas. Yo personalmente, por decencia, antes de ver este proyecto dirigido por individuos como Enrique Calvet, Fernando Maura o Ignacio Prendes, preferiría verlo disolverse recordando con nostalgia lo que pudo ser y no fue.

Y por último, una reflexión: ¿qué pasaría si Ciudadanos a medio plazo y ahora que juega en la liga del poder y las decisiones, actuara como los partidos tradicionales y no ejecutara los cambios a que se ha comprometido con la coherencia con que sí lo ha hecho UPyD en su pequeña parcelita de poder? ¿Podría UPyD volver a ser una opción? Ahí lo dejo, claro, que eso ya no depende de lo que haga uno (UPyD) sino de lo que hagan otros (Ciudadanos). Veremos.

Salud y libertad…

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5 comentarios

Archivado bajo Política

5 Respuestas a “Los 10 pecados de UPyD, su peligro y su salida

  1. Muy de acuerdo en todo, pero falta un punto importante en el análisis. La falta de coherencia. El partido hace internamente todo lo que contrario de lo que dice. Con la cantidad de gente que ha pasado por el partido todo el mundo sabe que no hay voluntad real de llevar a cabo los cambios que se piden.

    • Estimado Juan:

      Gracias por el comentario, aunque discrepo con él. Yo creo que la coherencia es precisamente la primera virtud de UPyD, al menos en la arena política. En el ámbito organizativo ya es más discutible, pero aún así, viendo cómo lo hacen otros, creo que sigue ganando en la comparación. Aunque sí, es mejorable.

      Saludos.

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  4. luii garcia

    Yo exactamente lo mismo. Pero para rosa parecia su amante . Con su grupo de cachipinos y otros de tontos utiles.
    Pues se esta reproduciendo en asturias el asalto al poder del clan d los cachipinos e ciudadanos.para controlar el aparato del partido en asturias.

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