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Idiocracia en los partidos políticos

“Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo” (Freud)

Hace unos días vi por sugerencia de un amigo la película “Idiocracia”, una absoluta genialidad muy recomendable del mundo friki, cuyo argumento narra la vida de un sujeto medio inútil y una prostituta que, producto de un experimento militar, despiertan 500 años en el futuro. El problema es que ese futuro, nada descartable por cierto, ha favorecido evolutivamente a los más imbéciles. ¿Por qué? Fácil. Mientras los científicos y la gente inteligente estaban absorbidos por su trabajo y eran conscientes de las dificultades de traer hijos al mundo, los más cretinos, que no reparaban en las consecuencias de sus actos ni tenían el más mínimo tipo de responsabilidad, procreaban sin parar, lo que había logrado en 500 años, favorecer genéticamente la estupidez como rasgo dominante. Así que al llegar ese momento, nuestro amigo el cretino, un mediocre y simplón de manual, se había convertido en el hombre más inteligente del planeta, básicamente porque sabía introducir cuadrados en huecos con forma de cuadrado y círculos en su recipiente correspondiente.

 

La hilaridad de la película en cuestión no fue nada comparada con la equivalente producida al ver el resultado de las primarias del PSOE, donde por tercera vez, se pudo apreciar que la idiocracia ha llegado para instalarse en el seno de los partidos políticos.

La primera vez que se pudo observar este fenómeno fue en el mundo nazionalista. Las jerarquías nazionalistas (con “Quatto” Pujol a la cabeza) utilizaron durante años un discurso tergiversador sobre España con el fin de generar odio, arengar a sus militantes y aprovechar la habitual idiocia del votante medio para sacar rédito electoral. El problema es que el tiempo pasa inexorable, y cuando esta generación de “listillos” fue retirándose, fue llegando otra generación de idiotas que ignoraba que su propio discurso solo era una estrategia para aprovecharse de la imbecilidad emocional del personal, interiorizándolo como algo real.

El resultado lo conocemos, el estadista Astut Más se carga su partido en pro de ERC, porque la gente suele preferir los originales antes que las copias por muchas sandeces que digan ambos, y se entra en un bucle psicótico en que se empiezan a tomar como verdades aspectos delirantes: que Cervantes era catalán, que la bandera de EE.UU. está basada en la estelada, que Santa Teresa y Da Vinci eran catalanes… y un largo etcétera que solo se podría curar ya introduciendo antipsicóticos atípicos en el agua del grifo.

El segundo momento se produjo con las primarias de Podemos siendo un calco de lo narrado anteriormente. Pablito Iglesias, que tiene un complejazo de Mesías extraño en alguien que teóricamente no soporta la religión (y eso que ya se empieza a analizar a Podemos desde el marco de los grupos de dinámica sectaria), se acaba creyendo los propios eslóganes que su partido ha utilizado para cazar tarados y se carga a la única persona de Podemos que realmente tenía una estrategia (e inteligencia suficiente) para dar un buen susto en una cita electoral. Y es que el problema que suele tener rodearse de lameculos que te doran la píldora continuamente para tener un sillón y que te hacen creer que eres dios, es precisamente ese, que te lo acabas creyendo y actúas en consecuencia con el aplauso del entorno ante las estupideces que haces. Con el terrible precio a pagar para un grupo de encumbrar nuevamente a los más idiotas, que a falta de inteligencia solo pueden ejercer la estrategia del servilismo.

El resultado: un partido que reniega de su propio país, que se dice teóricamente de izquierdas pero que actúa como mamporrero del nazionalismo más reaccionario, que utiliza un discurso de libertad e igualdad pero que defiende a dictadores y asesinos, etc.

Y en este marco es donde la idiocracia va un paso más allá encumbrando a, probablemente, la persona más mediocre, inútil e irresponsable que ha pisado moqueta desde la llegada de la democracia (más incluso que ZP, sí), Pedro Sánchez. Pedrito encarna en todo su esplendor, los dos aspectos antes comentados, con el agravante de no haber aprendido nada de los sucesos vividos por otros. Es lo que tiene la idiocia, que plantea incapacidad para aprender hasta del aprendizaje más elemental que existe, el aprendizaje por observación.

Coño, ZP, tú por mi blog

Al igual que Arturo, no se ha enterado de que muchas de las memeces que ha defendido su partido eran una simple cuestión de estrategia para mentes frágiles. Maniobras para movilizar a ese tipo de idiotas a los que les dices: “que viene Franco” y te votan o a los que les dices desde el otro bloque: “que viene Venezuela” y hacen lo propio. Y se las ha creído, proponiendo como verdad absoluta tonterías como que España es un Estado plurinacional, cuando el muy inculto no sabe ni lo que es una nación, llegando a decir la memez de que es un sentimiento.

Readaptación de la actividad del curso de Inteligencia Emocional para alumnos de primaria.

Tampoco ha aprendido la lección de lo vivido en Cataluña. Porque rodeado como está de pelotas en busca de sueldo, nadie de su entorno le ha dicho lo de la copia y el original. Y entre este y Podemos la gente tirará por el segundo, perdiendo además el electorado centrado que, por cierto, es quien decide las elecciones en España desde hace tiempo. Al menos quien las decidía antes de que el PSOE decidiera inmolarse con líderes como este genio.

Y por supuesto, ha seguido la senda de Podemos purgando a todos aquellos más inteligentes que saben de sobra diferenciar entre la estrategia y la idea, entre el pastoreo de un rebaño y la dirección de la granja, que ven claramente que no es lo mismo un militante de un partido que un votante del mismo, y que las elecciones se ganan a través del voto de los ciudadanos y no a través de los votos de los militantes fanáticos y sectarios de partido.

En definitiva, parece que deberemos de acostumbrarnos a que los más idiotas sigan escalando en los partidos y rezando para que ninguno de ellos llegue a presidente. Aunque habría cierta justicia poética en que una población tan sumamente imbécil como para seguir votando a un partido manifiestamente corrupto como el que está en el gobierno, acabe siendo gobernada por el político más imbécil de todos.

Salud y libertad…

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Todo el mundo es nazi

“La violencia es el último recurso del incompetente” (Isaac Asimov)

Allá por el año 1982 nuestro excelentísimo cine patrio, el de las subvenciones, que ya por aquel entonces se dedicaba a hacer grandes obras de arte como las actuales, sacaba a la palestra la película: To er mundo e güeno, dirigida por Manuel Summers, más conocido hoy por ser el padre de David Summers, el de Hombres G.

La película era un invento que mostraba un cúmulo de situaciones absurdas grabadas con cámara oculta ante las cuales los sufridos e involuntarios actores generalmente respondían con una paciencia infinita. Esto debe hacernos pensar en dos cosas: la primera, que los memos y descerebrados de los youtubers de hoy en día no han inventado nada nuevo y la segunda, que por entonces se tenía bastante más educación que ahora, porque incluso aunque te vacilase un faltoso por la calle, el hecho de calzarle una hostia no era algo que se tomase a la ligera y tenía que estar bien justificado.

En otro orden de cosas, el miércoles 1 de febrero nos levantábamos con la noticia de que un jugador del Betis que había fichado por el Rayo Vallecano, un tal Zozulya, estaba teniendo serios problemas porque lo habían catalogado como nazi, lo que había derivado en que, gracias a la presión de un grupo de fútbol ultra, lo devolvieran certificado y con acuse de recibo a su antiguo domicilio.

Por si esto fuera poco, ese mismo día la también defensora de los trabajadores y prolífica escritora Ana Rosa Quintana, currante e izquierdista de pro como es fácilmente apreciable, se destapaba a micro abierto (por error) justificando que 15 tíos lincharan y apalizaran públicamente a una chavala de 19 años porque, oh casualidad, también era nazi.

El problema con este tipo de manifestaciones y justificaciones es de una enorme gravedad y nos debe llevar a reflexionar sobre dos aspectos. Por un lado, sobre si la violencia, la censura o el acoso están justificados en base a una supuesta adscripción ideológica, por muy reprochable que sea. Por otro, si no estaremos utilizando paradójicamente un pretexto ideológico totalitario para imponer nuestro criterio totalitariamente.

Respecto al primer problema es ciertamente peligroso justificar la actuación de pelotones de jueces, jurados y ejecutores adolescentes que se toman la justicia por su mano, especialmente si tales pelotones están conformados por niñatos activistas de sofá sin cultura, formación ni cerebro, que actúan al dictado de personas bastante más maquiavélicas y con bastantes más intereses que ellos. En el caso de Zozulya su supuesta adscripción nazi viene de la acusación de un periodista que no llevaba muy bien la vena promilitarista y nacionalista del ucraniano.

Ahora bien, de la denuncia de un periodista a la existencia de pruebas que demuestren que este personaje es realmente nazi media un mundo, más si tenemos en cuenta que el mismo jugador lo negó y explicó, siendo difícil de creer que el conocimiento de la realidad ucraniana de unos tarambainas que conforman un grupo ultra o de los memos de twitter que repiten eslóganes como cacatúas sin ser capaces de leer dos artículos seguidos, sea razón suficiente para ejercer acusación y sentencia conjuntas.

En cuanto a la inefable Ana Rosa Quintana, poco cabe decir, salvo que esperemos sea igual de empática  y de coherente si, debido a los amores que genera, recibe parte de la medicina que prescribe a los demás. Porque no debería de tener que explicarse que si uno realmente es nazi y se salta la ley, quien debe de juzgarle es el sistema judicial, que aunque deje mucho que desear, es la herramienta que tenemos para determinar con pruebas, y salvaguardando ciertas garantías, si se ha cometido un delito y la pena correspondiente.

Veamos de forma cruda lo que defiende Ana Rosa, ossssea, Quintana

Pero infinitamente más preocupante es el segundo punto, por cuanto parece haberse instalado una cierta tendencia consistente en redefinir el término de fascista (hoy ya nazi) considerando como tal a todo aquel que no piense como uno mismo.

Aquí puede ser interesante mencionar la hipótesis de Sapir-Whorf, que básicamente señala en su versión fuerte que el lenguaje condiciona el pensamiento. Pongamos un ejemplo de cómo aplican este principio a la manipulación los grupos de dinámica sectaria, sean religiosos, comerciales o nazionalistas. Asumamos que una persona busca ser feliz, objetivo muy lícito y ampliamente generalizado. Lógicamente la definición de felicidad condicionará en gran medida el camino de conductas que emprenda el sujeto. Si un grupo sectario convence al adepto de la que felicidad está en sufrir porque de esa manera se acerca al dolor de nuestro señor lo cual lo aproxima más a él que es el objetivo de la felicidad (estar cerca de Dios), la persona  buscará sufrimiento. Y lo hará paradójicamente para encontrar la felicidad. Hasta no hace mucho, esta búsqueda de la felicidad basada en el valle de lágrimas era muy habitual.

Este tipo de tergiversaciones del lenguaje están ampliamente extendidas hoy día: redefinimos lo que es democracia para hacer que la gente defienda a quien no dejan de ser meros tiranos convertidos en figuras democráticas por arte de magia, redefinimos lo que es igualdad para justificar por qué un sexo tiene que tener más derechos que otro, redefinimos lo que es una España Federal, para justificar lo que en realidad es un régimen confederal… y cuando cambiamos el significado y el nuevo cala entre las masas, ya podemos controlar sus conductas.

Si llevamos esta manipulación  a la hipótesis nazi, nos encontramos con algo muy semejante a lo que ocurre hoy en twitter y que se está extendiendo peligrosamente al ámbito social, que podemos redefinir al nazi como todo aquel que no siga los preceptos que yo (o mi grupo social) marco para no ser nazi. Y claro, una vez catalogado, si sigo la primera regla, ya puedo empezar a atizar al personal porque lo merece.

Podrá pensarse que exagero, pero cuando las hordas progresistas de Berkeley, una Universidad corroída por el cáncer de lo políticamente correcto, acosan y censuran la conferencia de Yiannopoulos, a uno empiezan a saltarle las alarmas. ¿Por qué? Pues sencillamente porque el tal Yiannopoulos es un judío homosexual con un novio negro, que eso sí, defiende a Donald Trump, lo que parece ser para algunos una prueba irrefutable de su nazismo.

Recristo, cómo ha cambiado la estética nazi.

Recristo, cómo ha cambiado la estética nazi.

Lamentablemente esta realidad, como la de los youtubers, tampoco es nueva. En este excelente artículo se nos habla del camino que hemos emprendido hacia una sociedad adolescente. Una sociedad inculta e infantilizada donde los mantras del fascismo de lo políticamente correcto imperan sobre toda las cosas y en todos los ámbitos. También, trsitemente, en el mundo universitario donde estas estupideces tendrían que ser contrarrestadas.

Desgraciadamente no es así y hasta los universitarios, que deberían velar por el libre planteamiento de perspectivas encontradas como base de su aprendizaje desde la confrontación de argumentos contrarios, responden de forma beligerante e impostadamente ofendida exigiendo la censura de cualquier consideración opuesta a sus endebles principios. Recuerdo en este punto una cita del genial Leo Bassi, cuando decía: “si un bufón como yo es capaz de ofenderte y poner a prueba tus principios y tu fe, vaya mierda de principios y vaya mierda de fe”.

Como señala el artículo, si uno no está preparado para que otro le lleve la contraria debería volver a casa a abrazarse a su osito de peluche hasta que sea capaz de aceptar que puede estar equivocado o tenga criterio para defender su postura.  La alternativa es que vivamos en una sociedad donde to er mundo e güeno, to er mundo e nazi y, desgraciadamente, también cada día, un poquito más imbécil.

Salud y libertad…

P.D: Muy recomendable la entrada sobre este mismo supuesto en el blog de josejazz

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Cataluña: el síndrome del niño emperador

“Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres” (Goethe)

Niño emperadorEn el ámbito educativo se conoce como síndrome del niño emperador a la condición del menor caracterizada por un comportamiento disruptivo cuyos síntomas son la agresión física y psicológica hacia los progenitores o las figuras de autoridad, una conducta desafiante con dificultades para canalizar la expresión de la ira y una persistencia en la violación de las normas y límites familiares que se acompañan de un alto nivel de egocentrismo, baja tolerancia a la frustración, escasa empatía y falta de autoestima.

Este fenómeno, también conocido en el ámbito clínico como trastorno negativista-desafiante u oposicionista (aunque habría ciertos matices diferenciales), comenzó a estudiarse en profundidad dada la alarmante proliferación de casos que se produjo en China como consecuencia de la política del hijo único, momento en que  comenzó a sospecharse que los patrones educativos familiares influían de manera notable en el aumento de casos, más teniendo en cuenta que afectaba especialmente a chavales de cierto nivel socioeconómico.

Dos de las variables que parecían tener especial relevancia en la aparición del trastorno eran la total ausencia de autoridad y exceso de permisividad de los padres, unidos a una sobreprotección importante, lo que generaba en el niño un egocentrismo y egoísmo ilimitado: el niño se sentía dios y se consideraba el centro del mundo, de forma que entendía que todo y todos estaban ahí para él, para satisfacer sus demandas y caprichos porque era especial. En definitiva, un niño mimado que se consideraba mejor que cualquier otro y digno de alabanza, exigiendo en todo momento atención y la satisfacción de sus deseos porque siempre se le había tratado como si fuera único y así lo mereciera.

A veces la extrapolación que puede hacerse entre las características individuales y los procesos sociales es ciertamente certera, como ocurrió con el documental “La Corporación”, que describía cómo si se aplicaban características humanas a las multinacionales, un amplio porcentaje de estas acabarían teniendo el diagnóstico de psicopatía.

Lo descrito con el caso del síndrome del niño emperador es perfectamente aplicable al caso de Cataluña, dejando al margen los procesos de ingeniería social que ya hemos analizado. Cataluña no deja de ser hoy un niño malcriado y consentido al que durante mucho tiempo se le ha hecho creer que es especial y al que no se le han dado los dos azotes necesarios cuando la situación lo requería. De hecho, cuando se ha planteado la necesidad de encauzar a ese pequeño déspota que siempre ha recibido todos los caprichos (el emperador) han aparecido las habituales voces acusadoras de algunos vecinos que al grito de “fascistas” exigían que no se regañara al niño y que se le diera un pedazo más de tarta. Y es que siempre hay quien busca el aplauso social desde su impostada superioridad moral cuando no tiene que sufrir en su vida diaria las consecuencias de lo sermoneado.

En realidad, hasta aquí, nada hay nuevo bajo el sol, ni siquiera el hecho de que, como en tantas ocasiones, haya tenido que ser otro padre el que venga a darnos una lección de educación y coherencia con su ejemplo, para ponernos en el espejo de nuestras malas prácticas. El Tribunal Constitucional alemán prohíbe a Baviera realizar un referendum de independencia por ir contra la Constitución, ya que la soberanía recae en el pueblo alemán.

Salud y libertad…

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Liderazgo y guerracivilismo en Podemos

“La masa busca al líder, no porque lo estime sino por interés; y el líder acepta a la masa por vanidad o por necesidad” (Napoleón I)

iglerreHoy tocaba nueva información sobre la Guerra Civil en Podemos: “Partidarios de Pablo Iglesias cargan contra íñigo Errejón por ser dócil con el PSOE“. Es gracioso, la pseudoizquierda o paleoizquierda española (como la llaman otros con gran acierto) llevan 40 años viviendo de un guerracivilismo trasnochado que muchos criticamos, y ahora resulta que sí, que el guerracivilismo es real, aunque sea entre ellos. Dios, qué envidia de esa izquierda francesa sin complejos y con responsabilidad de país (acierte o no).

En todo caso, esta entrada no pretende ser un ensayo sobre el guerracivilismo interesado en España, ni sobre la rancia, acomplejada, victimista, irresponsable y descerebrada izquierda que padecemos en este país (única en el mundo para nuestra desgracia), solo pretende plantear una reflexión sobre un par de apuntes relativos al liderazgo a cuento de la historieta podemita.

El primero referente a la figura que encarna el liderazgo. Según ciertas teorías del liderazgo, el líder sería aquel que mejor encarna el prototipo del grupo. Iglesias es el líder en este sentido pero tiene una papeleta difícil de cubrir. Su grupo ha aumentado tanto y en tan poco tiempo, que apenas tiene cohesión e identidad propia, siendo una amalgama de creencias dispares con unos difusos objetivos comunes. Esa es la razón por la cual le están empezando a salir rivales, lo que si se suma a los intereses particulares de un partido político, pronostica un conflicto asegurado. Ni que decir tiene que este conflicto se ha agudizado al venir mal dadas en un contexto de previsione de éxito, como ocurrió con la famosa pérdida del millón de votos en las últimas elecciones.

El segundo referente a la estrategia. Errejón, que es infinitamente más listo y apegado a la realidad que el coletas, sabe que para que su partido tenga opciones de victoria (y con victoria queremos decir poder llegar a equipararse al PSOE, pero nunca llegar más allá) y un peso específico, tiene que hacerse mucho más integrador. Los líderes eficaces integran a otras corrientes y personas externas sumándolos a su proyecto porque saben que en este tipo de grupos el total es mucho más que la suma de las partes. Y saben que no integrar supone dividir, crearse más rivales, enemigos… lo que en política genera muchas dificultades e impide el éxito.

El problema es que integrar supone atraer más conciencias y más diversidad, lo que a su vez haría peligrar el liderazgo de Iglesias, que es el prototipo del grupo original, es decir, de su vertiente más radical, fanatizada y ortodoxa. La integración, precisamente, cambiaría el prototipo del grupo hacia uno mucho más sincrético, lo que desplazaría a Iglesias a la irrelevancia y auparía al liderazgo a Errejón.

Por tanto, no es solo una cuestión de estrategia o de identidad. La una y la otra son las que determinan el liderazgo del grupo y de ahí el guerracivilismo que estamos viendo. Ambos lo saben y por tanto es iluso pensar que este conflicto es solo una discrepancia política.

Errejón como integrador alcanzará su potencial si los resultados mejoran (lo que atraerá nueva gente) y Podemos se abre. Iglesias, con su pose dogmática, se mantendrá si los resultados se mantienen (o se reducen y consigue culpar al otro de ello por su estrategia light) y Podemos se encierra en su núcleo duro. A fin de cuentas, Iglesias habla a los ya convencidos, pero Errejón busca nuevos caladeros. Veremos quién gana esta partida de Juego de Tronos.

Salud y libertad…

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Las corporaciones: Monsanto y Bayer

Nunca se logra ningún beneficio sin perjudicar a otro (Michel de Montaigne)

El mundo de las corporaciones (a las que recordemos que según un estudio planteado en el documental “La Corporación” si les aplicáramos rasgos humanos tendríamos que diagnosticar como psicópatas en un 90% de los casos) me parece fascinante. Tienen bula para hacer lo que les venga en gana con un descaro tal que no se consiente ni siquiera a los políticos, sindicalistas y otras formas de parásitos conocidos.

La última noticia al respecto ha sido la adquisición de Monsanto (sí, la del maíz transgénico, las semillas de soja y los mataderos masivos) por Bayer (sí, la que experimentaba con judíos y creó la heroína buscando un sustituto de la morfina) en una operación de unos 66.000 millones de dólares.

De este modo, la nueva corporación podrá crear la mierda ambiental en forma de semillas y pesticidas para envenenarte y venderte los productos para sanarte (negocio completo).

Así que lo que no me explico es por qué, teniendo estos lobbies el poder de presión política que poseen, sus compañeros no toman buena nota y se animan a comprar a cinco o seis politiquillos (que son cuatro duros) para redondear sus negocios. No por amor al arte y al prójimo, no, ¡qué cojones! Por puro beneficio.

Se me ocurre que Mcdonalds por ejemplo, debería utilizar su influencia para presionar a los gobiernos en pro de la legalización de la marihuana. Una vez hecho esto, diversificar su ámbito de negocio y moverse entre un 50% de coffee shop y un 50% de restaurantes. Primero desinhibimos un poco a los clientes y les abrimos el apetito, y luego en el local del al lado les metemos el Big Mac triple con doble de todo por el gaznate. Coño, como en el bingo, que te ponen el alcohol baratito para que te sueltes y juegues más cartones. Deberían de pensárselo, no sea que se les adelante Burger King con la idea. Yo les prometo que si lo hacen, al menos en esa ocasión, no pienso decir ni mu.

Salud y libertad…

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Micromachismos y otras formas de reventar luchas

La mujer tiene un solo camino para superar en méritos al hombre: ser cada día más mujer” (Ángel Ganivet)

Hoy es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, otro de esos días inventados para tranquilizar la conciencia social y fingir que nos preocupamos de diferentes problemáticas que el resto del año ignoramos en pro de los intereses propios, suponiendo que dichos intereses no dependan también de una fingida preocupación colectiva, lo que siempre ha sido una estrategia fantástica para sacar rédito y recibir parte del pastel con el añadido de ganar aplauso de la masa focalizada (de foca).

Así que hoy, en otro ejercicio de impostura, han salido los carteles y las guirnaldas en defensa de las mujeres del mundo. Bueno, no de todas, de algunas. Porque a muchas de ellas las guirnaldas y los carteles se les quedan cortas cuando la nómina llega con significativa merma respecto a su compañero masculino, cuando no pueden responder reventándole los morros al baboso de turno que les toca el culo en el trabajo por miedo al despido, cuando les cortan el acceso a los ascensos o cuando no pueden tener un hijo porque tienen miedo a perder el empleo.

Todos ellos objetivos muy respetables, al menos para quienes creemos sin llenarnos la boca de defensa de la mujer (es su lucha y deben hacerla ellas), que tienen derecho a decidir qué hacer con su vida de forma adulta y libre sin que un hombre ni tampoco una hembrista totalitaria les diga que elegir un camino que a él/ella no le gusta es indecente o perpetuador del sistema patriarcal y todas estas zarandajas. Sí, lo digo por cosas como estas

Yendo al grano, el problema del Día de la Mujer, del Niño, del Trabajador o del Telefonista de Vodafone, es que se ha convertido en un teatrillo para representar una obra de corte ético alejada de la búsqueda de objetivos políticos tangibles.

Uno de los grandes problemas de nuestro país (aparte de la cada vez más extrema estupidez como podemos ver) es el imperio de la deseabilidad social, de las formas sobre el fondo, de la impostura… de lo políticamente correcto en definitiva. Y el activismo reflexivo en cualquier campo que una vez buscó objetivos complejos, pero posibles, ha dado paso a un simplón activismo de sillón en búsqueda de aplauso moralista, que en ocasiones recibe respuesta contundente…

semaforo

Es por cosas como esta que, en lugar de reconocer y respetar el camino allanado por otros en importantes luchas como la democracia, el respeto homosexual o el feminismo bien entendido (que también hay otro para echar a correr),  niñitos de papá aburguesados se permiten el lujo de dar lecciones desde su sofá y con su IPAD a tíos y tías que se han jugado el tipo y la cara en luchas muchísimo más complicadas y en situaciones mucho más difíciles, básicamente cuando batallar por algo implicaba que te pegaran una paliza en un calabozo o que te descerrajaran dos tiros en la nuca (como ejemplo podemos ver el ZAS antológico de Carlos Martínez Gorriarán al patético Antonio Maestre a cuento de las lecciones de lucha franquista).

zas

Así, mientras nuevas masas enfervorecidas se dedican a pontificar y pegar carteles hablando de cosas tan estúpidas, frívolas y superficiales como los micromachismos para que todos veamos lo buenas personas que son (sexo aparte)…

bobo

… otros/as se tiran de los pelos preguntándose en qué momento el sistema consiguió manipular a los ciudadanos lo suficiente como para desviar la lucha legítima, convirtiéndola en una mera campaña publicitaria donde cada uno solo busca su palmadita en la espalda.

No soy muy amigo de las FEMEN, su origen totalitario no me gusta, algunos de sus objetivos me parecen discutibles y no comparto su estrategia de fácil escándalo mostrando las tetas (ya hay que ser muy meapilas para que te escandalice ver un pezón), pero al menos les reconozco que no han perdido la perspectiva de sus objetivos y el valor de algunas de sus acciones, que tampoco han traicionado por el aplauso del vecino.

Salud y libertad…

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Partido regenerador, ¿candidato tránsfuga?

“No hay contra el desleal seguro puerto / ni enemigo mayor que el encubierto” (Alonso de Ercilla y Zúñiga)

Define el diccionario de la RAE al tránsfuga como la persona que pasa de una ideología o de una colectividad a otra, denominación que se queda corta para cierto candidato naranja que en una discutible Asamblea de su antiguo partido, del que cobraba, reconoció que llevaba tiempo en conversaciones y negociaciones con otro para dar el salto, presentándose como salvapatrias de quienes veían disminuir sus perspectivas electorales, aunque toda persona cabal y sin intereses directos imaginara que lo único que pretendía era garantizar su sustento y superviviencia política.

En cualquier otro país del mundo un sujeto de este pelaje hubiera sido inmediatamente repudiado, obligado a dimitir de todo cargo público y expulsado de la vida política para siempre pero, como “Spain is different” que reza el eslogan, aquí al margen de algún ciudadano que lo increpó al grito de “traidor” por la calle cuando intentaba entregarle propaganda electoral, fue ocultado como segundón de la familia orangista que tenía que pagarle el favor de la voladura de su antiguo partido, garantizándole de nuevo la elección como diputado autonómico.

Desgraciadamente esto no es noticia, pues en España la elección de tránsfugas, imputados e incluso corruptos manifiestos ha sido práctica general durante años, demostrando que la crisis es mucho más que económica y que la clase política no deja de ser un reflejo de la propia ciudadanía, complaciente con y cómplice de este tipo de prácticas.

En cierto artículo que versa sobre la psicología del tránsfuga, se define a estos como tipos amantes de los cambios que viven sin ideología y sin compromiso, solo pendientes de aspectos tangibles como el dinero y el poder, alcanzando en ocasiones la patológica mitomanía para creerse sus propias justificaciones. Hace unos meses, el ahora candidato de Ciudadanos defendía con vehemencia y como pilar fundamental de las soluciones políticas la devolución de competencias al Estado. Sin embargo, en una entrevista realizada hace unos días en el programa La Lupa, renegaba de tal convicción afirmando que la devolución de competencias sería un caos. Ante la confrontación del cambio de tendencia, o de chaqueta, que le presentó el propio entrevistador el candidato Prendes solo pudo decir que antes estaba equivocado.

Lo verdaderamente hilarante de la situación es que un partido que ha fundamentado su estrategia de marketing en vender la regeneración como propuesta estrella de su proyecto ilusionante, camine de forma tan pública y notoria por la senda de la incoherencia. Sabemos que un porcentaje importante de voto no se rige por la vía de la razón, sino de los intereses económicos y político-partidistas o incluso por la fácilmente manipulable emocionalidad primaria. Pero aunque solo fuera porque un porcentaje tampoco desdeñable se rige por la razón, deberían tener un poco más de respeto y coherencia por los votantes. A no ser claro que los tengan en tan baja estima que piensen que este tipo de cosas no tendrá repercusión alguna.

Carta enviada a La Nueva España el día 13/12/2015 (pendiente de publicación… o no)

Salud y libertad…

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