Cómo convertir a un rebelde en un enfermo mental: del maltrato al consumo de cannabis

“La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia” (Poe)

El miedo a la libertad no es algo nuevo, aunque hay que reconocer que ciertas tendencias políticas actuales han impulsado esta emoción con un nuevo vigor tras entender su poder para controlar y someter a una masa cada vez más manipulable. Pero en todo caso, ni siquiera las personas (o personajes) que pretenden coartar la libertad ajena reniegan de la libertad, solamente demuestran su consideración sobre uso por parte de los demás, presuponiendo que a diferencia de ellos, son demasiado estúpidos como para saber utilizarla.

Una de las formas de cortar de raíz la libertad ajena es precisamente convenciendo a la persona afectada de que el libre uso de criterio y actuación está determinado por una enfermedad mental y que, por tanto, en realidad no está siendo libre, sino que está siendo controlado por impulsos o motivaciones patológicas.

Esto se puede observar perfectamente en los casos de maltrato, donde lo primero que hará el sujeto en cuestión es romper la red social de apoyo de su pareja, a la par que la hace creer que su capacidad de discernimiento está afectada por un deterioro cognitivo o cualquier otro tipo de patología mental, con el fin de que dude de ella misma. No obstante, también hay ejemplos en el ámbito político, donde a los discrepantes de regímenes totalitarios, de derechas o de esa izquierda genocida tan del gusto de nuestros gobernantes actuales, se les enviaba a campos de concentración o gulags para re-educarse, que es la forma de decir aplicando la neolengua, que debían someterse al pensamiento en bloque dominante.

El problema cuando hablamos técnicamente, y no solo socialmente, de salud mental, es que podemos encontrarnos con algún caso semejante. Por ejemplo, la Historia de la Psicología deberá cargar con la vergüenza de haber  validado el concepto de histeria y su supuesto tratamiento, que incluía verdaderas torturas a base de electroshocks aplicados indiscriminadamente a mujeres perfectamente sanas que osaban no aceptar el régimen de esclavitud y abuso a las que les sometían sus maridos. Todavía hoy, de vez en cuando, algún marido pregunta o plantea tal posibilidad, de la misma forma que lo hace algún padre cuando su hijo le confiesa que es homosexual, condición considerada “trastorno” durante mucho tiempo por obra y gracia de la religión imperante.

Otro ejemplo es la drapetomanía, la supuesta enfermedad que padecían los esclavos negros del siglo XIX, por la cual tenían unas ansias de libertad excesivas que les hacían manifestarse contra el sistema de esclavitud. Y llegando a tiempos más actuales, el TDAH, donde algunos profesionales con pudor y reticencia a vender su conocimiento a la lucrativa industria farmacéutica, hablan de la patologización del natural, curioso y agotador comportamiento infantil.

Pero, ¿realmente es tan fácil que cuaje la idea de que alguien tiene un trastorno mental simplemente porque no acepta someterse a ciertos cánones morales, comportamentales, políticos o ideológicos imperantes? Veámoslo.

Imaginemos a un consumidor de cannabis que producto de una enfermedad cuyos síntomas pretende tratar, o simplemente por introspección psicológica o disfrute, realiza un uso no abusivo de la sustancia. Imaginemos también que el individuo en cuestión es un poco díscolo y está hasta las narices de que personas mediocres y corruptas dirijan su vida, por lo que desobedece la normativa y se pone a fumar un porro en medio de la calle con tan mala suerte de que se cruza con un policía.

Hasta aquí no habría problema, uno desobedece y el otro cursa la correspondiente denuncia por consumo en la vía pública. El conflicto surge cuando se inmiscuye el sistema sanitario, bien por exigencias del sujeto, jurídicas o de otro tipo, porque si el psicólogo o psiquiatra de turno no es muy espabilado, y hay profesionales que es aterrador que tengan permiso para ejercer, podría perfectamente aplicar con literalidad el DSM IV-TR.

El DSM, que actualmente va por su versión V (una versión que por cierto ha levantado una auténtica polémica por los conflictos de intereses económicos de sus principales impulsores con la industria farmacéutica), es el manual donde se recogen los diferentes trastornos y las condiciones que hay que cumplir para ser diagnosticado.

Y en lo referente al abuso de cannabis, lo define como: “un patrón desadaptativo de consumo de cannabis que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por uno (o más) de los ítems siguientes durante un período de 12 meses:

1.- (…)

2.- (…)

3) problemas legales repetidos relacionados con la sustancia (p. ej., arrestos por comportamiento escandaloso debido a la sustancia).

 

Así que, eureka, en aras de la literalidad y de buenas dosis de mala baba, hemos conseguido convertir una conducta rebelde en una taradura mental, un trastorno por abuso de cannabis, que en realidad lo único que oculta es un deseo de no someterse a una normativa que uno considera injusta o que simplemente, por mil razones, pretende pasarse por el arco del triunfo.  Eso sí, tienen el detalle de darte una segunda oportunidad, a partir del segundo problema legal, premio.

Resumiendo, teniendo todo esto en cuenta, deberíamos ser más laxos a la hora de achacar problemas mentales al personal, o al menos reconocer que con estos mimbres, todos somos carne de cañón. Por supuesto, sin quejarnos en demasía, no sea que nos diagnostiquen también de trastorno negativista desafiante y llevemos la oferta del 2×1 en el Carrefour jurídico-sanitario.

Salud y libertad…

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La verdad sobre la anfetamina (lisdexanfetamina)

“La mente se estira por una nueva idea o sensación, y nunca se contrae de nuevo a sus antiguas dimensiones” (Oliver Wendell Holmes)

Después de grandes éxitos como “La verdad sobre el metilfenidato”, “La verdad sobre los ansiolíticos” o “La verdad sobre los fármacos para la erección”, entre otros, estaba prácticamente obligado a escribir otra verdad, mi verdad, sobre las anfetaminas.

Vaya por delante que no me gustan las drogas estimulantes, salvo mi siempre reparadora Coca-Cola si es que se me permite incluirla en tal categoría, pero tener un blog es como escribir una novela, a veces el contenido cobra vida y te lleva por sus propios derroteros.

Que te sirvan una Pepsi cuando has pedido Coca-Cola, debería estar penado con la más terrible de las muertes.

Como decía, los estimulantes no me gustan por tres razones. Primero, porque por constitución personal ya vivo sobre-estimulado, ansioso y  nervioso de sobra, y porque para notarme hiperactivo y sentirme Dios, yo al menos no necesito droga alguna (la llevo endógena de serie). Segundo, porque tengo mucho respeto por los fármacos liberadores de grandes cantidades de dopamina, tanto por su capacidad para generar dependencia o brotes psicóticos a medio plazo, como para facilitar Parkinson a largo. Y tercero, no lo voy a negar, porque siento bastante desprecio por la sub-cultura de la cocaína, donde se encuentra el prototipo que tanto detesto del yupi farlopero que busca el desfase por el desfase y ejercer una superioridad artificial que solo busca mitigar sus complejos ante la falta de un sobrevaloradísimo éxito social o profesional.

Ahora bien, dicho esto, respeto la libertad de cada uno para consumir aquello que desee, siempre que se haga responsable de las conductas bajo sus efectos, y no veo mal alguno en que uno busque incrementar su capacidad, rendimiento y productividad, asumiendo ciertos riesgos de los que, por supuesto, debería ser consciente. Resumiendo, allá cada cual, que los conflictos empiezan cuando uno deja de gestionar su propia vida para intentar gestionar la de los demás.

Para la realización de este pequeño experimento hemos utilizado el fármaco Elvanse, una anfetamina que en España se utiliza como sustituto del metilfenidato para los pacientes con TDAH, cuando este no genera los efectos deseados o cuando existe una respuesta adversa. Otros países como EE.UU., sin embargo, facilitan la anfetamina directamente como tratamiento de primera línea, si bien allí la moda es el Adderall, una mezcla a tres cuartos de dextroanfetamina y un cuarto de levoanfetamina, que se utiliza con gran éxito no solo  para que los niños movidos dejen de dar por saco, sino para que los universitarios y trabajadores incrementen su rendimiento aprovechando sus efectos nootrópicos o lo disfruten recreativamente aprovechando su potencial afrodisiaco y estimulante.

Siendo purista, el Elvanse es lisdexanfetamina, un profármaco de la dextroanfetamina (que sería la anfetamina clásica) que se vende en botes de 30 cápsulas que pueden contener dosis de 30 mg, 50 mg y 70 mg, siendo la primera presentación óptima para medicar a los niños (dios bendito, qué aberración) y las otras para los adultos. Su precio ronda los 115€ en farmacia si no se aplican los descuentos de la Seguridad Social, aunque exige receta obligatoria, y puede encontrarse en el mercado negro con un coste que oscila entre los 200€ y 300€. Su efecto terapéutico comienza en teoría a los 45-60 minutos desde la toma y puede durar hasta 13 horas, funcionando a través de un mecanismo dual: liberando directamente dopamina y en menor medida noradrenalina, y bloqueando de forma aguda la recaptación de ambos neurostransmisores monoaminérgicos.

Para la prueba se ha utilizado una cápsula de 50 mg por mera disponibilidad. No obstante, como la dosis parecía muy alta para el objetivo pretendido, se dividió el contenido de la misma en dos, consumiendo la mitad (unos 25 mg) por vía oral y devolviendo el resto al interior de la cápsula. Aunque la sustancia puede esnifarse, esta forma de administración está específicamente desaconsejada debido al incremento de la intensidad de sus efectos y de su capacidad adictiva. La dosis ingerida es especialmente interesante pues recordemos que la cápsula indicada como dosis para menores es de 30 mg. Es decir, se ha consumido algo menos de la dosis correspondiente a un niño.

Teniendo esto en cuenta y habiendo estado controlado en la distancia por mi ángel de la guarda por si hubieran existido complicaciones, comento los resultados, empezando, como siempre, por los registros fisiológicos. Primero, de tensión arterial…

… y después, del incremento de pulsaciones, donde se puede apreciar claramente un incremento en el momento de mayor efecto, aunque como veremos, quizás no se debiese solo al efecto directo de la sustancia…

Desde el momento del consumo y durante los primeros 15 minutos, la única sensación apreciable fue una percepción interoceptiva de aceleramiento cardiaco que no se corresponde, como podemos ver, con ningún indicador objetivo y que, como ya ocurrió en otros casos, puede ser simple consecuencia del nerviosismo. Sí se produjo a partir de la media hora una sensación en la cabeza como de presión, acompañada de un claro incremento en la nitidez de las percepciones, más ricas en matices y semejante a la sensación de “estar colocado” que ya se expuso con el metilfenidato.

En este momento cometí un gran error, dado que la idea, además de realizar la prueba, era analizar su capacidad potencial para incrementar el rendimiento cognitivo. Pero como en ese momento los efectos tampoco parecían especialmente relevantes, decidí ponerme a fregar los platos mientras esperaba a que el efecto se intensificara. El caso es que fue en ese preciso momento cuando la sustancia decidió operar toda su magia, y lo que iba a ser una limpieza básica de cacharros para volver raudo a mi pc, se convirtió, atención, en una maratón de hora y media consistente en: fregar los cacharros, limpiar los armarios, desengrasar la campana extractora, limpiar el baño al completo y la vitrocerámica (cuyo último episodio de profilaxis dista en fechas lejanas tanto que ignoraremos) y tender la ropa.

He aquí el poder de la higiene de una vitro haciéndote visualizar hipnóticamente el origen del cosmos

Juro que el sudor de mi frente, del que tengo fotos que por pudor no voy a incorporar, pero que es semejante, si no superior, al de cualquier sesión de gimnasio, da buena cuenta de los  efectos activadores y de aceleración de la sustancia. Por si fuera poco, estos se completan con una focalización atencional algo más potente que la derivada del consumo de metilfenidato, y claro, escuchar “Semos las niñas del colegio de La Salle” de los Mojinos Escozíos, en este plan, mientras se observa la más mínima brizna de grasa como un enemigo a aniquilar, genera una escena entre cómica y dantesca.

Afortunadamente, tras hora y media, sonó una nueva alarma del móvil para indicarme que debía volver a realizar la toma de datos fisiológicos, lo que me ofreció la oportunidad de cambiar el foco de actividad y empezar a realizar un trabajo más cognitivo. No obstante, en ese momento de cambio de actividad, que puede apreciarse claramente en los registros, sobrevino una sensación intensa de calor, que me llevó a tomarme la temperatura (no llegaba a 36,5º) y a hidratarme en abundancia con un extraño elemento que tiempo atrás escuché que se podía utilizar para beber: agua.

Aproximadamente una hora después de estar trabajando a buen ritmo y con una capacidad de concentración muy mejorada, apareció otro efecto de la sustancia, su efecto afrodisiaco. No obstante, como tampoco tenía ninguna intención de perder el tiempo con esas incómodas necesidades fisiológicas, apliqué la UPE (unidad de paja estándar) volviendo en diez minutos a tareas más productivas.

En las dos o tres horas siguientes, la productividad se incrementó de forma considerable, manteniendo la capacidad de atención y concentración, con una sensación de rapidez en el paso del tiempo semejante a la que puede ocurrir bajo los procesos de sugestión hipnótica y sin aparición alguna de síntomas de cansancio o fatiga. En este tiempo, solamente se produjo alguna fuga al desviar la atención de un estímulo a otro, focalizando la atención en el nuevo; un cierto malestar por sensibilidad  a la luz, que no tengo ni idea de si se debe a la sustancia o no; y eso sí, una sensación lo suficientemente energizante como para pensar que con cuatro amigos de mi elección podría conquistar la Alemania de Merkel. Claro, que en este último punto quizás influyó estar escuchando la banda sonora de Braveheart.

Finalmente, a las tres horas (cinco desde el inicio del experimento), caí en la cuenta de que se me había olvidado comer, algo bastante habitual en sujetos con trastorno obsesivo cuando se enfrascan en la realización de una tarea, así que planteé una nueva parada estratégica para cumplir con el incordio de satisfacer una nueva necesidad fisiológica prefiriendo estar en otros menesteres y volví a mis asuntos.

A partir de ahí la sensación fue más incómoda, aunque no llegó a ser especialmente desagradable, interpretando que se debía al final de su acción mucho tiempo antes de lo esperado, probablemente debido a la reducción de la dosis. En esos momentos aparecieron sensaciones como: confusión, dolor de cabeza, mareo, sensación de resaca y cierta ansiedad, que supongo desaparecerá en un par de horas (o ya me encargaré yo de que desaparezca).

Por supuesto, este experimento se limita a comentar los efectos agudos desde un prisma exclusivamente personal y puntual, pero no olvidemos que los riesgos se incrementan con un consumo frecuente, además de por el incremento de tolerancia, por unos efectos secundarios cuando el consumo es crónico, que pueden ir desde paranoia y alucinaciones, hasta bruxismo, ataques de ira,  convulsiones e impotencia.

Así, una vez expuesta la situación, dejo como siempre que cada cual saque su propia conclusión. La mía, a fuerza de ser honesto, es que aun aceptando que incrementa la capacidad de atención y la concentración junto con el rendimiento, no se justifica su uso, salvo quizás en casos muy, muy puntuales o graves, como tratamiento farmacológico. Entiendo que alguien pueda utilizar la sustancia puntualmente como droga (que no fármaco), para salir airoso de un pico de trabajo o para eliminar la fatiga con fines recreativos, pero me parece una barbaridad indecente, sugerirla como medida de tratamiento psicológico a un menor.

Salud y libertad

[AÑADIDO]: Esa noche fui incapaz de dormir más de dos horas con el consiguiente destrozo por cansancio al día siguiente, lo que puede explicar también la capacidad adictiva de la sustancia.

 

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Por qué desprecio el Día de la Paz

“No puedes separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz, a no ser que tenga su libertad”

Hoy es día 30 de enero y se conmemora el Día de la Paz en los centros escolares,  los cuales celebran con gran autocomplacencia su promoción de la cultura de la no violencia y de la paz. Este por supuesto, es distinto del Día de la Paz (a secas) que se celebra el 21 de Septiembre, que para fardar de superioridad moral simplona a base de slogan, siempre es mejor pillar la oferta del 2×1.

La idea es preciosa y enternecedora, o mejor dicho, lo sería, si uno no fuera un viejo zorro que  conoce perfectamente las interioridades que se ocultan bajo las fachadas éticas de algunos centros y de los más vociferantes místicos con complejo de John Lennon (cuya faceta real dista mucho de su imagen).

El caso es que a cuenta de la fecha, he recordado dos anécdotas curiosas de mi adolescencia.

La primera de ellas ocurrió en una celebración del día de la Paz, no recuerdo de cuál de los dos o si en aquella época había tres o seis, cuando los jerifaltes del colegio quisieron celebrar el día en cuestión haciéndonos seguir otra moda aún más absurda e insustancial que la de los Días de… la de los lacitos (ya se sabe que las modas son cíclicas). Total, que convocaron a todos los alumnos, alumnas, alumnes y almartes, a hacer una manifestación silenciosa con un lacito blanco en señal de la ansiada paz. Yo ya llevaba un par de días haciendo objeciones: que si los terroristas se cachondeaban de los lacitos (ETA estaba en pleno apogeo), que lo que hay que hacer es callar menos e incrementar las penas, etc. percibiendo un evidente malestar hacia mis comentarios. Así que el día de marras fueron directos a pasar revista encontrándose con mi despiste (se me había olvidado en casa), y con alguna alegación como que suponía que la participación en el show era voluntaria. La respuesta que recibí fue que lo fuera a buscar a casa y así me fumé un día más de expulsión a cuenta del asunto. Por cierto, cuánta beligerancia para tan pacífico día, aunque poco sorprendente si tenemos en cuenta que años después me enteré que el mismo colegio había organizado para sus alumnos mayores un periodo de voluntariado que, por supuesto, era impuesto con carácter obligatorio (paradojas).

El segundo momento, del que no cabe frivolizar, fue desgraciadamente más duro y quienes lo vivimos seguimos recordándolo con espanto, teniendo además que soportar las imbecilidades de los niñatos que van sentando cátedra desde su absoluta ignorancia. Habían secuestrado a Miguel Ángel Blanco y volvíamos de un campo de trabajo o alguna actividad por el estilo. El tema se comentaba por todos lados y recuerdo que el cura me dijo en el autobús: no lo matarán porque supondría una reacción social salvaje de rechazo que políticamente bla, bla, bla… Mi respuesta fue: yo creo que sí lo van a hacer porque son terroristas, y porque antes del rechazo, que se la sopla, no van a dar una imagen de debilidad y sometimiento a la presión social. A mitad del viaje en autobús, la radio dio la noticia del desenlace que todos conocemos. Ese día descubrí dos cosas: que hay gente que toma como patrón para analizar su realidad el criterio de sus propios deseos y que la paz por la paz, carece de valor. Alguien lo definió posteriormente como la paz del cementerio. Y es que la paz no tiene utilidad alguna si no va acompañada de libertad, aspecto que se puede aplicar al terrorismo o a la política, valga en algunos casos la redundancia, y que en ocasiones debe ser impuesta por la fuerza (si vis pacem para bellum).

En definitiva, que estas dos anécdotas me han hecho reflexionar sobre lo peligroso de inculcar en los estudiantes una cultura de la paz basada en el diálogo a toda costa, en presuponer de forma general al otro interlocutor buenas intenciones o en renunciar a los principios democráticos o de libertad más elementales en beneficio de dicha paz. En definitiva, en promover, no la paz, sino una paz, la paz del cementerio.

Salud y libertad…

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Necrofilia Política

[…] La muerte, como única certeza desde el momento del nacimiento, no es ajena a este fenómeno y por tanto, no es extraño que la misma se perciba desde dos polos aparentemente irreconciliables que van desde la más fingida ignorancia hasta la más completa fascinación. Dos extremos que, curiosamente, se pueden explicar desde un punto de vista psicológico a través de un mismo proceso, el mecanismo de defensa de la negación.

El primer caso es más fácil de apreciar, obviar su existencia nos hace tenerla menos presente y permite escapar de su influencia, reduciendo con ello la emoción de miedo e incrementando la sensación de control sobre variables que realmente están fuera de nuestro alcance.

El segundo, es algo más retorcido. La atracción que provoca la muerte, especialmente cuando se trata de saldar cuentas pendientes, está en la propia esencia de nuestra cultura de corte cristiano, que tiene que lidiar con la paradoja de explicar cómo la ejecución de su principal líder mesiánico precipitó su triunfo. O dicho de otro modo, convencernos de que la derrota de un asesinato particularmente lento y cruel, fue la causa de una dulce victoria a posteriori (generalmente de corte moral).

Es en este segundo marco de referencia donde el encanto que produce la muerte puede trastocar los esquemas mentales y, especialmente en sujetos con tendencia psicopática o no muy equilibrados emocionalmente, generar una cierta excitación que afecta a los impulsos humanos más primarios como son la ira y la violencia, adquiriendo en los casos más extremos connotaciones de tipo sexual. En definitiva, una activación de corte placentero y energizante que podemos calificar desde un punto de vista simbólico, como necrófila. […]

Artículo completo aquí, en El Asterisco.

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¿Debería España legalizar el cannabis?

cannabisEl Senado canadiense aprobó legalizar el cannabis en junio de 2018, permitiéndose la producción y consumo de la sustancia a partir del 17 de octubre del mismo año. La importancia que tiene este hecho viene determinada por el potencial político y económico del país, ya que es el primer miembro del G-20 que lo hace.

De este modo, se une a la lista cada vez más larga de países que han optado por reducir las restricciones respecto a la producción, comercio y consumo de esta sustancia y apostar por vías más aperturistas.

[Leer artículo completo en The Huffington Post]

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¿Cómo prevenir el abandono universitario?

La publicación de la edición actualizada del Informe U-Ranking, realizado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, ha puesto de nuevo el foco sobre el sistema universitario pues, al margen del certero análisis que establece sobre la base de indicadores objetivos, ha incluido en esta ocasión datos sobre un fenómeno complejo y preocupante, como es el del abandono universitario.

Así, tomando datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el mencionado informe sitúa la tasa de abandono de los estudios de grado en el 33,3 %, de cuya cifra un 21,4 % se produciría por abandono definitivo del sistema universitario y un 11,9 % por el cambio del alumno respecto a la titulación en que inicialmente se había matriculado. Dicho de otro modo: tres de cada diez alumnos universitarios abandonan sus estudios sin completarlos.

La problemática que genera esta situación es amplia y no se limita a consecuencias negativas para el alumno y su familia como podrían ser la ansiedad, el menor número de oportunidades laborales o el surgimiento de conflictos intrafamiliares, sino que trasciende estos entornos para entrar de lleno en el ámbito sociopolítico, que debe tomar medidas para evitar que una inversión pública origine unas pérdidas de 1 000 millones de euros anuales que, según algunos investigadores, puede alcanzar los 1 500.

[Continúa…] Leer el artículo completo en El Plural aquí.

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100 necesidades de Asturias que destrozan la oficialidad

“¿Nazionalismo?: odio, odio y más odio, complejo de inferioridad consentido” (Antonio Escohotado)

“Yo no pienso pues hacer ningún daño queriendo vivir fuera del rebaño” (Paco Ibáñez)

De las múltiples técnicas de manipulación que se han venido utilizando en nuestro país para movilizar incautos, la que parece estar más en forma es sin duda la creación de narrativas identitarias. De este modo, si queremos anular la más mínima racionalidad o capacidad de reflexión de un individuo, basta con apelar a sus impulsos gregarios para hacer que se vea como miembro de una entidad superior y trascendente, de un grupo. Ya no se es un sujeto con identidad propia, ahora se es vegano, hombre o mujer, trans o CIS, comunista, LGTBIQ… De hecho, el grado de surrealismo ha llegado hasta tal punto que muchos jóvenes viven con gran venganza y furiosa cólera (Ez 25, 17), el hecho de que no haya un grupo en el que cual quepa su propia individualidad, razón que les hace sentirse víctimas oprimidas del sistema.

Como puede desprenderse del imposible anterior, la manipulación para crear una corriente identitaria parte siempre de dos colectivos: el de los interesados que saben que pueden sacar pingües beneficios, políticos o económicos, del asunto; y el de los tontos útiles, a quienes se azuza a golpe de emocionalidad primaria (generalmente negativa) para que velen por los intereses de los primeros creyendo que lo hacen por el colectivo al que pertenecen. Para que se entienda, es algo parecido a aplaudir con las orejas que tus hijos estudien solamente en catalán, ovacionando su propio proceso de estancamiento social, mientras los hijos de quienes están en la cima identitaria envían a los suyos a colegios con enseñanzas trilingües en español, inglés y alemán. Ejemplo: Miren cómo Mas, Junqueras, Montilla, Rahola…se pasan la “immersió” por la axila.

En Asturias lleva mucho tiempo pretendiéndose crear una narrativa identitaria de corte nacionalista, pero no ha sido hasta hace relativamente poco cuando el caldo de cultivo reinante, unido al éxito de estas tendencias en otros lares debido a la permisividad del Estado, ha permitido que la cosa avance utilizando para ello uno de los pilares fundamentales que la debe sustentar, la lengua.

Para no extenderme demasiado, explicaremos a los foráneos que la lengua asturiana, antes denominada bable (término del que los oficialistas no quieren ni oír hablar, pues no satisface su paladar) es en realidad un conjunto de peculiaridades lingüísticas o dialectales de cada zona territorial (oriente, centro y occidente de Asturias) que están inmersas en la propia realidad del español que hablan con mayor o menor ortodoxia idiomática. No obstante, viendo que el tema de la lengua era un pilar imprescindible para constituirse como núcleo alrededor del cual montar el entramado nacionalista, algunos decidieron crear la Lengua Asturiana (¿a que vende mucho más?), lo cual se hizo mediante una mezcolanza artificial de los diferentes dialectos bajo la premisa de dos criterios: el primero, el gusto particular de los que crearon el invento, que para eso es suyo; y el segundo, mucho más interesante, el denominado criterio de diferenciación semántica, que en algún examen lingüístico me cuentan malas lenguas que ellos mismo han aconsejado utilizar y que consiste básicamente en coger el término que más se aleja de su equivalente castellano, para tratar de diferenciar el idioma lo más posible de su raíz española.

Por resumir, es una especie de élfico, pero sin su encanto. Como si las misteriosas melodías llenas de musicalidad que salen rozando los labios de Arwen brotaran de la grácil y etérea boca del gollum.

(coño, ye un elfo con la bufanda del Sporting, charrán)

Hasta aquí todo comprensible, parece adecuado que quien guste estudie las peculiaridades lingüísticas reales de su territorio y quien quiera estudie el idioma que considere (un saludo a los fans del esperanto). Ahora bien, el problema surge cuando se intenta imponer inquisitorialmente un idioma artificial que NUNCA NADIE ha hablado hasta hace 30 años (la primera gramática se publicó en 1991, basada en una supuesta precursora de 1869), precisamente cuando comenzaron a hablarlo aquellos que querían imponerlo, apelando a supuestas tradiciones ficticias que les dieran pie a vivir de su criatura y sustentaran sus ansias de identidad.

No obstante, sin debatir el asunto de su carácter real, ni el de su imposición, que ya ha quedado suficientemente claro en este serio, riguroso e inapelable artículo cuya lectura recomiendo, publicado en El Comercio…

Artículo muy recomendable, lectura al final de la entrada*

… lo que sí parece asumido es  que la oficialidad requeriría una coste que oscila entre los 20 millones de euros que mencionan los que quieren imponerlo, hasta los 73 millones a los que aluden sus críticos.

Así que, entrando en harina y yendo a argumentos puramente racionales obviando la manipulación emocional de corte identitario, plantearemos 100 necesidades de Asturias, agrupadas en bloques, que requieren financiación de forma inmediata, y cuya urgencia en algunos casos haría insultante gastar, antes de ser sufragadas, un mísero céntimo en el tema de la oficialidad.

El primer gran bloque de asuntos que requerirían una financiación prioritaria respecto a la oficialidad lo compondrían sin duda los asuntos relativos al sistema de sanidad y salud. Pequeñas minucias como el incremento del gasto en personal sanitario, que desde luego puede extenderse a infraestructuras  y medios. Entre otras cosas para que los ciudadanos de una Comunidad Autónoma de la España del siglo XXI no tengan que soportar cotas de vergüenza como la que supone esta respuesta ante la solicitud de una consulta médica en atención primaria (día 2 de agosto):

El médico está de vacaciones. ¿Como te atreves a ponerte enfermo?

Hechos que se pueden concretar en prevenir o solventar algunos de estos problemas:

1.- El centro de salud mental de La Ería suspende consultas por falta de personal.

2.- Los médicos alertan de que las consultas estarán «bajo mínimos» todo el verano en Asturias.

3.- Los médicos de familia de Asturias, entre los que menos ganan de todo el país.

4.- La carrera de Asturias, la peor pagada del SNS tras el recorte.

5.- Los coordinadores del área V advierten del riesgo de “colapso” de la Primaria.

6.- El gran reto sanitario: 700 jubilaciones de médicos y 900 de enfermeras hasta 2026.

7.- Piden más enfermeras para Asturias.

8.- Los usuarios de la sanidad denuncian esperas de “más de un año” para primeras consultas.

9.- Los niños hospitalizados en el HUCA piden una zona de juegos “para poder tomar aire fresco”.

10.- El centro neurológico de Langreo empezará a funcionar entre mayo y junio.

11.- El PP critica la falta de medios del Sespa para atender a niños con enfermedades neurológicas.

12.- Campaña del Comité Antisida de Asturias en contra de los recortes sanitarios.

13.- Los epilépticos, “desesperados” por la falta en Asturias de un fármaco básico.

14.- El desabastecimiento de fármacos mejora pero aún hay escasez en 600 medicamentos.

Por supuesto, también es posible que el sistema de salud no interese demasiado a los ciudadanos que defienden el asunto, en especial a aquellos políticos favorables que seguramente disfrutarán de seguros privados. En ese caso, quizás el segundo bloque, relativo a necesidades del sistema educativo y del avance científico les parezca más adecuado. Para ello propondríamos invertir, por ejemplo: en la creación de centros, en los complementos salariales para una profesión tan importante y mal pagada como es la de docente, en la mejora de infraestructuras y dotación de medios, en el incremento de la oferta universitaria, en el aumento de la cantidad y cuantía de las becas de investigación o en la ampliación del gasto en I+D+i.

15.- Más de la mitad de las 780 solicitudes para una escuela infantil se queda sin plaza.

16.- “Hay que decirlo más: los docentes de Asturias somos los que menos ganamos”.

17.- Un maestro en Ceuta cobra 535 euros más al mes que uno en Asturias.

18.- “La Facultad del Profesorado nos queda pequeña: damos clases en Geológicas“.

19.- Asturias, entre las comunidades con menos variedad de oferta universitaria.

20.- Científicos asturianos se alían para “luchar” contra las “becas tortuga”.

21.- El Principado niega poner “requisitos leoninos” para las ayudas a grupos de investigación.

Si esto tampoco les ha convencido, el tercer bloque, que apelaría a una supuesta y teórica capacidad de empatía y entendimiento de las situaciones de los menos privilegiados, nos podría dar otra idea de a qué dedicar tan, para algunos, prescindibles fondos: atención a la dependencia, ayudas a las familias en riesgo, incremento de plazas en centros geriátricos y del número de centros, financiación de entidades con fines sociales, e incluso una caja de solidaridad para ayudar a aquellos que viven bajo regímenes tiránicos y asesinos, a veces con vergonzante asesoramiento externo.

22.- Asturias, a la cola del país en atención a sus dependientes.

23.- 46 euros al día para atender casos de dependencia severa.

24.- Asturias sube un puesto, hasta el 6º, en el desarrollo de los servicios sociales, pero suspende en Dependencia.

25.- El 18,4% de los asturianos en edad laboral está en riesgo de pobreza y exclusión, según Adecco.

26.- Los Servicios Sociales denuncian la falta de plazas en residencias de ancianos.

27.- Mieres tiene a 120 mayores en lista de espera para una plaza geriátrica.

28.- La Discapacidad se Manifiesta contra los Recortes.

29.-El difícil cálculo del peso de la ludopatía en Asturias.

30.- “O sales de allí o te mueres”, avisan los venezolanos, que van a más en Asturias.

El cuarto bloque, relativo a las necesidades de vivienda, también puede ser un objetivo muy digno, considerando que sigue habiendo desahucios, déficit de vivienda y muchos, pero que muchos problemas, para las personas que deciden alquilar un piso de su pertenencia.

31.- Las cuentas de la patronal: Asturias necesita 5.000 viviendas nuevas en cinco años.

32.- El sector de la construcción asturiano alerta de la falta de albañiles y encargados.

33.- Por qué las viviendas vacías no arreglarán los problemas del alquiler en Asturias.

Y si de invertir se trata, no se me ocurre mejor opción que hacerlo en políticas de empleo, con ayudas a los autónomos, que siguen siendo las putas del sistema laboral; programas para la conciliación de la vida laboral, familiar y personal; subvenciones para potenciar el empleo; planes para garantizar la seguridad laboral o medidas para fomentar el tejido industrial y empresarial, en lugar de para expulsarlo de la región.

34.- Las trabajadoras autónomas que sean madres tendrán una ayuda de 2.500 euros.

35.- UGT ve en la temporalidad y la brecha de género “problemas endémicos del mercado laboral”.

36.-«El caso de iDental es el mayor problema sanitario que ha habido en España desde la colza».

37.- Asturias se lleva el 23% del nuevo recorte de producción de Arcelor en la UE.

38.- Los empresarios astur-mexicanos ven la región atractiva para diversificar negocios. Los emprendedores alertan de que la elevada fiscalidad es un hándicap.

39.- Contaminación industrial en Asturias: el veneno que mata por el aire.

40.- Asturias registra un máximo de renuncias a heredar pese a las rebajas del impuesto.

Pero si de lo que se trata es de apelar a nuestra tradición y sentirse afectado especialmente por  las propias peculiaridades de nuestro territorio y su idiosincrasia particular, quizás invertir en soluciones para el importante problema demográfico y de despoblación de determinadas zonas que padecemos, sea la opción adecuada.

41.- Por primera vez Asturias tiene menos de 6.000 nacimientos.

42.- La crisis demográfica salta al primer plano político sin acuerdo para atajarla.

43.- Asturias, con el peor dato demográfico, las ayudas a familias más bajas y con más abortos.

44.- Asturias sufre la mayor sangría demográfica desde la posguerra al perder 7.512 habitantes.

45.- Asturias se muda al centro.

Ello, sin olvidar la manifiesta falta de medios de la que gozan tanto el sistema judicial (quizás por eso, solo quizás, no haya investigado la corrupción política de la región como la situación requería), como aquellos grupos y cuerpos y fuerzas de seguridad que velan por nuestro bienestar.

46.- La mediación judicial, una opción que podría reducir la litigiosidad.

47.- El llanto de una juez por la falta de medios: El Principado “ni contesta”.

48.- “No he escuchado a Barbón una palabra sobre los temas de corrupción de su partido”.

49.- El SUP denuncia falta de medios materiales y humanos en el Principado.

50.- Caen en Lena los ladrones de casas más activos del Norte de España.

51.- «Cuando alguien tiene un problema lo que quiere es ver a un guardia civil».

52.- Los vecinos de Quintes advierten de carreras ilegales en la parroquia.

53.- Los pescadores denuncian furtivismo de salmón y reo en el Nalón y el Narcea.

54.- Foro ve insuficiente la vigilancia que hace el Seprona y el Principado para evitar el furtivismo en los ríos.

55.- Bomberos asturianos alertan de la falta de medios para luchar contra incendios forestales.

56.- Los socorristas alertan del riesgo de accidente por la falta de medios en Llanes.

57.- La Administración regional sufre un millón de amenazas cibernéticas en seis meses.

58.- Nueva agresión de una reclusa con patología psiquiátrica a dos funcionarias de la cárcel.

Las posibilidades que podría ofrecer el entorno cultural para difundir la imagen de Asturias en el exterior podría llegar incluso a cimas como financiar una película española sin hablar de la Guerra Civil o a visitar un templo religioso evitando que un cascote te abra la cabeza.

59.- La película sobre el perro “Rufo”, parada por falta de financiación.

60.- Patrimonio advierte: «Riesgo de desplomes y derrumbes» en San Juan el Real.

Por no mencionar el gran déficit que Asturias lleva sufriendo desde hace siglos en lo referente a infraestructuras y comunicaciones: peajes, carreteras, el AVE que no llega, la bancarrota probablemente intencionada de FEVE, las conexiones aéreas y las obras más elementales.

61.- “Asturias es una de las regiones con más problemas”, clama el PSOE en Bruselas.

62.- IU critica recortes en Infraestructuras en Asturias.

63.- Continúa el agravio a Asturias: el Gobierno sigue eliminando peajes en otras regiones.

64.- Lastra: “La red autonómica de carreteras está muy deteriorada, necesita mayor dotación presupuestaria”.

65.- Asturias es la provincia que tiene más túneles de carreteras con problemas de seguridad.

66.- El Noroeste reclama, como región única, el corredor Atlántico y una descarbonizacion asumible.

67.- PP y PSOE, a la greña por los tiempos del futuro AVE a Asturias.

68.- El caos de Feve visto desde los ojos de un empleado.

69.- La estación de tren de Oviedo se inunda por segunda vez tras una tromba de agua.

70.- El Estado solo gastó en el tren de Asturias un tercio de lo prometido.

71.- Un 80% menos de pasaje internacional en el aeropuerto de Asturias.

72.- La falta de conexiones y la incertidumbre económica y política lastran el turismo.

73.- El apagón aéreo de Asturias ya amenaza el verano.

74.- Canteli anuncia el soterramiento de la “Y” en Santullano y lo aplaza: “No hay dinero”.

Y todo ello, sin olvidarnos del cuidado del medio ambiente y del mundo rural, auténticos referentes de la verdadera Asturias: eliminación de residuos y limpieza, ayudas al campo y al turismo rural, previsión de medios para los problemas estacionales, problemas energéticos, etc.

75.- Recogen 60 kilos de basura de la playa de San Lorenzo y del río Sella.

76.- Foro reclama a la Confederación la limpieza del cauce del río Casaño, a su paso por Poo de Cabrales.

77.- Mascarillas para evitar complicaciones por el aire impuro, recomiendan los neumólogos.

78.- Asturias, en la lista de ‘banderas negras’ de Ecologistas en Acción por la contaminación de la costa.

79.- Asturias: contaminación por tierra, mar y aire.

80.- ¿Hay solución para depurar las aguas residuales de la zona este de Gijón?

81.- Esta es la peor playa de Asturias, según Ecologistas en Acción.

82.- Limpieza deficiente de la carretera AS-329.

83.- Asturias emite tres veces más CO2 por habitante que el resto del país por las térmicas.

84.- Los concejos costeros reclaman ayudas para retirar el ocle de sus arenales.

85.- Asturias. Sigue disparada la contaminación en Riaño en Langreo.

86.- Plan de urgencia para la Senda del Oso: un desbroce y vallas donde murió el ciclista.

87.- El campo suplica ayuda.

88.- El turismo rural pide apoyo para crear riqueza, ser competitivo y fijar población.

89.- «El turismo rural asturiano tiene un gran problema: no hay relevo generacional».

90.- El sector turístico asturiano, «al límite» por la falta de mano de obra en plena temporada alta.

91.- La reforestación reduce los daños por avalanchas en Asturias.

92.- Accidentes, masificación y residuos: la cara oculta del boom del montañismo en Asturias.

93.- El Principado contabiliza 494 incidencias por el temporal y rechaza las acusaciones de falta de previsión.

94.- El alcalde de Allande molesto por la falta de medios para combatir la nieve.

95.- ¿Por qué se quema el monte en Asturias?

96.- Asturias perderá su autosuficiencia energética con el cierre de Lada y Narcea.

97.- Listado de problemas ambientales de Asturias.

98.- El futuro del salmón en Asturias, en juego.

99.- La política pesquera para 2019 aboca a la reconversión a la flota asturiana.

100.- El sector apícola asturiano reclama al Principado más medidas para luchar contra la avispa asiática.

 

A pesar de todas estas razones, puede no obstante que el hinchado y henchido ego de ciertos políticos que defienden este disparate por pura conveniencia no quede convenientemente saciado.  En ese caso, aún queda un as en la manga que les permitirá financiar una de las mayores gestas de la humanidad trascendiendo a la Historia para recibir el culto a su persona que sin duda ansían. Solo es necesario tener un poco de paciencia. Para ellos basta con ahorrar los casi 80 millones de euros anuales que costaría la oficialidad y meterlos en un fondo a largo plazo. Dado que se estima que el reto de ir a Marte supondría un coste de casi 400.000 millones de euros, allá por el año 7019, Asturias podría mirar de tú a tú a los Estados Unidos, clavando una rama de roble en la superficie del planeta rojo, dejando ondear al viento, una patriota, arrogante y orgullosa montera picona cómo símbolo de la gesta.

Para ir finalizando, simplemente quiero anteponerme a cuatro críticas que muy probablemente algunos utilicen como respuesta. La primera, referente a las competencias de algunas (pocas) de las necesidades planteadas. Soy plenamente consciente de que algunas de las competencias de las necesidades señaladas son de ámbito local y nacional. Pero también soy de los que piensa que antes de derrochar los fondos públicos (que contrariamente a lo que algunos piensan son de todos y no de nadie), sería mejor utilizarlos para ayudar a sufragar gastos realmente útiles de otras administraciones.

La segunda, sobre el argumento de las partidas presupuestarias. Suele decirse con impostada soberbia (y abultada estulticia), que en realidad el gasto es independiente de otras necesidades pues pertenece a una partida presupuestaria distinta. Vamos, algo tan absurdo como si hubiera una partida presupuestaria para putas y coca (no me parece tan disparatado) y exigir su mantenimiento porque es independiente del resto de gastos. No creo que sea necesario recordar que los recursos son limitados y por ello, apostar por invertir en un objetivo, implica hacerlo en detrimento de otro. Si los gastos de una partida son inútiles, que pasen a otra o que se elimine.

La tercera, sobre las justificaciones pseudo-históricas que muchos apuntarán para negar la realidad planteada. La relación de hechos ciertos, con hechos falsos y tergiversaciones que unen ambos extremos, está ya muy manida en el ámbito nacionalista, incluso para vociferar disparates como que la bandera de USA tiene origen catalán, dado que fueron los catalanes quienes descubrieron América o que Leonardo Da Vinci era un ilustre catalán. No pierdan el tiempo, no me interesan, entre otras cosas porque sería dar naturaleza de seriedad a la narrativa identitaria, que queda refutada desde el momento en que los mismos defensores señalan que hay que imponer el asturiano para que no se pierda. Si se pierde es porque no lo habla ni Dios y los que tienen derechos son las personas, no las lenguas. Punto.

Y, por último, cada vez que he escrito una entrada con 100 o 200 razones sobre algo, como las 200 razones por las que Ciudadanos es un fraude, siempre ha aparecido algún listillo (casi tan aburrido como yo), para intentar anular algunas de las noticias mencionadas y hacer constar que, por tanto, no hay tal número de razones. Bien, como sin duda (no) habrán visto, uno de los enlaces es a un blog donde se señalan más de 40 necesidades del mundo rural y del medioambiente astur. Sustitúyanlas a conveniencia.

Salud y libertad (y más libertad que nunca, que pintan bastos)

 

*Artículo publicado en el diatrio El Comercio el 28/02/2019

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