Archivo mensual: julio 2014

El laboratorio de marihuana y el canon AEDE

“Toda mentira de importancia necesita un detalle circunstancial para ser creída” (Prosper Mérimée)

osoHay días en los que uno comienza a leer el periódico y se da cuenta de que o bien lo de fichar a becarios con escasa formación y mal pagados está empezando a pasar factura a los medios de comunicación, o bien los profesionales del sector necesitan un curso de psicología básica para ejecutar con menos torpeza su mala intención de tergiversar la información para manipular a las masas.

Quizás ya el grado de infravalorar al lector ha llegado a tal nivel que no se toman ni la molestia de enmascarar un poquito sus intentos de esculpir sus falsas verdades en la plebe, pero no deben olvidar la premisa básica de que para que algo cale en el lector como una verdad, lo primero es que no se note mucho la patraña. Vamos, que este no se dé cuenta de que lo están llamando imbécil a la cara directamente. Buen momento para recordar nuestra entrada previa “Cómo saber si te toman por imbécil

Y es que el mundo de la psicología ha avanzado una barbaridad, y determinadas estrategias han demostrado su eficacia de forma asombrosa como ya hemos comentado múltiples veces en este blog. Especialmente las que no se difunden demasiado pero se utilizan en abundancia, las que se esconden en las grandes empresas bajo medidas de seguridad casi más férreas que las propias patentes de sus productos, o las que se saltan los principios del código deontológico al estilo Isinbayeba (esas que todos sabemos que “no existen” y son solo producto de “la conspiración” como bien dicen los que viven en el mundo de la piruleta, calle de la gominola).

Entre ellas por cierto, es destacable la de utilizar medias verdades o detalles circunstanciales sacados de contexto de hechos ciertos para construir la realidad alternativa que queremos inocular. Si alguno de ustedes quiere desprestigiar a su vecino o vender un producto o una realidad a otro por la razón que sea, esto es mano de santo.

En todo caso, volviendo al caso que nos ocupa, creo que por todo lo anterior es justo y necesario exigir a los medios que intentan engañarnos y cincelarnos sus dogmas, o mejor dicho los dogmas de sus amos, algo más de profesionalidad.

Porque es bastante hilarante entrar en la página web de un diario de cierta tirada en Asturias y leer el siguiente titular: “Hallan un laboratorio de marihuana en González Besada tras una riña familiar”. ¡UN LABORATORIO DE MARIHUANA!

 

Reconozco que cuando me encuentro con algo así no suelo ser capaz de reprimir el impulso y por tanto, como hombre débil que soy, cedo a la tentación de entrar al envite de forma automática.

En este caso, oh sorpresa, era uno de esos nuevos subproductos que se encuentran en la modalidad de noticia solo para suscriptores, con lo cual solo se me permitía leer el titular, la entradilla que decía “La Policía Local descubre detrás de un armario un cubículo equipado para el cultivo de cannabis propiedad de un menor” y el inicio de la misma: “Una discusión familiar sirvió ayer para que la Policía Local descubriera un laboratorio para el cultivo y…” (Para continuar leyendo hazte suscriptor por 1 €).

El problema es que no teniendo acceso a la edición impresa y tampoco ninguna intención de hacerme suscriptor de ningún diario, mucho menos para leer chorradas como las que infiero seguían en la redacción del artículo, no podía saciar mi insana y patológica curiosidad, lo que me generaba intranquilidad y desasosiego.

Porque claro, debido a ello no sabía si el chavaluco en cuestión era un pedazo de crack que se había montado un habitáculo alquímico de la de dios para extraer la esencia de THC de sus cogollos potenciando así los efectos y vendiéndolo como extracto puro de la sustancia, o simplemente que el redactor de la noticia (me inclino por ello) pretendía darle un toque sensacionalista al asunto tratando de sugerir que los porritos de la familia (que además generan una violencia desmedida que deviene en graves conflictos familiares, por los que además te pillan con el carrito del helado) son sustancias corrosivas que necesitan de un proceso de refinado altamente elaborado al estilo de la cocaína o las metanfetaminas, convirtiéndolas en mil veces más dañinas y potencialmente mortales que el cianuro. Ya saben, para que luego el intrigante señor con sombrero que las regala a la puerta de los colegios con intención de hacer adictos jóvenes, que además es un genio como inversor a largo plazo, se saque una buena tajada.

En fin, que no había solución, la duda permanecería ahí instalada oscureciéndose hasta el fin de los días, y mi cerebro dándole vueltas en una zona recóndita de su profundo inconsciente.

plantacion de zanahorias

Moderno laboratorio de genética molecular

Pero superado el trauma y cuando para nada me preocupaba ya el asunto en la conciencia racional, cometí el error de leer la noticia que narraba como el Congreso enviaba al Senado la reforma que endurecía la Ley Sinde aceptando el canon AEDE, o tasa google, que básicamente es un pago que el Gobierno se saca de la manga y que obliga a los agregadores de noticias tipo menéame o incluso redes como twitter donde los enlaces son muy habituales, a retribuir a los medios a los que enlazan. Aquí está bastante bien explicado.

Dicho de otro modo, el Gobierno, con dinero ajeno, paga a los medios de comunicación y diarios que controla el salario para que sigan ejerciendo como buenos esbirros, lamiendo la mano que les da de comer. Así, los medios siguen ejerciendo de meretrices reduciéndose el juego a una mera negociación por el precio del servicio, al estilo de la anécdota del genial Groucho Marx:

Preguntaba Groucho Marx: “Señorita, ¿se acostaría usted conmigo por un millón de dólares?”

“Por supuesto”, respondía ella.

“¿Y por un dólar?”, contestaba Groucho.

“¿Qué se cree usted que soy?”, reprochaba la dama ofendida.

“Lo que usted es ya ha quedado claro, ahora estamos negociando el precio”

Unos dictan y otros difunden. Y los que difunden cobran gracias a los que dictan, que casualmente son los que legislan, de los que leen, de los que enlazan, de la publicidad y hasta de quienes los mencionan para ponerlos a parir. Qué bonito trabalenguas.

Así que en esas estaba, dándole vueltas a la genialidad de que un diario cobre de la publicidad y de las propias víctimas de sus mentiras por orden de quien le redacta los cuentos según conveniencia, cuando el inconsciente traicionero que se oculta en una aleatoria activación de patrones de la red neural me saltó por los aires. Como si las conexiones cambiaran la dirección de los impulsos eléctricos y los recuerdos de la vieja noticia se mezclaran con la actual. En cristiano, cortocircuito mental.

Y me vino a la cabeza la definición de droga como: “toda sustancia que introducida en el organismo por cualquier vía es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, provocando una alteración física o psíquica, con capacidad de cambiar el comportamiento de la persona”. Y mezclé el concepto de sustancia con el de información y el de información con el de las noticias prefabricadas en un laboratorio social, aunque no fuera de marihuana.

Y aquel señor inquietante se quitaba el sombrero en la puerta del colegio y pervertía a la juventud de forma totalmente gratuita en pro de vete tú a saber qué inversión siniestra a largo plazo. Y tenía el careto de Wert. Y en lugar de regalar drogas, venía a cobrar el canon AEDE a jóvenes frikis que agregaban noticias en aplicaciones programadas por ellos mismos por simple ocio o a modo de práctica informática.

Y al joven chaval le caían dos soplamocos, uno por porrero y otro por poner un enlace en twitter. Y la riña familiar no era por tratar marihuana en un laboratorio, sino porque una famosilla detestable había mostrado su pezón derecho en lugar del izquierdo en un programa de telebasura, y el medio de comunicación en cuestión, por orden del Gobierno, había decidido que ese tipo de información era el único al que podían acceder los jóvenes sin pagar.

Y menéame ya no era un agregador de noticias donde la sociedad podía informarse, opinar de política, discutir, despellejarse o debatir sobre lo que a uno le diera la gana, sino una página porno donde a los jóvenes y los no tan jóvenes sí se les permitía acceder sin cuota de acceso para dar buen uso al nombre de la web.

Y cuando estaba en pleno ataque de pánico, rayando en la locura, apliqué la técnica de parada del pensamiento al grito de ¡Basta! Y en lugar de seguir leyendo los enlaces prefabricados que otros interesadamente me enviaban, decidí vaciar una habitación y mi mente para dedicarme a la química, donde ahora en la clandestinidad, cual forajido al estilo Breaking Bad, llevo mi propio laboratorio de tomates y alcaparras.

 

Salud y libertad…

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Prohibicionismo, Universidad y la sincronicidad de Jung

“Cuando el alumno está preparado el maestro aparece” (Proverbio oriental)

Siempre me ha obsesionado el concepto de sincronicidad de Jung, esa concurrencia de sucesos coincidentes en su sentido o significado que se originan por causas totalmente independientes, tan poco probables en su ocurrencia conjunta que durante siglos y en multitud de religiones han dado paso a diferentes creencias espirituales o metafísicas.

Más descriptivo, y aunque hay variaciones según la versión, es el momento en que Jung tuvo el insight que le permitió acuñar el concepto. Tratando a una paciente y en un momento decisivo de la terapia, la buena mujer soñó que le regalaban un escarabajo de oro. Jung estaba sentado en su mesa reflexionando sobre el suceso  tratando de desentrañar el significado de la experiencia onírica con poca fortuna y cuando estaba a punto de darse por vencido escuchó unos pequeños golpeteos en la ventana. Al darse la vuelta y mirar por la ventana, observó un insecto que definió como “la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento”.

Tras ello, Jung comprendió cuál era el problema de su paciente y pudo redirigir la terapia hasta su completa solución, estudiando a la par y desde entonces el concepto de sincronicidad. Si a eso añadimos que el escarabajo es el animal que representa simbólicamente el sol naciente, la resurrección y el renacimiento, la mínima exclamación que podemos soltar ante lo sucedido es: “redios”. ¿Casualidad, azar, una señal de Dios, conciencia cósmica conspirando en post del avance humano, un ente espiritual cachondón riéndose de la candidez humana, un delirio de referencia como rezan los psiquiatras? Poco importa.No obstante, como seres pensantes de mente abierta y agnósticos militantes que no necesitan dogmas artificiales con los que afianzar sus esquemas de seguridad, nos mantendremos con la duda de su causa, que, como hemos dicho, poco importa.

El caso es que estos días estaba yo absorto en dos temas que ocupaban mi tiempo. Por un lado analizando el (impresentable) Proyecto de Ley del Principado de Asturias de atención integral en materia de drogas y tratando de defender la Proposición no de Ley sobre la adopción de medidas necesarias para despenalizar los derivados del cannabis que ha presentado UPyD. Y por otro, en mi ya larga disputa con la UNED, para ver si en una excepción a su pigricia habitual consiguen enviarme el título de Graduado en Psicología antes de mi funeral, cuando desde la red social twitter el usuario @ me ha enviado la genialidad que voy a incluir.

Es cierto que discutiendo sobre la legalización de las drogas hay un principio de causalidad sobre el hecho de que me envíen esta entrevista, pero no deja de ser curioso y acausal, que en el propio debate, se dedique una parte importante a hablar sobre el prostíbulo intelectual y político que constituye la Universidad como institución. Mis dos temas candentes en un solo video, una sincronicidad que me permite difundir los argumentos desde la manifestación de la genialidad de quien además de exponerlos, tiene el don de la retórica del que yo carezco.

Aquí dejo pues el programa: ¿Por qué todas las cruzadas fallan? (la prohibición como ejemplo). Debate con Antonio Escohotado. Invitando eso sí, a quien quiera escuchar directamente lo relacionado con el tema universitario a ir directamente al minuto 35 de programa.

Cuando una conversación, un debate, una entrevista, un aprendizaje o un razonamiento es tan elegante, solo queda disfrutarlo.

Salud y libertad…

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El conflicto entre Israel y Palestina en 3 minutos

“No sé con qué armas se luchara en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y mazas” (Albert Einstein)

Este fin de semana me han pasado a través del facebook uno de los videos más brillantes que he visto en los últimos tiempos en internet y que describe en tres minutos la esencia del conflicto entre israelíes y palestinos. Así que no me resisto a compartirlo con vosotros.

Lo más gracioso es que tras compartirlo en otras redes sociales como twitter o facebook, rápidamente comenzaron a llegar comentarios tildándolo de simplificación porque las causas del conflicto son mucho más complejas y bla bla bla. Y tras el último bla por supuesto, se tomaba partido por uno de los dos grupos. Que si los palestinos son unos terroristas y que si los israelíes son unos genocidas, que si tal y que si cual.

Es un video de 3 minutos, no cabe duda de que simplifica, pero como dice la navaja de Ockham o principio de parsimonia: “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta”. Y desde mi punto de vista, no teniendo ningún interés, aprecio o especial animadversión por cualquiera de los dos grupos, en su sencillez descriptiva está su genialidad. Lo otro, las excusas y racionalizaciones, no dejan de ser burdos ornamentos. Espero que os guste como a mí.

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Cómo saber si te toman por imbécil

“La indignación moral es la estrategia tipo para dotar al idiota de dignidad” (Herbert Marshall McLuhan)

Aquellos que hayáis visitado alguna vez el blog ya sabéis que tengo una cierta fascinación por twitter. Esta red social es un pequeño compendio de todo lo que uno puede encontrar en la sociedad, una muestra reducida de la masa donde la ponderación de sus subgrupos, eso sí, adquiere una forma extraña frente al universo poblacional, sobrerepresentando a algunos e infrarepresentando a otros.

Podemos encontrar por ejemplo dentro de los primeros a los miles de miserables gritones desocupados que sacan su verdadero yo, envalentonados por la percepción de anonimato, para decir las burradas más atronadoras. Tal es el caso del sujeto que insultó al hijo de Iker Casillas, con respuesta más que justificada y comprensible de este a pesar de lo que digan los sesudos asesores de los gabinetes de comunicación, muy profesionales ellos cuando de quien se habla no es de sus hijos.

ikerPero por otro lado, también podemos descubrir relaciones y contactos, que no serían posibles de otra forma, donde el potencial de enseñanza para ambos usuarios (y para cualquiera que quiera leer sus públicas conversaciones) es asombroso por el desarrollo de debates de gran profundidad.

En cualquiera de los dos casos, una herramienta de aprendizaje. En lo personal para motivarse con ejemplos y pulir vicios que podemos apreciar en los contraejemplos, en el continente para mejorar nuestras habilidades comunicativas y en el contenido para adquirir conocimientos a los que jamás hubiéramos llegado o pasar un buen rato leyendo las memeces más hilarantes.

El problema es que a veces uno no se entera hasta bien pasada la conversación de en qué extremo se encuentra o en qué punto de la amplia gama cromática de grises está, perdiendo un tiempo valioso en desechar la conversación si no le va a aportar absolutamente nada, o profundizando en ella si el contertulio merece la pena, porque hay que asumir que expresarse en 140 caracteres no es fácil por mucho enlace que se incluya y se pueden perder oportunidades simplemente por malos entendidos comunicativos.

Así que me he propuesto ordenar mis ideas, enumerando diez estrategias que utilizan aquellas personas que pretenden tratar a uno como si fuera imbécil, de forma que todos podamos establecer un estándar para no perder el tiempo, aspecto que además cuenta con la ventaja de ser aplicable a twitter o a cualquier otro proceso comunicativo, sea virtual o presencial. Aunque yo pondría el límite de descarte en el uso de tres o más de estas estrategias de forma frecuente, cada uno que ponga la nota de corte donde guste.

1.- Apelación emocional: Es bastante lógico que quien no quiera que pensemos trate por todos los medios de evitar la racionalidad, y el camino más directo para ello consiste en apelar a una forma más primaria y automática de respuesta, la emoción. No profundizaré más en este aspecto porque el tema ya está bastante tratado, sobre todo en la entrada que describía cómo utilizan este particular los nacionalistas, auténticos genios en cuanto al uso del miedo, el odio… para satisfacción de sus propios intereses.

2.- Lógica ad hominem: Consiste en recurrir a la acreditación personal cuando uno se ha quedado sin argumentos para defender aquello que está tratando de justificar. Por ejemplo, si uno de esos indescriptibles pedagogos defensores de la LOGSE escucha estas sabias palabras del juez Calatayud y no quiere dar su brazo a torcer, siempre podrá decir algo como: “Qué sabrá él, yo soy pedagogo y él es juez”. Lo será, pero te ha hecho un ZAS argumental a ti y a toda la educación laissez-affaire que os ha dejado KO.

3.- Equivalencia argumental: Dicho de forma más coloquial es la idea de que “todas las opiniones tienen el mismo valor”. Este absurdo tan actual viene de nuevo de ese complejo histórico tan español que confunde cualquier signo de autoridad con autoritarismo. Y es que, aunque avergüence tener que escribirlo, un hecho, una percepción o una idea no tiene el mismo valor que otra. Si yo creo que la raza humana desciende del antiguo linaje entre ET y la osa del madroño del antiguo logo de Caja Madrid, estoy diciendo una soberana chorrada, y por tanto esta idea no es equiparable a la teoría sintética de la evolución. ¿Por qué? Pues ni más ni menos que por el peso de sus argumentos que, en este caso, están basados en la autoridad del conocimiento científico. Por tanto, una idea no tiene el mismo valor que otra, sino que depende del peso de los argumentos que la sostengan, alguno de los cuales por supuesto, puede ser subjetivo en base a criterios psicológicos, políticos, ideológicos…

4.- Apelar a lo políticamente correcto: Especialmente despreciado por mí dado el valor que le doy a la claridad y la transparencia, es ese fascismo impositivo que por obra y gracia del dogma da visos de validez a toda acción que se oculte tras una mascarada de buenrollismo y de predominio de las formas sobre el fondo, impidiendo analizar lo que se esconde debajo. Se me ocurre por ejemplo el famoso “No a la Guerra”. ¿Pero es que acaso hay alguien que diga, así por deporte, “Sí a la Guerra”? Hombre, quizás sí porque hay mucho psicópata suelto y algún gerente de fábrica de armas, pero no parece la norma habitual. Y cuidado, que ya lo veo venir y no estoy diciendo que no se pueda estar de acuerdo con las manifestaciones o en contra de las políticas que generaron el fenómeno, lo que desprecio es la estrategia malintencionada utilizada por la cual se prioriza la manipulación sobre el análisis de la situación, de forma que se intenta evitar que uno pueda tomar una decisión libre sabiendo que no solo se posiciona contra una guerra en concreto, sino también contra unas determinadas políticas y partidos y a favor de otros, todo en un contexto propagandístico muy determinado. No obstante, tampoco nos extenderemos con el tema del buenismo cuando el genial Pérez Reverte ya lo ha dejado claro en su entrada “Por qué van a ganar los malos

5.- El mundo del eslogan. Mensajes publicitarios directos, claros y concisos que van directos a la línea de flotación de la razón aunque no signifiquen absolutamente nada o peor, aunque su mensaje trate de convencernos de algo que va contra todo principio de realidad. “Lo llaman democracia y no lo es”. “Que no, que no, que no nos representan”… En primer lugar, si analizamos el fondo, podrá ser flojita, mejorable o incluso de baja calidad, lo cual podría ser discutible en base a argumentos y en comparación con otros sistemas, pero lo cierto es que aquí al menos hay una Constitución que garantiza que se pueda votar cada cuatro años, que haya diversidad de medios de comunicación, libertad de expresión… curiosamente aspectos que no se contemplan en otros regímenes que sí defienden los mismos que critican “esta democracia”. Y en segundo lugar, tengo malas noticias porque “que sí, que sí, que sí nos representan”. Sé que es duro, que no nos gusta y que alguno daría su vida por una realidad diferente, pero negarse la realidad e inventar una ficticia y paralela solo conduce al delirio, como ya saben algunos compatriotas.

6.- La categorización colectiva. Cuando alguien te intente definir como miembro de un grupo, ya sea desde dentro o desde fuera de él, malo. Y lo que es peor, si es uno mismo el que se identifica tanto con el grupo que llega a perder su individualidad, peligro inminente de violencia. Es en este nivel en el que la masa se mueve adquiriendo personalidad propia. Si alguien desea profundizar en este campo, le remito al breve y excelente artículo “Por qué cuando estamos en grupo nos volvemos inconscientes y estúpidos”. No obstante, como a todo se le puede sacar beneficio, es una estrategia óptima para sacar los cuartos al personal, por lo que la recomiendo a aquellos emprendedores con afán de dinero fácil y poco escrúpulo ético. Que nadie diga que la estupidez no es rentable. Un ejemplo:

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7.- La fascinante asignación del etiquetado. Si la categorización es una estrategia de manipulación de primera magnitud, el etiquetado es su mantra, y así podemos llegar a surrealismos absurdos como la definición de “facha”, que podríamos definir hoy día como todo aquel que no piense como uno mismo, o de “progre” que significa exactamente lo mismo 360º más allá del punto inicial del círculo. Y es que en política los extremos no es que se toquen, sino que se superponen con diferente nomenclatura.

8.- La inversa de la anterior, se trata de la aplicación de la hipótesis de Sapir-Whorf. El lenguaje orwelliano es una aplicación de esta hipótesis que básicamente determina que es la forma del lenguaje la que determina nuestros procesos de pensamiento. Dicho de otro modo, si antes queríamos decir algo y lo etiquetábamos para saltarnos el proceso de racionalización, ahora procedemos a la inversa, definimos un concepto tal y como interesa para nuestros fines. Imaginemos el concepto Dios. Obviamente no es lo mismo definir a Dios como el conjunto de leyes que gobiernan el Universo, como el conjunto de conocimientos universales a modo de registro akashico autoconsciente, o como el tipo de barba que te va a meter un rayo por donde no brilla el sol si te pones tontorrón y no sigues las directrices que le dio a vete tú a saber que colgao de las cuevas del ñapazucu hace 5.000 años. Porque lo importante es que cada definición, tan diferente, nos lleva a unas determinadas consecuencias lógicas: a vivir como a uno le place frente a unas leyes de la naturaleza externas y que no influyen en la vida humana, a ponerse a estudiar como un poseso para llegar a experimentar una pequeña gota de divinidad, o a no comer carne los viernes de cuaresma porque te rilas cuando venga a buscarte el demonio por los pies el día que fines. De hecho, si tenemos en cuenta estos aspectos podremos entender gran cantidad de los problemas de comunicación entre humanos, ya que intereses aparte, la mitad de las veces ni siquiera estamos hablando de lo mismo aunque utilicemos el mismo significante.

9.- El testimonial positivo y el testimonial negativo, una táctica de propaganda fundamentada en la asociación, que consiste en que personas respetadas (positivo) o rechazadas (negativo) presten su apoyo a una idea, con el fin de valorar o descalificar la idea en sí. ¿Que quieres dar apoyo a las ideas de la cienciología? Te traes a Tom Cruise que es muy molón y la mitad del personal ni se va a plantear cuáles son las perogrulladas que está diciendo. ¿Qué quieres desprestigiar a UPyD? Dices que los calificó positivamente Ynestrillas y además Jiménez Losantos y que por eso tienen que ser malos, remalos malísimos y te quedas tan ancho. Por cierto, recuerdo a todo el mundo que Hitler era vegetariano, así que ya quiero ver a todos los perroflautas del mundo comiendo carne de ñu, no sea que de lugar a confusiones. De hecho, es curioso que esta táctica sea ampliamente utilizada por los servicios secretos de medio mundo para desprestigiar cualquier idea que consideren peligrosa, subversiva o simplemente contraria a los intereses que convienen. Solamente tienen que sacar a un “colgao” defendiéndola para que buena parte de la población se aleje automáticamente de ella. Tan recomendable para “ganar debates” como estúpido para entrar en el fondo del tema, pero altamente eficaz.

10.- Y por último, la siempre socorrida falsa analogía, la comparación despectiva con otro elemento que no tiene absolutamente nada que ver, pero que a ver quien es el guapo que lo discute con la de tiempo que lleva. Cuando yo estaba en UPyD éramos especialistas en padecer esta táctica, ya que según a quien le preguntases, te diría que éramos la marca blanca del PSOE, la marca blanca del PP o incluso la nueva marca de Falange, eso sí en versión magenta, laica y gay, que éramos modernos que te pasas.

 

Resumiendo, que si alguien quiere debatir para vencer o convencer (muy al estilo de un pilar básico del discurso jurídico) en lugar de para crecer o para aprender, es probable que utilice tácticas de este tipo, cuya intención, directa o indirecta, no deja de ser apelar a la imbecilidad del otro para hacerlo cambiar de opinión.

En todo caso, aquí solo he puesto diez estrategias para identificar esos intentos de manipulación o propaganda, fundamentados en la falta de respeto al libre pensamiento del otro, pero lo triste es que hay más, muchos más y todos ellos altamente estudiados, validados, practicados y eficaces. Por cierto, contra ello solo hay un arma, la educación. Estamos perdidos…

Salud y libertad

 

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