Archivo de la categoría: Psicología

Categoría sobre Psicología y reflexiones sobre el tema

Reflexiones sobre el aborto y sus fake news

En el discurso del Estado de la Unión del martes 5 de febrero, Donald Trump solicitó al Congreso que prohibiera los abortos tardíos, mostrando su indignación porque, según sus propias palabras, en Nueva York se había aprobado una ley que permitía abortar hasta momentos antes del nacimiento (Laborde, 2019). La ola de indignación, incluida la mía, pronto se propagó por las redes sociales gracias a la labor de algunos medios de comunicación de corte católico que titularon la noticia con un sensacionalista: “el aborto será legal durante todo el embarazo en Nueva York” (ACI Prensa, 2019).

Tras el escándalo inicial, sin embargo, fuentes de información adicionales permitieron conocer una realidad bien distinta. Así, lo que facilitaba dicha legislación era el aborto más allá de la semana 24, en efecto, pero siempre que el feto fuera inviable o se diera el caso de que la vida de la madre corriera peligro, matices que desde luego cambian notablemente el sentido de la noticia y recuerdan tangencialmente a la extinta legislación española de plazos y supuestos.

Fake news

Lo ocurrido es un buen ejemplo del fenómeno actual de las fake news, que no es más que la manipulación informativa de siempre pero con unas características propias y definidas, y con un término anglosajón, lo cual siempre parece otorgar un plus de importancia a la realidad descrita. Dicho de otro modo, un falseamiento de las circunstancias que busca generar una opinión social concordante con intereses concretos, bajo el supuesto de que una tergiversación siempre es mucho más difícil de detectar que una mentira y, por tanto, más eficaz para manipular a las masas.

Artículo completo en El Asterisco

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo General, Psicología

Técnicas de manipulación sectaria del independentismo catalán

Lavado de cerebro vs reforma del pensamiento

Cuando un grupo de individuos sube a un monte remoto y se suicida voluntariamente de forma colectiva en espera de un OVNI que vendrá a recoger sus almas trascendidas, generalmente produce un movimiento de reflexión social en el cual nos preguntamos cómo ha sido posible que personas aparentemente normales y correctamente adaptadas hasta un determinado momento de sus vidas, hayan caído en manos de un movimiento que las ha moldeado tanto como para hacerles creer semejante barbaridad y actuar en consecuencia.

Sin embargo, la curiosidad natural que nos genera ese fenómeno puede tornarse en verdadero terror si comprobamos que dicho grupo adquiriere suficiente masa crítica como para configurar una parte importante de la sociedad y vemos cómo toma en sus manos las estructuras de poder político y económico cuyas decisiones nos afectan a todos. Algo que, no nos vamos a engañar, ha sucedido más de una vez a lo largo de la Historia.

Desde el ámbito psicológico este fenómeno se ha estudiado ampliamente. No tanto centrándose en el cúmulo de perogrulladas que un grupo de iluminados con ansias económicas y de poder puede llegar a manifestar, algunas ingeniosas y realmente cómicas, sino en los procesos mentales por los cuales una persona aparentemente cabal llega a aceptarlas y defenderlas como dogma fundamental de su cuerpo de creencias. Por ello, no es extraño que Albert Boadella, que sabe muy bien de lo que habla, haya dicho hace unos días que lo que necesita Cataluña no son ni policías ni militares, sino un amplio cuerpo de psiquiatras que someta a la población a un planificado y generalizado proceso de desprogramación sectaria.

Lea el artículo completo en El Asterisco

Deja un comentario

Archivado bajo General, Psicología

Técnicas de manipulación en la propaganda de los partidos políticos

Ingeniería social.

¿Recuerdan a la famosa niña de Rajoy? Sí, la de las chuchesshh. Pues, aunque no lo parezca, esta irrisoria situación se produjo por el intento de aplicar una técnica de manipulación denominada identificación catártica, que forma parte de un grupo más amplio de estrategias basadas en la apelación emocional. La técnica consiste en utilizar una historia con la cual las personas se sienten identificadas para despertar una respuesta emocional positiva, lo que facilita a su vez, por la humanización e identificación con el protagonista, aceptar las ideas o los argumentos que se esconden detrás de la misma. Cierto es que, aunque la técnica es buena, la ejecución fue absolutamente horrible pues faltó la credibilidad de alguien que narra una situación que desconoce y de la que nunca será partícipe debido a su superior status socioeconómico.

Ocurrió lo mismo, igual técnica y parecido resultado, con la famosa carta de las hijas de Pedro Sánchez y su “te quiero mucho, papi”, que rápidamente se difundió como un burdo montaje mal ejecutado. Y es que una cosa es conocer la receta de la tarta y otra saber hacerla. […]

Lea el artículo completo en este enlace de El Asterisco.

Deja un comentario

Archivado bajo Política, Psicología

Manipulación a través de la educación sexual

(…)

El sexo también es una necesidad básica y primaria, aunque en este caso hay diferentes vertientes del concepto que cabría comentar antes de entrar a analizar cómo se puede utilizar para manipular a los ciudadanos. Porque cuando hablamos de lo sexual, no nos referimos solamente a las relaciones sexuales, sino que hay tres grandes ámbitos a considerar: el primero, el sexo propiamente dicho, que no es más que la constitución genética y genital del individuo; el segundo, la sexualidad, que es la forma de sentirse y expresarse como individuo sexuado y que, por tanto, está muy relacionado con la identidad sexual; y el tercero, la erótica, que es la forma de comunicarse y relacionarse sexualmente, lo que incluye desde la orientación sexual hasta esas pequeñas perversiones que todos llevamos dentro (y muy pocos fuera).

Así, el tipo de educación sexual que recibimos, o que se pretende difundir sobre cada uno de estos aspectos, puede ayudarnos a evolucionar como seres individuales o, en el peor de los casos, someternos a un férreo control conductual. Veamos cómo.

Lea el artículo completo en este enlace de El Asterisco.

Deja un comentario

Archivado bajo General, Psicología

Psicología del buenismo irresponsable

Orígenes psicológicos

En una de las escenas de la reveladora película sobre política vaticana “El Padrino III”, la hija de Michael Corleone, Mary, habla con su primo Vincent, del que está enamorada, interrogándole para que le cuente lo que sabe de su padre. Este le responde que es un gran hombre y un héroe que salvó a la familia, pero Mary tiene serias dudas y le pregunta más directamente si mató a su hermano o si todo lo que se dice sobre él es cierto. Vincent replica que solo son historias y Mary finalmente acepta esta versión diciendo: “Está bien, quiero creerte”.

En ese quiero creerte se encuentra la base psicológica de muchos de los comportamientos desadaptativos que podemos apreciar en el contexto socio-político actual, desde el buenismo irresponsable del que hablaremos hasta el sectarizado y fanático comportamiento inherente a las conductas propias del independentismo catalán.

[…]

Entrada completa en este enlace del blog el Asterico.

Deja un comentario

Archivado bajo Educar, Psicología

Políticos y psicopatía

1.- Qué es la psicopatía.

Si en una conversación cualquiera saliera a relucir el término psicópata, es probable que lo primero que nos viniera a la mente fuera la figura de algún asesino en serie como Hannibal Lecter o el desgraciadamente célebre, Charles Manson. Y en ambos casos, esta imagen visual respondería con toda seguridad a alguna fotografía o al fotograma de algún video publicado en los medios de comunicación, que no lo olvidemos, configuran el denominado cuarto poder debido precisamente a su capacidad de influencia.

El problema de los medios de comunicación es que al igual que pueden aprovechar su capacidad de difusión para informar a la ciudadanía con cierto rigor (siendo idealistas), también pueden optar por la desinformación y el sensacionalismo, creando en ocasiones prototipos de corte cinematográfico que se alejan de su referente real. Esto es precisamente lo que ha pasado con la figura del psicópata, con el consiguiente y peligroso descenso en el umbral de activación de defensas psicológicas de los ciudadanos.

(…)

Leer la entrada completa en este enlace del blog el Asterisco

Deja un comentario

Archivado bajo General, Psicología

La verdad sobre los principales ansiolíticos: alprazolam (trankimazin), bromazepam (lexatin) y lorazepam (orfidal) (2ª parte)

“En los sesenta la gente tomaba ácido para hacer el mundo raro. Ahora que el mundo es raro, la gente toma Prozac para hacerlo normal.” (Damon Albarn)

En la primera parte hemos visto cuatro apuntes teóricos básicos, pero como sé que son ustedes unos morbosos irremediables, pasemos al meollo de la cuestión, no sin antes aprovechar la presentación que cierto conde nos expone para presentar la película Creepshow 2 y que bien podemos aprovechar para el caso que nos ocupa, (basta ver este video entre el minuto 4:20 y 4:55, no es necesario que se traguen toda la película).

Y como siempre, recordando que una cosa es el uso de estos fármacos de forma ocasional para reducir la ansiedad puntual de un episodio concreto y otra muy diferente el tratamiento terapéutico para patologías específicas de corte ansioso (ansiedad generalizada, fobias, TOC, etc.) comenzamos con el gráfico de evolución relativa a presión arterial y frecuencia cardiaca, que son las respuestas fisiológicas que podemos medir con equipos de andar por casa, sin recurrir a grandes tecnologías que cuestan un dineral, del que de momento, carezco.

Como pueden ver, la cosa es más o menos estable en la presión diastólica y en el caso del alprazolam también en la sistólica, cosa que no ocurre con el lexatin, que genera una bajada desde el momento de la toma y hasta dos horas después. El orfidal, por el contrario, favorece una subida desde el momento de la toma y también hasta unas dos horas después de la misma, cuando los valores se estabilizan. En este último caso, quizás debería realizar otro experimento evaluando el efecto que leer las habituales chorradas e indecencias de twitter puede llegar a producir en el sistema nervioso. Desde luego en el circulatorio parece que se nota, por lo que tampoco debemos descartar el efecto de la tercera variable.

En todo caso, y fuera de bromas, sí parece haber un efecto paradójico y curioso en el caso de la frecuencia cardiaca con el uso del orfidal, que una hora después de la toma lleva a las 100 pulsaciones y que cuatro horas después del inicio, aún se mantiene en unos niveles altos (103 pulsaciones), sin que ello impida percibir un estado de mayor relajación y reducción de la ansiedad.

Al margen de los datos generales, el primer ansiolítico probado es el trankimazin, cuyo principio activo es el alprazolam, que se vende (con receta, como todas las benzodiacepinas) en dosis de 0,25 mg; 0,5 mg; 1mg y 2 mg (también en gotas orales en solución de 0,75 mg /ml), a un precio que oscila aproximadamente entre 1,5€ (la caja de 30 comprimidos de 0,25 mg) y 8 € (la caja de 50 comprimidos de 2 mg). Realmente, este fármaco ya lo había probado en su dosis de 0,25 mg pues es particularmente efectivo para rebajar la ansiedad las primeras veces que uno tiene que hablar en público (aunque otros prefieren el betabloqueante sumial –propranolol-, que además elimina los temblores) y para dejar de fumar, de lo que no me resisto a comentar algunos aspectos.

Me gustaría comentar que el tabaco es la única droga que no he podido controlar en cuanto a su consumo. Siempre que he iniciado los periodos de fumeteo se ha producido un incremento paulatino de este, de forma que en pocas semanas hago un uso compulsivo del mismo que puede no bajar de cajetilla o cajetilla y media diaria. Ante este hecho, la respuesta lógica es dejarlo, tanto por razones de salud como de coste económico. Y en mi caso, además de la hipnosis, con la que he tenido algunos rápidos y sorprendentes éxitos como terapeuta, más limitados en mí mismo como paciente, un buen mecanismo de eliminación lo ha facilitado el alprazolam. Una dosis de 0,25 mg de alprazolam por la mañana los tres o cuatro días posteriores a la decisión de dejar de fumar, reduce de forma considerable los síntomas más graves del síndrome de abstinencia de la nicotina (que suele durar en su forma más intensa alrededor de una semana), haciéndolo más llevadero y garantizando notables tasas de éxito. Lo de la adicción psicológica, ya es otra historia, pero les invito a probar para ese supuesto otro remedio tan útil como barato: las piruletas, mucho mejor que los vapeadores, que además de ser más caros y tener efectos para la salud aún desconocidos, a mí personalmente me generan importantes dolores de cabeza.

El alprazolam a tal dosis parece por tanto un fármaco bastante útil contra la ansiedad, dado que en mi experiencia rebaja los síntomas físicos y fisiológicos de la ansiedad, sin reducir en absoluto las capacidades cognitivas, lo que permite realizar las actividades que uno tenga que realizar sin ver disminuido su potencial o capacidad de acción.

En este caso los comprimidos no se corresponden con la caja, ya que los comprimidos son de alprazolam genérico, pero no trankimazin

No obstante, dado que ya conocía estos efectos, de cara al experimento utilicé la dosis de 0,5 mg retard (abstengámonos de chistes fáciles sobre si el término se debe a una característica de la sustancia o del sujeto experimental), que es un mecanismo de acción prolongada por el cual una parte de la sustancia se libera inmediatamente tras el consumo, mientras otra parte se va liberando de forma gradual, lo que permite extender los efectos del fármaco y por tanto ampliar el tiempo entre dosis. Este incremento de la dosis he de reconocer que no fue muy acertado por cuanto potenció los efectos considerablemente. Si a los quince minutos se produce cierta relajación con disminución de la tensión muscular, a partir de la media hora, se comienzan a sentir los efectos secundarios y no deseados, como una ligera somnolencia y enlentecimiento en el procesamiento cognitivo especialmente llamativo por las dificultades de concentración que genera y cierto embotamiento perceptivo acompañado de cansancio. A las dos horas, la ligera somnolencia pasa a convertirse en una sensación de letargo y adormecimiento importante (di literalmente cabezadas para no dormirme, aunque esto podría estar influenciado por el cansancio del día en cuestión), con debilidad en las extremidades y una incapacidad para realizar tareas que requieran de un mínimo procesamiento cognitivo. Finalmente, a las cuatro horas, comienza la recuperación de facultades, quedando una leve sensación de enlentecimiento y dificultad de concentración, manteniéndose no obstante la sensación de relajación tanto física como mental, que dura varias horas más.

El segundo fármaco es el lexatín, cuyo principio activo es el bromazepam, que podríamos definir como el gran amante de las mujeres mayores de 40 años a bastante distancia de Harrison Ford. Este se vende en presentaciones de 1,5 mg, 3 mg y 6 mg a un precio precio que puede oscilar entre 1 € (caja de 30 cápsulas de 1,5 mg) y 1,5 € (caja de 20 cápsulas de 6 mg).

Sus efectos comienzan a experimentarse a partir de los 15 minutos o media hora desde la toma, produciendo una leve sudoración así como una sensación de amodorramiento (similar a la de la ingesta de alcohol en una comida copiosa), que evoluciona un tiempo después con la percepción de los efectos indeseados, como pérdida de concentración y de agilidad en el procesamiento cognitivo (distracciones, errores en la escritura, pérdida del hilo en la lectura, etc.). A partir de la primera hora, se da un deterioro en la memoria a corto plazo y un enlentecimiento que dificulta la realización de varias tareas simultáneas y a partir de la segunda, los efectos nocivos van desapareciendo progresivamente, manteniéndose ya solo la sensación de relajación, tanto física como psíquica, que dura unas horas más.

Al igual que el alprazolam (al menos en su dosis de 0,25 mg) y siempre que no existan circunstancias que incrementen la potencia del fármaco, estas sustancias podrían permitir la realización de tareas siempre que estas no requieran un alto nivel de concentración y no conlleven cierto nivel de riesgo. No serían desde luego muy recomendables para conducir o manejar maquinaria, como nos indican hasta la saciedad los prospectos de cientos de medicamentos.

Finalmente, el Orfidal, cuyo principio activo es el lorazepam, se oferta en cajas de 25  y 50 comprimidos de 1 mg, oscilando su precio entre 1,30 € (caja de 25 comprimidos) y 1,80 € (caja de 50 comprimidos).

Sus efectos comienzan entre los quince minutos y la media hora después de su toma, con una ligera sudoración, que se entremezcla con una sensación de confusión y embotamiento perceptivo progresivo. Posteriormente la percepción visual se altera y se da una sensación de desrealización y despersonalización (sensación como de estar en un sueño y de ver el mundo o a uno mismo como extraños a la propia realidad), aspecto curioso dado que ambos estados suelen estar relacionados o ser consecuencia de altos niveles de ansiedad. La relajación muscular es apreciable produciendo cierta torpeza motora y dándose una sedación y analgesia placentera que enlentece las funciones cognitivas e impide la realización de cualquier tarea que requiera un mínimo de procesamiento. A las dos horas, la sensación de “estar colocado” o “grogui” es evidente y puede apreciarse cierta sequedad en la boca; y a las tres horas, simplemente quedan los efectos propios de una relajación profunda que torna en somnolencia, razón por la cual este fármaco es ampliamente utilizado como hipnótico.

Sin embargo, el uso de esta sustancia como hipnótico conlleva un efecto secundario que siempre ha generado cierta polémica. Tradicionalmente, la efectividad de los hipnóticos se medía por su capacidad para inducir el sueño. Sin embargo, muchos de ellos tenían ciertos efectos secundarios, de forma que uno efectivamente se dormía, pero se despertaba a la mañana siguiente con una “resaca” importante después de haber tenido un sueño poco reparador (efecto que puedo corroborar).

Esta situación se ha solventado con los denominados hipnóticos de nueva generación que son mucho más eficaces tanto para inducir el sueño como para que este cumpla su finalidad de descansar cuerpo y mente, permitiendo al sujeto iniciar el día con alegría (como decía cierto anuncio de cuyo nombre no quiero acordarme). Uno de los más comunes sedantes hipnóticos recetados actualmente es el zolpidem, cuyo relato de la experiencia cedo a mi amigo Drogoteca, en esta entrada de su blog.

Teniendo en cuenta lo anterior, no parece que el orfidal tenga mucha utilidad como ansiolítico debido a los efectos secundarios y no deseados que generan ciertas dificultades para realizar tareas complejas durante el día, ni como hipnótico, dado que parecen existir alternativas más adecuadas.

Salud y libertad

3 comentarios

Archivado bajo General, Psicología