Archivo mensual: enero 2013

Cuando se nos va un maestro

“Cuando el alumno está preparado, el maestro aparece” (Proverbio hindú)

Decía Juan Antonio Cebrián, creador del programa radiofónico La Rosa de los Vientos y maestro de comunicadores, que todos los días se morían tres o cuatro genios sin que nadie se enterase. Efectivamente, así es, pues vivimos en una sociedad gobernada por el papanatismo más absoluto, donde hasta de la muerte del más indigno se puede hacer espectáculo necrófilo entre bambalinas si reporta beneficio a los medios de comunicación, que tienden a tildar de héroe y magnífico ser a quien despellejarán vilmente pasados unos meses.

Pero más allá de espectáculos públicos, donde realmente se nota cuando se ha ido un genio, o un maestro, es en el interior de uno mismo, cuando sin disfrazarse de plañidera uno recuerda que parte de lo que es, o de lo que hace, se lo debe a otro y a sus enseñanzas o reflexiones.

Por eso, no podría dejar pasar la oportunidad ahora que me he animado a escribir un blog, de recordar a Fernando, que aunque se ha ido hace ya algún tiempo, todavía sigue recordándome de vez en cuando que estamos de paso y que por ello hay que afinar muy mucho con lo que elegimos, no sea que el día que nos llegue el turno descubramos que aquello por lo que hemos apostado no tiene ningún valor.

Escrito original del día 16 de Octubre del 2010

El lunes 11 de octubre, en el puente del Pilar, nos dejaba Fernando Largo. En su faceta artística poco puede añadirse a lo ya dicho por todos sus compañeros de profesión, que se rindieron a quien ya es considerado como el principal reinventor de la música folk asturiana y uno de sus mayores impulsores.

Pero donde realmente desbordaba talento era en una faceta humana cargada de sabiduría y, especialmente, de una marcada personalidad. Más allá de los conocimientos de manual (que también devoraba) se había curtido en la escuela de una vida dura y trabajada que le habían hecho conocedor como a pocos del comportamiento y de la psicología humana.

Las enseñanzas que Fernando dejaba escapar en forma de reflexiones y preguntas socráticas, en pie tras la barra de su chigre celta, hicieron pensar, en los after hours entre guiness, whiskies y dibujos triskelados, a decenas de personas que más que clientes él consideraba sus invitados.

Aunque hace ya tiempo que había dejado de verle, me cuenta una persona allegada que, incluso con la enfermedad presente, se sentía feliz. No es poco para el final de una vida, trámite que todos habremos de cumplir, irse con la satisfacción de haber conseguido lo que quiso que fuera su vida, un camino de amor infinito por su música, su tierra, su mujer y sus hijas.

A veces la única diferencia entre que uno se convierta en un cretino o se forme como un paisano, como decía, puede depender de algo tan azaroso como encontrarse con la persona adecuada en el momento preciso, y muchas generaciones de esta ciudad tendremos que agradecer durante largo tiempo el haber tenido la suerte infinita de escuchar y aprender de Fernando en el Cadorna.

Una guiness y un Lagavulin. Salud y libertad!

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¡Consumid, malditos! (4ª parte y final)

“Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos” (John Fitzgerald Kennedy)

Pasadas ya las fiestas navideñas donde sin duda el consumismo establece su reinado de terror, retomaremos el tema de las estrategias que la sociedad de consumo nos inocula para hacer más efectiva nuestra capacidad y ansia de adquisición de bienes inútiles.

En los post anteriores hemos visto las estrategias basadas en los principios de compromiso y coherencia, reciprocidad, validación social, simpatía y autoridad; así que para finalizar este repaso de carácter básico para estar alerta, solo nos queda mencionar las estrategias basadas en el principio de escasez*.

Entender el principio de escasez es algo sencillo, tendemos a valorar más aquello que está fuera de nuestro alcance, que es más difícil de conseguir o que no abunda, porque lo consideramos más valioso.

Efectivamente, tal y como te estarás preguntando esta es la razón por la cual cuando estás soltero no te comes un rosco por mucho que lo intentes, y cuando encuentras pareja, aparecen de la nada seis o siete pretendientes adicionales que jamás miraron para ti. El que estés fuera del mercado, paradójicamente, te ha hecho subir algún punto de cotización en bolsa.

La lógica al igual que en muchos de los aspectos que operan en nuestra mente, y como ya hemos visto en algún caso, no hay que buscarla. Sencillamente estamos programados para ello y una de las líneas de código de programación dice que si algo es raro y difícil de conseguir es porque es valioso.

Este es el mismo principio (o muy similar) que opera cuando nos prohíben algo. Es posible que ese algo nos interese muy poco o absolutamente nada, pero basta que nos lo señalen como inalcanzable para que lo queramos. Una consecuencia de esto, aquí en Internet, que no deja de ser graciosa es el efecto Barbara Streisand, que se produjo cuando la actriz intentó censurar y prohibir la difusión de unas fotos de su casa alegando que atentaban contra su privacidad. En realidad, las fotos de la casa de Bárbara nos importaban a todos un auténtico bledo, pero el simple hecho de tratar de prohibirnos echarles una ojeada, convirtió las fotos en una de las cosas más descargadas de Internet. Y así podemos ver también el caso de la revista El Jueves, las viñetas de Mahoma, o en otro orden de cosas, la denuncia de Tele 5 al sujeto que comenzó la petición para que los anunciantes retiraran su publicidad por la falta de ética del canal al pagar a la madre de un asesino por la típica entrevista morbosa. El prohibir facilita la reactancia psicológica, que es la energía que mueve a la acción para recuperar la libertad que ha intentado ser eliminada.

Así que resumiendo, si algo es escaso, lo queremos; si algo es difícil, lo disfrutamos más, y si algo está prohibido, nos apetece (así que cuidado con la aplicación de este principio a según qué casos).

Como no podía ser de otra manera, los medios de consumo conocen este pequeño defecto de fábrica del ser humano, así que no podían dejarlo pasar y lo utilizan de forma inteligente para intentar colarnos bienes materiales por doquier, utilizando para ello tres estrategias principales:

1.- El lanzamiento de series limitadas.

De todos es sabido que si hay pocos elementos de un bien, su precio se multiplica. Por ejemplo, no tendría ningún sentido hacer ediciones limitadas de grabados, si no fuera precisamente porque esa limitación es lo que permite incrementar su precio.

2.- La limitación de los plazos de tiempo.

El que un producto esté a la venta durante un mínimo periodo de tiempo, hace que se despierte el impulso de adquirirlo, con lo cual se minimiza el proceso de racionalización al activarse la falsa sensación de que tenemos que tomar una decisión inmediata (otra vez reduciendo la racionalidad).

El fenómeno más conocido de esta estrategia lo podemos comprobar en combinación con el principio de reciprocidad que ya hemos visto, cuando en los típicos anuncios de teletienda te regalan otra sinsustanciada adicional o te hacen un pequeño descuento, pero solo si estás entre las 50 próximas llamadas o lo adquieres en la próxima media hora.

3.- El convencimiento de que el producto escasea.

Este fenómeno consiste en hacer creer que un producto es escaso y puede llevárselo otra persona, lo que de nuevo genera el impulso de adquirirlo tomando una decisión de forma inmediata, reduciendo así el proceso de racionalización.

 

Por supuesto, tanto estas estrategias como las que hemos visto anteriormente, no son excluyentes, y de hecho, la forma de potenciar su efecto es combinándolas.

Que te regalen un extra adquiriendo un producto es eficaz, pero si además el regalo te lo da una persona atractiva, el efecto se potencia. Y si a esto añadimos que el puestín de los regalos solo estará las próximas dos horas ya tenemos una campaña de una marca de bebidas en cualquier bar nocturno con eficacia garantizada.

Además, estas tácticas son utilizadas por todos sin distinción cuando el objetivo es vender, y si no, podemos analizar el siguiente vídeo, en el cual podremos ver alguna de estas estrategias…


Salud y libertad.

* Gaviria Stewart, E.; Cuadrado Guirado, I. y López Sáez, M. (2009). Introducción a la Psicología Social. Madrid: Sanz y Torres.

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