Archivo mensual: febrero 2018

Buscando libertad

“Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día”

Dejando al margen partes interminables de entradas pendientes que retomaremos más adelante y experimentos realizados que, como decía Mozart en la genial película Amadeus, ya están en la cabeza y solo resta garabatear, quería relatar de forma breve las reflexiones derivadas de mi último viaje en compañía de mi buena amiga, la viuda blanca.

En este nuevo paseo, navegando por esa especie de registro akásico que ha tenido a bien enseñarme, me mostró los volúmenes que aleccionaban sobre la esencia (y los peligros) de la búsqueda de libertad. Cinco pautas tan simples de entender, como difíciles de aplicar, peligros y consecuencias de puesta en práctica aparte.

La primera pauta que me dio fue potenciar mi curiosidad, buscando información y conocimiento, pero haciendo constar que el mismo no necesariamente (y para nada deseable) debía identificarse con el conocimiento institucionalmente establecido. Más bien me invitó a apostar por una curiosidad infantil que, por encima de dogmas, incluso de los científicos y cientificistas (aunque no cabe otro método), no perdiera de vista el objetivo de conocerse a uno mismo, al ser humano y el entorno. Sin eso, me dijo, ni existe ni puede existir libertad, solo tontos útiles al servicio de las creencias maniqueas.

La segunda fue aceptar que la vida es cambio, que la estabilidad no existe y es una mera ilusión. Y me mostró varias vidas donde en un minuto todo comenzaba y terminaba, se moría o se vivía una vida entera.

La tercera lección me obligaba a flexibilizar el pensamiento. Me invitó a romper los andamios rígidos de lo establecido desde el origen, poniéndolo en duda y sometiéndolo a prueba constante, sin apriorismos y sin presunción de veracidad. Y me mostró el volumen donde Quinto Ennio prevenía: “lejos de mí esos que no saben su camino y pretenden enseñarlo a los demás, esos que prometiendo tesoros te piden monedas”.

La cuarta, exigía superar el miedo al qué dirán. Hizo resonar la cita de Cela cuando señaló: “si te preocupa lo que piensen otros estás perdido” y me recordó cómo las palabras de otros te enseñan más sobre ellos que sobre ti mismo, porque solo son un reflejo de lo que estos harían en nuestro caso, en base a sus principios, valores y deseos sin conocer los nuestros; me despertó del baño de inocencia y de los principios y motivos sociales básicos de seguridad y confianza, para visualizar la perversidad de los consejos basados en intereses ajenos; y evocó aquella fábula de Esopo para mostrar la imposibilidad de un consenso externo.

Y finalmente me invitó a trascender el miedo a la muerte. Si como mencionaba el maestro Antonio Escohotado lo único que conduce indefectiblemente a la muerte es haber nacido, solo cabe aceptarla como un proceso natural, bajo la pena de que “si no recibes a la muerte como tu novia habrás de recibirla como tu verdugo” (Gustavo Timón).

Y después, arropándome, se fue como había venido, dejándome de nuevo en la soledad de un silencio atronador…

Salud y libertad…

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo General