Archivo mensual: agosto 2013

Carta a Vladimir de un homófobo rehabilitado

“Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos” (Marx)

Estimado Vlad (imir):

Leyendo la prensa estos últimos días me he topado con esa extraña legislación homófoba que ha causado gran revuelo en tu país, pero muy especialmente fuera de él, y he recordado con bastante pudor tiempos afortunadamente pasados. No es que me justifique, pero reconocerás conmigo que si hay una buena época para ser un descerebrado es la adolescencia, y si a ella sumamos escaso nivel de conocimientos, ilusión de invulnerabilidad, presión y deseabilidad social, educación conservadora y adoctrinamiento religioso, el cocktail que puede salir es espeluznante. En mi caso lo fue.

En todo caso,  reconozco que a estas alturas lo que me preocupa un poco más es que ese nivel de enajenación transitoria no pase con los años y se convierta en una constante en personas adultas, sobre todo si estas tienen su pequeña parcelita de poder, o peor, labores de gobierno que pueden afectar a millones de personas.

Sé que crees, como Isinbayeba, que fuera de las fronteras de la madre patria rusa nadie te entiende y que simplemente tenemos una genética enfermiza que nos hace crecer de forma amoral sin los grandes valores rusos, pues como dijo Yelena: “Tal vez somos diferentes a otros europeos, pero tenemos una ley que hay que respetar”. No es cierto, aquí también tenemos ciudadanos homófobos y ciudadanos que no lo son, ciudadanos que respetan las leyes y ciudadanos que no, gobernantes que defienden la orientación sexual de cada cual y gobernantes que llevan la Ley del Matrimonio Homosexual al TC,  gobernantes que no respetan las leyes y gobernantes que tampoco… Vamos, que en el fondo somos un poquito como Rusia.

Así que algunos sí te entendemos, y asumimos que el problema parte de haberte movido en un ambiente y una educación un poco carca, de la que no has tenido la azarosa oportunidad que sí hemos tenido otros para escapar. Educación, ambiente, y sobre todo religión, porque a fin de cuentas y esto es importante, creo que no hay ni un solo argumento que no sea de origen religioso para justificar esa vena homófoba que te caracteriza. A fin de cuentas, si desde que eres niño te cuentan la milonga de que Dios dijo: “No te acostarás con hombre como con mujer, porque es una abominación” (Levíticos, 18:22), ya tiendes a verlo como algo, cuando menos, raro.

Y a mí, tengo que reconocerlo, me la habían metido hasta atrás: la idea, me refiero. Me la habían colado hasta el fondo, y repetía los mantras inculcados como un Hare Krishna disfrazado de naranjito. Sin embargo, tócate las narices, cuando ya tenía el camino marcado y la convicción de La Verdad, conocí a una persona que disolvió esas verdades como un azucarillo. Irreverente, falto de complejos, gay y sobre todo libre, se pasaba por el arco del triunfo todas y cada una de las convicciones y convenciones sociales que nos hacen tener desde que nacemos para ir bien rectos y me sacó a golpe de discurso, de ejemplo y de colleja del camino de la manipulación y de la vida del valle de lágrimas que algunos gustan de hacer llevar a los demás.

De hecho, es una de las tres personas a las que he dedicado mi blog en el post inicial, aunque luego conocí a otros y al final muchos más, descubriendo la farsa ideológica de la que había sido objeto y por quienes hoy puedo escribir esta entrada, tal vez como forma de redención. Te diría también que él en concreto tenía otra característica particular, pero tengo miedo de que si te digo que además de gay era negro, te dé tal colapso mental que tengan que llevarte antes de finalizar la carta al ambulatorio de la Cruz Roja Ortodoxa, o lo que sea que tengáis por ahí.

El caso es que después de que este y otros elementos se cruzaran en mi camino no me quedó más remedio que empezar otra vez, y desde cero, a construir mis propios esquemas mentales. Lo que yo llamo maximizar el yo, minimizar el superyó y controlar el ello, o lo que es lo mismo, seguir el propio criterio ignorando las imposiciones de los demás y controlando la parte más animal para no perder el norte.

Tengo que reconocer que el calendario no tendrá días suficientes para agradecérselo, porque Vlad, cuando uno empieza a saborear el gusto de la verdadera libertad, la de pensar por uno mismo, la de decidir por sí mismo, la de actuar en base a los propios criterios, no lo cambia por nada. Puede que uno tenga que pagar el precio de la inseguridad, de decidir si lo que piensa, siente y hace será lo correcto o no, pero incluso en el error y posterior aprendizaje, se saborea el aroma de la propia determinación. Y es una pasada.

Así debe ser Vlad, porque te guste o no, ni siquiera todos tus conciudadanos comparten la misma ideología, la misma religión o la misma orientación. No me hagas como el tonto del iraní que dijo que en su país no había gays. Nos ha jodido, si los mata cómo va a haberlos, como para decir que lo son los que quedan.

Porque cuando alguno se deja llevar por las verdades externas y los dogmas extremos, por los intereses ajenos, por las creencias arcaicas de terceros o por el fanatismo religioso, puede decir sin sonrojarse memeces como las siguientes, y hombre, ya puestos a argumentar al menos hacerlo desde el conocimiento y no desde el firme ridículo intelectual.

Los gays no tienen sexo mirándose a la cara, por eso no se pueden casar” (Ana María Jiménez Ortiz, diputada del Partido Acción Nacional –PAN- de México) [Qué poca imaginación, chatina. El día que conozcas que hay vida más allá de la postura del misionero no sé si saldrás del armario, pero del tedio por la puerta grande]

La homosexualidad es antinatural, perjudicial y destructiva de muchos de los principios de la civilización. El matrimonio es antiguo como el polvo, y se definió en el jardín entre Adán y Eva. Un hombre y una mujer hasta que la muerte os separe. Nunca intentaría redefinir el matrimonio. Y no creo que nadie debiera hacerlo“. (Kirk Cameron, pastor, no tengo muy claro si de almas o de ovejas)

Por eso, y aunque realmente para este tema no se necesitan argumentos, porque el único válido es el de que cada uno tiene derecho a hacer con su vida lo que le sale de las narices y con su sexualidad ni te cuento, faltaría más, quería aportarte algunas evidencias desde la razón, para que entiendas por qué lo que sugieres es una soberana estupidez, y que como cortina de humo para tapar los graves problemas que tiene tu país o para que no se vea tu propia incompetencia no está mal (aquí tuvimos la conspiración judeo-masónica muchos años, y tenemos a Paquito hasta en la sopa para ese mismo fin), pero como hecho en sí, no pasa de absurdo fanatismo, permíteme que te lo diga, un poco rompehuevos.

Particular gracia me hace el primer argumento de que tan “innombrable conducta” no es algo natural, porque verás, el propio concepto de cultura se puede definir como el conjunto de transformaciones que opera el ser humano sobre lo natural en beneficio de su avance, así que en realidad que sea o no natural importa un auténtico bledo. No obstante, si tanto afecto tienes por lo natural, te invito a una infusión de cicuta o a una tortilla de amanita faloides (qué apropiada, ¿no crees?), con la cual podrás disfrutar sin duda de todas las bondades de la madre naturaleza y la vida estrictamente natural.

Porque bondad o maldad de la naturaleza aparte y para más inri, lo único verdaderamente natural en este asunto es el impulso sexual no su orientación (deberías ver más documentales en la Perviy Kanal 2), por lo que lo más anecdótico es que sean precisamente los que reprimen el instinto sexual, los que se dediquen a dar lecciones de naturalidad a los demás. Así les sale después de tanta represión por donde no debería…

Y es que, entre nosotros, la mejor definición que he escuchado sobre la orientación sexual de una persona, y que comparto, es aquella de Mario Vaquerizo (manda narices), cuando dijo: “Soy un bisexual teórico”. Desde un punto de vista psicológico, sinceramente, me parece una genialidad, y a partir de ahí ya cada uno que lo lleve a la práctica como quiera.

Porque si lo que te escandaliza es la orientación sexual de algunos, no quiero contarte como te pongas fino con la erótica, tema que algún día te contaré cuando finalice mis estudios al respecto, y donde ahí sí, Vlad, te juro que se te van a poner los ojos como platos y los pelos como escarpias.

Por cierto, hablando de la erótica, es decir, de la forma de expresar la sexualidad o lo que viene siendo la forma de ponerse cachondo, estoy seguro de que un machito como tú, prototipo de semental masculino y lleno de virilidad no habrá dejado pasar la oportunidad de haber satisfecho algunas (cuantas) veces su ánimo lúbrico-masturbatorio con alguna escena lésbica. Seguro que te gustó, ¿eh cerdo? Pues entonces, Vlad, al menos no seas hipocritilla y vive y deja vivir hombre, que está bien lo de “al agua como buey y al vino como rey” pero también los demás tienen derecho a un poco de vino, aunque sea peleón.

Así que ya puestos, qué te parecería preocuparte de gobernar un país como Rusia, que bastante es, en lugar de dedicarte a tocar las narices al personal con su orientación sexual. Porque francamente, puestos a hablar sobre principios humanos y morales, hay que ser muy cínico para hacer la vista gorda cuando en tu país grupos de miserables se dedican a cazar y torturar a seres humanos en la más absoluta impunidad y con tu connivencia, mientras tienes el valor suficiente para acusar a parte de tus conciudadanos y al resto de Europa de tener una moralidad desviada.

Sí, valor, ese concepto del que tú has hecho gala cientos de veces. Y cómo sé que te gusta, permíteme decirte que no hay mayor valor que el de enfrentarte a toda una sociedad por defender lo que crees, lo que es justo, o simplemente tu libertad. Porque plantarte delante de todo el mundo cuando llevas las de perder simplemente por tu derecho a decidir a quién quieres o a quién quieres follarte (que lo mismo me da que me da lo mismo), generalmente teniendo en cuenta a la edad a la que se hace, permíteme que te diga Vlad, que demuestra más huevos que los que tenemos tú y yo juntos, porque aunque no te lo creas, otros no se pueden permitir dar órdenes a esbirros o ejércitos con todo su armamento para que les hagan el trabajo sucio.

Así que antes de acusar a nadie de enfermo y sugerir su cura a base de guantazos, quizás deberías plantearte superar tus propias represiones y curarte de una enfermedad, y esta sí que lo es, muy dañina para uno mismo y sobre todo para los demás, la estupidez. Aquí tienes un pequeño documental muy pedagógico para empezar con el proceso…

Salud y libertad…

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Educar, General, Política