Archivo mensual: agosto 2014

Mi visión personal sobre el tema de UPyD y Ciudadanos

“Para dialogar, preguntad primero; después…, escuchad” (Antonio Machado)

Escuchando todo lo que se ha dicho y leyendo lo que se está escribiendo sobre el tema de la búsqueda de acuerdos entre Unión, Progreso y Democracia (UPyD) y Ciudadanos (Cs), me gustaría aportar mi pequeño granito de arena para ayudar a entender mejor la situación o simplemente dar a conocer mi postura, que no oculto y que se me está preguntando por uno y otro lado con cierta insistencia.

Para ello tengo que decir que antes de ser afiliado a UPyD, fui afiliado a Ciudadanos allá cuando se fraguaron sus orígenes y en su primer intento de expansión. Es curioso que se mencione ahora el intento de Ciudadanos de expandirse fuera de Cataluña, cuando independientemente del resultado en una y otra ocasión, esto ya ocurrió desde sus comienzos, y por tanto este sería su segundo intento de expansión.

En todo caso trataré de explicar ahora de donde vienen esos enfrentamientos personales entre los líderes de uno y otro partido, qué nos diferencia pero también qué nos une, y qué camino sería prudente tomar. Veamos.

En el año 2006 UPyD era un proyecto de partido de carácter nacional que se estaba constituyendo a partir de diversas personalidades que habían confluido en la plataforma ¡Basta ya!, y que a principios del año 2007 fundaron la Plataforma Pro, plataforma ciudadana germen de UPyD, cuyo objetivo era configurar un nuevo partido de carácter nacional. No obstante, aun cuando la decisión de constituir la plataforma Pro ya estaba tomada con la intención de estructurar ese partido nacional, existía el inconveniente temporal de que las elecciones en Cataluña eran inminentes (Noviembre de 2006) y por tanto no había tiempo material para constituir con cierta seriedad un partido nacional que pudiera presentarse a esas elecciones catalanas.

Teniendo en cuenta estos aspectos y dado el clima político existente es cuando se produce casi paralelamente la constitución del partido Ciudadanos, partiendo de la Asociación Ciudadanos de Cataluña como partido político autonómico, producto de las menores exigencias administrativas, estructurales y organizativas que implicaría la creación de un partido regional que sí pudiera presentarse a dichas elecciones. De este modo, en marzo de 2006 se desarrolla el acto de presentación para constituir el nuevo partido, organizándose el primer congreso los días 8 y 9 de Julio de 2006.

Puede observarse pues, que existen dos procesos paralelos determinados en gran medida por un proceso electoral fundamental, las elecciones catalanas. Es en este contexto, donde surge un pacto no escrito pero conocido por todas las personas informadas e interesadas en la constitución de ese partido que representaría la tercera vía, según la cual Ciudadanos se presentaría a las elecciones catalanas, y posteriormente se disolvería para integrarse en lo que sería ese partido nacional, UPyD.

Era tal la sintonía existente en ese momento que la tónica habitual era ver en los actos de Ciudadanos a los mismos intelectuales (y las mismas personas) que poco tiempo después participarían en los actos de constitución de UPyD, incluso creo recordar en algún acto a la mismísima Rosa Díez.

Esta idea era conocida y asumida hasta tal punto por las personas interesadas en el proyecto que, producto de la motivación y la emoción del momento, comenzaron a gestarse pequeños embriones del partido Ciudadanos fuera de Cataluña, incluso una plataforma que englobaba a todos los afiliados de un lugar que no tenía sede física y que se conocía como Plataforma Digital. Siempre dando por hecho que una vez se constituyera ese partido nacional, los embriones de Ciudadanos se integrarían en lo que sería UPyD, quedando un único partido y ganando con ello algo de tiempo en su organización.

Pero a raíz de los buenos resultados obtenidos por Ciudadanos en las elecciones catalanas (3 escaños), parece que el líder de Cs Albert Rivera no vio del todo clara la jugada, quizás por miedo a perder la parcelita de poder que se había ganado o por perder la hegemonía en caso de integrarse en un partido con presencia de personalidades más experimentadas en el ámbito político, y directamente se negó a llevar a efecto esta integración.

Intuyo que a Rosa Díez no le hizo gracia el cambio de postura y la nueva estrategia de Rivera, que ahora pretendía establecer una especie de coalición manteniendo la estructura e independencia de los dos partidos, y es probablemente de esa traición de donde viene el enconado enfrentamiento (ya personal) entre Rivera y Rosa Díez.

Fruto y prueba de este hecho lo constituye la desbandada generalizada de afiliados que, como yo, abandonaron en masa Ciudadanos para integrarse en UPyD y que finalizó con la ruptura de prácticamente toda la estructura de Ciudadanos fuera de Cataluña, razón por la cual a día de hoy algunos hablan de su expansión fuera de Cataluña ignorando absolutamente esa primera circunstancia. Ni que decir tiene que también en Ciudadanos hubo un terremoto interno que explotó en el II Congreso por este tema y que fue yendo a más hasta la marcha de algunas personalidades relevantes del partido como Antonio Robles.

Tengo que reconocer que también fue la primera bofetada de realidad política partidista que a título personal llevé en aquella época, hasta el punto de que estuve varios meses como simpatizante de UPyD, y no como afiliado, justificándome una y otra vez en que después de la experiencia de unos meses en Ciudadanos, quería tomar una decisión más sosegada. Finalmente, unos meses más adelante me afilié a UPyD.

Así que partiendo de mi conocimiento e interpretación de algunos hechos (tampoco pretendo tener la verdad absoluta), pero habiendo vivido todo el proceso, dejo aquí mi visión de las causas que originaron los recelos entre los líderes de ambos partidos, y desde luego de mis recelos personales (y nada más que eso, que nadie lea más allá) a Ciudadanos.

Estos recelos, que comparten muchos afiliados, se han ido multiplicando al ver algunos hechos que no son muy entendibles desde los principios fundamentales de UPyD. UPyD no acepta afiliaciones masivas precisamente para evitar la toma de cargos con grupos clientelares de interés mientras que Ciudadanos se basa en acuerdos con partidos minoritarios o localistas ya establecidos. Tampoco se entiende desde esta posición la coalición con el Partido Libertas y desde luego hay alguna diferencia sustancial de organización como se desprende de los resultados del informe de Transparency International España, según el cual UPyD es el partido mejor posicionado con una calificación de 9, mientras que Ciudadanos obtiene un 3.

transparencia

Ahora bien, con todo ello, no es un secreto y así se ha podido comprobar en el II Congreso de UPyD o en los últimos días, que un importante porcentaje de afiliados (y más aún de votantes) es partidario de la unión con Ciudadanos, pues a pesar de las cosas que nos separan, que como se ve son varias, también hay un importante encaje programático y de fondo que podría llevar a un cambio real y sin precedentes en la política española. Un cambio radical de las instituciones desde las instituciones, aspecto que defienden uno y otro partido. (Ver minuto 6:15)

Porcentaje que desde luego se hace mayor aún si consideramos a quien, como yo, no planteamos una coalición o integración incondicional, sino al menos establecer puentes de diálogo que puedan desembocar… o no, en esta integración, que de producirse todos estaremos de acuerdo en que podría conllevar un cambio importante de la política nacional.

Porque no tiene mucho sentido tener unas políticas estupendas, analizadas, estudiadas y plausibles que supongan una mejora en la vida de los ciudadanos, si nunca se van a llevar a efecto por falta de presencia en las instituciones, como tampoco tiene sentido intentar desarrollarlas a cualquier precio, saltándose los principios que pretenden defender.

Además, si un aspecto ha caracterizado hasta ahora a UPyD es el de escuchar a la ciudadanía y las voces en este tema son desde luego un clamor como se puede apreciar no solo por lo que uno recibe día a día de los ciudadanos, sino por los resultados de algunas encuestas realizadas al efecto:

Encuesta de El Mundo: ¿Cree usted que UPyD y Ciudadanos deben concurrir juntos a las próximas elecciones? Resultados

Encuesta de El Confidencial: ¿Cree que deberían unirse UPyD y Ciudadanos? Resultados

Resumiendo, diálogo, diálogo y diálogo. No creo que sea entendible negarse a dialogar a priori, y sí creo que puede haber algún empecinamiento personal en este aspecto. Miremos por los ciudadanos (con minúsculas) y tratemos de llevar a efecto lo que en estos tiempos sea mejor para la ciudadanía, que bastante mal lo está pasando ya.

Y ya para finalizar sí me gustaría posicionarme respecto a algunos temas que han surgido en los últimos días al hilo de ese intercambio de declaraciones y artículos periodísticos en los medios, que por una vez parecen darse cuenta de que UPyD existe, cómo no para ponerlo pingando.

1.- Respecto al artículo de Sosa Wagner, considero que se ha equivocado ampliamente en las formas. Aunque no le falta cierta razón en algunos aspectos de fondo, las formas son importantes, más aún cuando precisamente de su boca no se ha escuchado nunca en los órganos internos el posicionamiento que ahora parece defender. Menos aún en su candidatura a las elecciones primarias o en su presidencia en el II Congreso.

2.- Respecto a las respuestas dadas, he de decir que alguna de ellas me han parecido sonrojantes, por lo que quizás algunos deberían plantearse contar hasta 100 antes de responder de forma visceral y emocional, teniendo en cuenta que no solo representan su propia voz, sino la imagen de un partido que como se ha dicho, y se ha dicho bien, es mucho más que dos o tres personalidades concretas.

3.- Respecto a que el 90% de las bases ha rechazado en el II Congreso la coalición con Ciudadanos, decir que es una interpretación muy subjetiva y muy discutible. Como delegado allí presente tengo que mencionar dos aspectos:

En este tema hay que considerar el sistema interno de funcionamiento del propio Congreso, que también es justo decirlo, fue aprobado en el primer y segundo congreso por amplísima mayoría. En primer lugar se presenta un texto base con la ponencia temática. Posteriormente cualquier afiliado puede plantear libremente una enmienda y el ponente de la comunicación temática, en este caso creo recordar que de estatutos, tiene la potestad de aceptarla, plantear una enmienda transaccional modificándola que debe aceptar el autor de la enmienda inicial, o rechazarla. En caso de rechazo, uno de los delegados puede defenderla ante la Comisión temática y votarse por los delegados de esa comisión, aprobándose si es por más del 60%, rechazándose si la apoya menos del 40% o pudiendo llevarle al pleno general de los 500 delegados si está entre el 40% y el 60%. Solo los delegados pueden defender enmiendas dado que son los que están en el Congreso. El problema es que las tres enmiendas que hubo con el tema Cs fueron rechazadas de inicio. Y ni sus autores eran delegados, ni se las presentaron a ningún delegado para que las defendiera por lo que quedaron automáticamente rechazadas. Decir que el 90% de las bases rechazó el diálogo con Cs porque la ponencia de estatutos se aprobó por el 90% de votos, es mucho decir.

Amén de que habría que ver si la opinión ha cambiado en el nuevo escenario político tras las elecciones europeas, pues no solo han cambiado mucho las tornas, sino que habría que analizar nuevas variables y nuevo escenario. Sería tan fácil como consultar a las bases en lugar de empecinarse en posiciones cerradas. Veremos qué depara el Consejo Político de Septiembre…

4.- Sobre las críticas de autoritarismo he de decir también que yo nunca las he percibido y prueba de ello es la escritura de esta entrada. Aunque sé que en ocasiones las respuestas ante ciertas críticas han podido ser duras, en muchos casos creo que han sido producto de las injustas acusaciones vertidas en muchos casos por afiliados que han abandonado el partido (en demasiadas ocasiones por no haber salido elegidos en procesos de votación, todo hay que decirlo), pero nunca por una persecución del discrepante.

Por tanto, y en pro de la ciudadanía, de la regeneración democrática, del país y del partido, y por ese orden, me gustaría pedir a los dentro y a los de fuera, que dejaran de medir “quién la tiene más grande” y de convertir algunos asuntos en una mera “guerra de sables” (permítaseme la grosería).

Me hago una pregunta: ¿Con una derecha cerrada en y para sí misma y con la búsqueda de voto centrada en el miedo a la izquierda que viene? ¿Con una izquierda populista, extrema y autoritaria uniéndose para cambiar las tornas del lado del beneficio, pero manteniéndolo en una nueva dirección? ¿Tiene sentido una tercera vía matándose entre sí? No sé cuál sería o será el resultado pero el único camino posible que veo es el que se puede dar sobre el establecimiento de puentes de diálogo que ya veríamos a dónde podrían llegar.

Salud y libertad…

 

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Mi experiencia en la UNED: 7 años de martirio y vergüenza (2ª parte)

“La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano” (San Agustín)

Comentábamos en la primera parte de esta entrada un grave problema de la UNED, el de su concepción de aprendizaje como memorización infinita de manuales de escasa calidad, pero con todo, no es ni de lejos uno de sus mayores inconvenientes.

Si el Espacio Europeo de Educación Superior pretendía consolidar otro pilar en la educación universitaria era el de aplicar los principios constructivistas a las enseñanzas de este ciclo, para lo cual se debía colocar al alumno como centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, tomando esa expresión tan manida de que “es necesariamente el alumno el que construye su propio aprendizaje”.

Una consecuencia directa de ello, es por ejemplo el hecho de que los créditos universitarios pasen de medirse en horas lectivas (1 crédito = 10 horas lectivas, lo importante es el proceso de enseñanza y por tanto el docente) a horas de trabajo efectivo del alumno (1 crédito ECTS = 25 horas de trabajo del alumno, lo importante es el proceso de aprendizaje y por tanto el estudiante)

Pero claro, si la UNED ya se pasó por el arco del triunfo la temporalización en créditos no iba a ser menos con este otro principio del proceso de Bolonia, proceso del que por cierto todo el mundo habla pero que pocos conocen aunque la Declaración de Bolonia, normativa derivada aparte, conste de apenas tres folios. Así que en la UNED, uno sale con la extraña sensación de que el estudiante es un ser siniestro que quiere aprovecharse del sistema para ir aprobando asignaturas sin trabajarlas, recurriendo a toda clase de trampas aprovechándose de las lagunas del sistema, y donde por tanto los equipos docentes han de actuar como pulcros inspectores que acrediten policialmente el rigor de lo estudiado.

Esta concepción queda magistralmente expuesta en un hecho concreto, la constatación de que cualquier trabajo práctico o actividad realizada al margen del papagayeo habitual, debe ser posteriormente evaluada en una prueba memorística para garantizar que es el propio estudiante el que la ha realizado. Así, el estudiante es un ser del que de antemano hay que desconfiar. Seguramente el muy sinvergüenza ha hecho un copia-pega de alguna página de internet o plagiado el trabajo de algún compañero de un curso anterior, por lo que las prácticas no solo no deben valorarse ni considerarse a priori como trabajo efectivo del alumno, sino que su autoría debe ser validada, como no, a través de pruebas memorísticas posteriores. Y oye, si no las ha hecho él al menos garantizamos que le jodemos lo suficiente como para que se las tenga que empollar.

Estudiante de la UNED en el mes de enero

Tampoco vamos a ser injustos, todos sabemos que en la Universidad, presencial o no, el copia-pega existe, los colegas dejan trabajos de otros años y que hay quien incluso aprueba a base de echar polvos, pero al menos en estos tres casos, las Universidades presenciales (al menos las que yo conozco) no invierten la carga de la prueba, presuponiendo que el trabajo lo ha hecho el alumno al menos hasta que se le pilla con todo el equipo. Dicho de otro modo, es el docente el que tiene que demostrar que el discente ha hecho trampas y no se presupone de antemano que lo ha copiado de forma inmoral o que ha aprobado la asignatura porque ha hecho un privado (y fantástico) examen oral, lo que exige inventar algún sistema que garantice la autoría.

Y claro, con esta concepción, que vuelvo a insistir es una sensación personal, no es extraño que acabemos en lo que ya no es una sensación sino un hecho constatado, que es el trato soberbio, despótico, despectivo, maleducado y en ocasiones amenazante, con el que muchos equipos docentes tratan a sus alumnos, en ocasiones incluso a través de los foros públicos para absoluta fascinación del resto de alumnos que presencian la película. Coged palomitas, que os cuento la mía.

En el curso 2009-2010 cursaba las asignaturas por entonces cuatrimestrales Psicopatología I y Psicopatología II coordinadas por un inigualable amante de las letras, y especialmente de los calificativos literatos. Yo había realizado una pregunta en uno de los foros sobre el funcionamiento de la asignatura respondida con un sonoro silencio que se mantenía mes y medio después, así que tras un par de semanas sin respuesta, había enviado un mail que, siguiendo la tónica general, había sido respondido con otro prolongado mutismo. Fue entonces cuando, siendo el mes de Noviembre ya avanzado creo recordar, y teniendo los exámenes del primer cuatrimestre en Enero-Febrero, varios alumnos empezaron a quejarse de que el manual de estudio no solo no estaba disponible en las librerías sino que además desde la editorial comentaban que iba a tardar “un poco” en estar disponible (he de decir que yo sí lo tenía). Tras todo ello, y algún aspecto más que me repateó entonces pero que ya no recuerdo, escribí en el foro general de la asignatura un hilo titulado “Me siento insultado por el equipo docente” donde, al margen de la dureza del título, siempre con respeto y educación exponía la completa e inexcusable falta de planificación y organización de la asignatura y pedía se solventasen todos los problemas. La respuesta, esta vez sí rauda y veloz, fue un mensaje del mencionado coordinador calificándome públicamente de “ponzoñoso” y echando balones fuera de todos y cada uno de los problemas que se le comentaban: si no estaba disponible el manual que él o su equipo habían seleccionado para su asignatura (y del cual era coautor, oh casualidad), era problema de la editorial; si no había respuesta al mail sería por problemas tecnológicos, y lo más gracioso, uno de los foros de SU asignatura, aquel en el que yo había solicitado información, no estaba disponible para él, por lo que el problema sería del centro asociado de Asturias. Desde entonces siempre me he preguntado cuánto cobra del dinero de nuestros impuestos el coordinador de una asignatura de la UNED y cuáles son exactamente sus funciones.

Eso sí, no voy a quejarme yo demasiado por el hecho de que los docentes sientan una absoluta indiferencia por el alumnado hasta el punto de responderle solo a lo que les venga en gana. Mi compañera Eloísa lo ha tenido peor…

 

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Otra anécdota simpática ocurrió en determinada asignatura cuando tras el enésimo mensaje crítico con el trabajo del equipo docente, por supuesto sin respuesta, apareció uno halagando su actuación (siempre hay alguien que a río revuelto…). Faltó tiempo para agradecerle a nuestra distinguida compañera su alabanza…

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Tampoco voy a escandalizarme por la pésima educación y la falta de respeto en las respuestas, como el ejemplo de contestación señalado en el cual un docente se permite (des)calificar públicamente a uno de sus estudiantes tildándolo de ponzoñoso (aspecto que sin duda confirmará nuestro amigo si llega a leer estas entradas), y denunciado por los propios alumnos en los foros múltiples veces…

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Lo que ya me parece el colmo es que alguno se permita el lujo directamente, y no hablo en términos jurídicos sino lingüísticos y sociales, de amenazar a sus alumnos ante la más leve crítica. Aquí tenemos un caso pero yo personalmente he presenciado varios en los cuales equipos docentes responden con mensajes donde amenazan a los alumnos con suspenderles la asignatura, expulsarles de los foros, anularles la matrícula… ¿Se me escapa algo o el derecho a la educación es como expone el compañero un derecho fundamental que no puede ser eliminado tan alegremente por la más irrisoria estupidez?

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En fin, una tónica general que los muy morbosos pueden disfrutar ya sea husmeando en los foros de internet o en el buscador Google, donde podrán pasarlo pipa escrutando sus entradas para encontrar noticias como esta publicada por el diario El Mundo sobre el buen hacer de la Facultad de Derecho “Denuncia masiva de alumnos por prevaricación en la Uned”.

Y en definitiva, un hacer profesional que deja mucho que desear en el trato y que en la empresa privada supondría un despido automático. No obstante, ya que llevo varios años memorizando teorías ajenas y con el fin de realizar una aplicación práctica de lo aprendido, me vais a permitir que trate de establecer un modelo teórico sobre la docencia en la UNED, y así de paso os cuento la teoría triangular de Sternberg sobre el amor, que tiene mucho éxito entre aquellos que la descubren.

La teoría triangular de Sternberg señala que el amor es una combinación de tres dimensiones: pasión, intimidad y compromiso. La combinación de estas dimensiones da lugar a los diferentes tipos de amor. Si hay pasión e intimidad, nos encontramos ante el amor romántico, si hay solo pasión se trata de encaprichamiento, y así sucesivamente hasta que si se dan conjuntamente las tres dimensiones, encontramos el amor pleno. El problema es que esas tres dimensiones van cambiando con el paso del tiempo.

 

 

Bien, pues equiparando este modelo triangular, se me ocurre que podríamos plantear tres dimensiones que plenamente conjugadas den lugar a la ineptitud docente completa, porque un hecho que siempre me ha llamado la atención es que, en cuanto a docentes universitarios se refiere, el nivel de soberbia es inversamente proporcional al nivel de competencia. A más soberbia, menos competencia, y a más grandeza, cercanía y humildad.

 

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Ahí lo dejo como hipótesis por si algún friki de la investigación gusta de someter a prueba el modelo.

En todo caso, aunque como ya se ha señalado el vejatorio trato al alumno sea otra de las características principales de la UNED, probablemente la más inaceptable, todavía hay más. En la tercera parte veremos el inigualable mundo de la evaluación.

Salud y libertad…

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Mi experiencia en la UNED: 7 años de martirio y vergüenza (1ª parte)

“Deseara yo que los libros se hiciesen para enseñar. En vez de eso se escriben para hacer alarde de saber” (Anónimo)

Por fin, después de tanto tiempo, he acabado mis estudios a pesar de la UNED. Así que tras esperar dos meses y pico a que, con el buen hacer que caracteriza a este lupanar universitario, me llegase el certificado del Título de Grado (y ya pensando que el título lo iba a firmar su majestad Leonor), he decidido dejar constancia de mi experiencia para que aquellos osados estudiantes que se hayan planteado esta vía tengan al menos la información básica de la que yo carecí.

En condiciones normales, iniciaría esta entrada siguiendo el patrón cronológico: por qué decidí estudiar a distancia, por qué en la UNED, cómo fueron los inicios, cómo es su nivel académico, su docencia… Pero en la UNED, las condiciones normales no son lo habitual, y la urgencia del mensaje principal hace que sea más adecuado dar la vuelta a la tortilla.

Por ello, contando con que para muchos de vosotros carece de interés todo lo que voy a describir y solo queréis una valoración clara, sencilla y directa que os ayude a decidiros por iniciar o no estudios en esta institución, mi consejo directo es: HUID. Así, sin más ornamentos: huid, corred, escapad, marchad, desertad, esfumaos, retiraos, piraos, pedid ayuda, gritad como si os estuvieran torturando… pero nunca, nunca, cometáis el error de matricularos en la UNED.

Y como suelen decir que siempre critico pero no doy alternativas, ahí tenéis cualquiera de las otras 77 Universidades españolas (será por Universidades), desde las públicas a las privadas, y desde las presenciales (algunas con campus virtuales) hasta las virtuales (UDIMA, UOC, UNIR e Isabel I de Castilla)

Así, tranquila ya mi conciencia por haberos prevenido, dejando eso sí plena constancia de que cada uno ve la fiesta como le va en ella, e invitándoos a tomar la decisión que consideréis según vuestra libre determinación (faltaría más), entraré en el fondo de por qué personalmente antes de volver a iniciar estudios de una carrera universitaria en este lodazal, amputaría mis genitales con una tijera de papel y me los cenaría acompañados de habas al estilo Hannibal Lecter, mientras me desangro lentamente.

El primer paso es definir si la UNED es una Universidad a distancia, una universidad e-learning, una universidad presencial con extensiones a distancia o una mezcolanza extraña en la que ni los propios docentes se aclaran de qué narices es. Como pienso por tanto que ni los propios protagonistas sabrían concretar tal aspecto, aunque utilicen los conceptos según el marketing convenga en cada caso, lo que voy a hacer es describir en qué consiste la UNED.

Por supuesto dejando también claro de antemano, que los estudios que yo he cursado en esta institución son los de Psicología, y que me han llegado comentarios y quejas semejantes de quienes han cursado Derecho, Pedagogía y algún que otro master de estas disciplinas, pero que no sabría precisar si todo lo que voy a comentar es una “azarosa casualidad” centrada en estos campos del saber, o si bien como infiero puede generalizarse a toda la institución.

Y volviendo a la descripción, la UNED consiste en sentido estricto en memorizar tochos. Ni más ni menos, por mucho que se incluyan ficticia y burocráticamente prácticas que más adelante comentaremos. El aprendizaje es algo secundario, la reflexión terciario y la aplicación práctica un misterio insondable (afortunadamente para compensar eso están los master centrados en prácticas profesionales). Esto, tampoco lo vamos a negar, es una generalidad de la propia institución universitaria, donde cualquier profesional iniciado o curtido en el mundo profesional y empresarial de una disciplina, suele echarse las manos a la cabeza ante el cúmulo de teoricismos académicos y vaguedades irreales que se exponen. Es lo que tiene que la propia institución valore investigar y no enseñar, teorizar y no ejercer.

Tochos que en demasiadas ocasiones (no todas) están escritos, o tempora o mores, por los miembros del propio equipo docente de la asignatura y que en ocasiones, oh casualidad, vienen en pack con libro de prácticas o bien en dos cómodos volúmenes que cómo no, hacen aumentar su precio significativamente. En resumen, una mala relación volumen/calidad/precio que eso sí, supone un filón en venta de materiales para los equipos docentes. O como decía en un foro de cierta asignatura la compañera María (omito apellidos)

Maria1

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Así, el primer problema al margen de lo absurdo, extenso e ineficaz del aprendizaje memorístico, es el enorme volumen de las asignaturas, lo cual supone dos consecuencias fundamentales.

La primera, que un estudiante de la UNED tenga que estudiar para aprobar la misma asignatura y carrera aproximadamente unas diez veces más que un alumno de una Universidad presencial.

Esto es curioso, porque el cómputo establecido por el Espacio Europeo de Educación Superior (Bolonia) cuantifica en 25 horas de trabajo efectivo la equivalencia de cada crédito ECTS precisamente para normalizar y establecer una equivalencia del volumen de materia, pero lo cierto es que ya sea por cuantificar rematadamente mal o por ignorar deliberadamente esta directriz, los alumnos de la UNED tienen que estudiar (perdón, que memorizar y papagayear) aproximadamente unos 10 folios por cada uno de la presencial (comparativa que he hecho tomando como referente aproximado mis propios estudios en la Universidad de Oviedo y en la UNED). Ello podría tratar de venderse de forma narcisista por el mayor nivel de competencia exigido a los futuros profesionales, pero es verdaderamente frustrante cuando ese incremento se justifica en memorizar si el cociente de encefalización del elefante africano es de 1,2 o el del delfín nariz de botella de 5,3 (algo sin duda fundamental para el ejercicio de la psicología y creo recordar que de especial importancia pues fue pregunta de examen). Mi virtual compañero de asignatura y tocayo Antonio lo expresaba así en el foro de la asignatura Terapia Cognitivo-Conductual…

Antonio1

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Sin obviar claro, que ello incrementa considerablemente el tiempo de finalización de la carrera, ya que el número de asignaturas cursadas y aprobadas por curso es infinitamente menor, ignorando si ha existido algún alumno que haya conseguido la proeza de finalizar sus estudios en el tiempo pautado (me pongo a sus pies).

No puedo dejar de mencionar en este caso la genialidad de la tutora de Fundamentos de Psicobiología que en una clase “práctica” afirmó tajante que para estudiar bien la asignatura se requeriría dedicar en exclusiva a ella todo el año lectivo. No lo dudo señora, pero aunque le sorprenda yo estaba en esa institución para obtener un título y poder ejercer, no para ser el más sabio entre los sabios en el mundo de la Psicobiología y, concretamente, de sus fundamentos.

En segundo lugar, y derivado de lo anterior, el perjuicio que supone para los alumnos de la UNED establecer una comparación entre volumen y rendimiento, pues no solo cursar la misma asignatura supondrá para el alumno de la UNED un tiempo mayor producto de una cantidad de materia y una profundización memorística mucho más extensa, sino que el rendimiento establecido como nota final será probablemente menor (cómo me gustaría ver la comparativa de notas por asignatura y carrera de la UNED frente a otras universidades). La cosa tampoco tendría mucha importancia (a mí personalmente con ir aprobando para ir eliminando trámites me era suficiente a pesar de que tengo unas buenas calificaciones) si no fuera porque hay una tendencia bastante acusada últimamente a pedir notas medias para concursos y oposiciones, lo que paradójicamente deja a estos alumnos en una situación de desventaja con un esfuerzo mayor (aunque institucionalizadamente improductivo).

Y el segundo aspecto problemático deriva, a veces por las prisas a veces por simple incapacidad, de la mala calidad de los materiales o de las monografías de estudio, aspecto que pudo apreciarse especialmente cuando en el cambio de plan de la Licenciatura al Grado, a algunos docentes se les echó el tiempo encima para presentar sus manuales y no tuvieron más remedio que recortar en revisiones (pues la opción de postergar la tirada bibliográfica debía ser impensable en términos de rentabilidad). Pero aspecto que es especialmente sangrante cuando el manual es seleccionado de entre los múltiples de autores ajenos y ni tan siquiera es escrito por el propio equipo de la asignatura. Veamos una valoración…

Josefa1

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No obstante, si creéis que el problema de la UNED se limita a una simple memorización infinita de manuales de escasa calidad, os invito a esperar la segunda parte de la entrada, donde hablaremos de otro de los “puntos fuertes” de la UNED, el trato al que se supone en todo el orbe mundial excepto aquí el pilar fundamental del proceso de enseñanza-aprendizaje: el alumno.

 

Salud y libertad…

P.D: Si alguno os animais a cubrir este breve cuestionario sobre vuestra experiencia con el uso de campus virtuales, se agradece, podéis acceder pinchando aquí

Enlace a 2ª parte

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