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La verdad sobre el cibersexo (4ª parte): canales II

“Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama” (Miguel de Cervantes)

Tras las web, las páginas de relatos y los foros, canales que hemos visto en la tercera parte, podemos encontrar la joya de la corona en el mundo del cibersexo: los chat. La explicación es obvia, es la herramienta que permite bajo una comunicación síncrona y directa una mayor sensación de anonimato, facilitando el contacto directo con otros usuarios para posteriormente, en función del canal y del consenso, compartir el formato de interés: cambiar fotos o videos, escribir relatos compartidos, intercambiar experiencias, buscar contacto real, etc.

Aunque al igual que en los casos anteriores existen diversos servicios, lo más común es acceder a través de la red IRC-Hispano mediante páginas como Kiwi.Chathispano o Chathispano o descargar aplicaciones como mIRC, para una vez dentro de la red, entrar a los diferentes chat o canales específicos.

Aunque podremos entrar directamente en el canal o los canales objeto de interés, en el enlace correspondiente de acceso a salas encontraremos inicialmente el listado de canales generales o por ubicación geográfica (los denominados destacados en la web kiwi).

Solo al final de este listado aparecerán aquellas salas no destacadas, de carácter temático y entre las que como se puede ver en la imagen, que recoge solo algunos ejemplos, el sexo cobra un lugar destacado.

Lo que se puede y no se puede hacer a través de los chat lo comentaremos en el próximo apartado correspondiente a los formatos o tipo de conductas que se pueden realizar mediante la práctica del cibersexo, pero antes de pasar al siguiente canal sí hay un factor que hay que tener en cuenta y que configura todo un submundo dentro de estas salas, el universo de los nicks o seudónimos con los que un usuario se da a conocer.

Y es que, aunque en algunas ocasiones puede resultar simplemente chocante la motivación para seleccionar un seudónimo con el que interactuar en este tipo de encuentros, en otras encierra muchísima más importancia de la que podemos apreciar a simple vista. Veremos por qué.

Dentro del primer caso, tenemos de inicio los nick de los muy profesionales, aquellos que siempre se llevan el trabajo a casa (o a la sala porno de turno). Los muy orgullosos de su ámbito profesional y, quizás, del nivel socioeconómico que les otorga, aspecto que no tienen ningún problema en utilizar para pescar en el vasto océano del erotismo. Por poner algún ejemplo al azar de los conectados en este momento y su canal de disfrute: Médicodescalzo (#mazmorra), Xavimédico (#sexoduro), Médico_simpático_35 (#nudismo), Abogado___ (#Sexo), Abogadodominante (#Sexo), etc. En este ámbito uno puede encontrar sin problema bomberos, policías, profesores, psicólogos, jueces, pescaderos, fontaneros y un sinfín de figuras del ámbito laboral a las que, quien sabe si entre paja y paja, también se les puede colar alguna cuestión sobre dudas profesionales. Aquí ya podemos apreciar que el número de usuarios es mayoritariamente masculino, pero que nadie se engañe, hay buen número de mujeres que tampoco tienen problema en utilizar estas señas de identificación.

A continuación tenemos el ámbito de los buscadores, mucho más precisos que los anteriores y que van directamente a su objeto de interés. La siguiente es solo una muestra tomada al azar del canal #sexo: buscoembarazadabilbao, buscochicapararelato, buscotetona, buscobesa, buscosumisamadrid, buescomujerlactante, buscozorra, luciabuscanegros, mujerbusca, sandrabuscaarabe, sumisabuscamedico, travestibuscapoli, xicabuscaprincipe (que ya hay que tener pocas luces para buscar un príncipe azul en un chat porno), etc.

Otro sector muy solicitado es el de los manifiestamente infieles, que quizás haciendo gala de su limitada disponibilidad o de su teórica afabilidad, ya que al menos han encontrado a otra persona que los soporte, buscan sacar rentabilidad a su estado civil: casadaf3 o casada_vlc (#Fotisporno), casada37 (#lesbianas), casadabis40xmujer (#bisexuales), Anna_casada (#sumision), casadaxchicacadiz (#Les_Maduras), casadoxx (#Fotisporno), casadobix o casadomorboso (#Sexo), casado_4(#bisexuales), casadocaliente (#Bisex_maduros), casado53 (#Gaysm), casadolenceria (#Gayguarros), etc.

También hay quien no deja pasar la oportunidad para rendir homenaje a sus iconos, pudiendo encontrarnos a personajes que van desde Sergio Ramos o Maradona hasta la princesa Leticia, pasando por periodistas como Ana Pastor. Un verdadero elenco de celebridades a las que, supongo, algunos pretenden rendir culto a su manera.

Y por no extendernos demasiado citaremos como último grupo el de los orgullosos familiares: maduramadre46 (#mas_de_40), madrecasada (#general), evamadre (#Les_maduras), madre_separada (#lesbianas), madre_nudista (nudismo), padre_relatos (#cibersexo), padreNudista45 (#nudismo), padre38x (#ChuecaBarcelona), etc

Este último grupo es el que nos interesa, como simple ejemplo pues hay otros muchos, para comentar el segundo caso que mencionábamos  y que demuestra que el nick no es un elemento menor, pudiendo extraerse mucha información de él si se combina con el canal de referencia.

Así, por ejemplo, si vemos a una usuaria denominada Ana_Pastor en el canal #cibersexo buscando relatos, ya podemos imaginarnos cuál será su motivación, de la misma manera que si vemos a un usuario identificándose como padre o madre en un canal como #nudismo podemos inferir también el objeto de su deseo, que podrá ser o bien buscar familias para practicar este estilo de vida, o bien buscar equivalentes con los que contactar para entrar en un mundo infinitamente más sórdido.

A medio camino entre los chat y las redes sociales están las nuevas aplicaciones de geolocalización que permiten poner en contacto a personas dentro de un marco espacial definido. A este respecto, y aunque la variedad es amplia como en los casos anteriores, quizás las más conocidas sean Tinder (en el mundo heterosexual), Grindr (homosexuales y bisexuales) y Wapa (lesbianas).

Su funcionamiento es sencillo. El usuario crea un perfil en el que incluye su foto, nombre, edad y una pequeña descripción, y selecciona el número de kilómetros a la redonda en el cual estaría dispuesto a moverse, empezando a recibir perfiles de posibles parejas. A partir de ahí solo tiene que valorar dicho perfil con un me gusta o no me gusta. Si las dos personas marcan al otro con un me gusta se produce lo que se denomina un match, y en ese momento se abre un chat privado entre ambos para que puedan charlar y conocerse mejor, dejando que fluya el amor (o lo que tenga que fluir).

A este respecto es divertido ver las diferencias existentes entre las aplicaciones mencionadas. Si Tinder es una aplicación en la cual la variedad es mucho mayor, pues hay desde usuarios que buscan amistad, hasta usuarios que buscan pareja, sexo e incluso, prostitución, las aplicaciones de Grindr y Wapa van mucho más al “me(hoyo)” de la cuestión, convirtiendo la pantalla en un auténtico catálogo ganadero donde, los torsos y la falocracia en el primer caso, y las tetas en el segundo, tienen un carácter absolutamente prioritario sobre la belleza interior.

En todo caso y a pesar de la pérdida de encanto que este sistema pueda suponer para aquellos más tradicionales, lo que no se puede negar es que es ante todo práctico. Y de hecho, algunas rupturas dolorosas se han superado gracias a la eficaz y eficiente intervención de estas aplicaciones mediante el principio de “un clavo saca otro clavo”. Claro, que sería hipócrita negar que este procedimiento también ha generado sanguinarios conflictos, como los producidos cuando alguna hacendosa y sufrida esposa ha descubierto que su tarzán particular era un lustroso icono de la sección papis de Grindr.

A continuación, tenemos las redes sociales de contacto sexual, de nuevo con una amplia gama de canales a disposición de los usuarios que buscan satisfacer sus necesidades más primarias. Existen más de 300 redes sociales de búsqueda de contacto sexual también, en ocasiones, centradas en temáticas de búsqueda muy concretas.

Así, podemos citar: Adult Friend Finder, Amigos con Derechos, Amor con Cristo (me declaro absolutamente fan de esta red que promete “verdaderas relaciones evangélicas y citas cristianas”), Badoo, Bakala, Citas Furtivas, Encuentro Adulto, Follamigos, etc.

¿Cuál es el problema de estas redes? Que aunque no todas, mayoritariamente son de pago, por lo que para acceder a la mayoría de los contenidos y servicios de la página hay que poner el huevo, limitando mucho las posibilidades de contacto pese a permitir crear perfiles y algunas formas básicas de interacción.

Tampoco hay que preocuparse mucho por eso. Como ya sabemos no pueden ponerse puertas al campo y mucho menos en Internet, así que visto el problema, creada la solución. Y ya están proliferando páginas como Quiero Conocerte, que son agregadores de perfiles de páginas de contactos. La mecánica es fácil. Dado que a las páginas de contactos les interesa tener usuarios, uno se crea los perfiles en las diferentes web y posteriormente indica en esta página cuáles son sus nicks en las páginas precedentes, pudiendo utilizar para contactar e interaccionar los servicios de esta última que, en este caso, son abiertos y gratuitos.

Y finalmente, como ya mencionamos, tenemos las web de servicio completo, especializadas en todos los campos que puedan ser de utilidad al buscador de cibersexo. Por ejemplo, EroProfile, que permite tanto acceder a contenidos pornográficos como fotografías y videos subidos por los propios usuarios de la red social, como contactar entre sí a través de una búsqueda por perfiles perfectamente categorizada.

Resumiendo, como hemos podido ver, y siguiendo el patrón habitual de internet, dos son las utilidades de todo este tipo de canales, el acceso a contenidos y la facilidad de interacción a través de herramientas de comunicación. ¿Para qué? Eso lo veremos en el siguiente apartado.

 

Salud y libertad…

Aprovecho para incluir un enlace a este cuestionario, que pretende estudiar de forma más científica el uso de este tipo de canales y contenidos, y al que agradecería dedicarais no más de 3 minutos, si no lo habéis cumplimentado ya.

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La verdad sobre el cibersexo (3ª parte): canales I

“Y entonces, habiendo sido privados de la cercanía de un abrazo o de una mesa compartida, nos quedarán los medios de comunicación” (Ernesto Sábato)

Teniendo ya claro por lo expuesto en las partes anteriores que lo que se pretende aquí es describir sin entrar en consideraciones morales, podemos entrar ya a analizar los principales canales que facilitan el cibersexo en sus distintas modalidades, aspecto que comentaremos posteriormente. La oferta en todo caso es de tal calibre que simplemente hablaremos de las características de algunos (todos legales, faltaría más), probablemente los más conocidos o los de uso más común, invitando a aquellos que cojan excesivo gusto a los lugares mencionados a que lean la venidera parte relativa a la adicción, consecuencias negativas y su prevención o intervención.

Comenzaremos pues con las páginas estáticas o de acceso a contenido pornográfico, asumiendo sobre la clasificación que mencionábamos en la segunda parte el contenido predominante, pero entendiendo como adelantábamos que ya no existe tal cosa pues a día de hoy casi todas las páginas integran los múltiples servicios. En este ámbito la cosa no requiere mayor atención, ya que basta con poner en la barra de búsqueda de google términos tan precisos como “videos porno” o “fotos porno” para poder acceder a un sinfín de webs de contenido adulto. Si uno quiere afinar la búsqueda, solo tiene que ser algo más preciso, detallando el fetiche objeto de sus amores para acceder a un universo que sin duda hará las delicias de su lujuria.

No obstante sí destacan algunas páginas muy ordenaditas donde la clasificación por categorías lleva a encontrar más fácilmente la perversión preferida de uno. Entre estas quizás las más conocidas sean dinotube o toroporno (su equivalente para quienes no quieran tener problemas con el idioma), si bien estas no contienen las parafilias más extremas que tienen sus propios canales, sobre los que no nos detendremos.

En segundo lugar, y aunque no las hemos comentado anteriormente de forma específica entre los contenidos estáticos, tenemos las páginas de relatos, que permiten dar rienda suelta a la vena creativa, literaria y, en cierto modo, más perversa del personal, como veremos en el apartado de modalidades.  ¿Por qué? Por algo tan simple como que la literatura sí puede dar cabida a fantasías que de ser explícitas en documentos gráficos o llevadas a la práctica real, tendrían un carácter delictivo. Algo parecido a lo que han hecho esos pervertidillos japoneses con su preocupante gusto por la infantilización del sexo, creando el hentai o las máquinas de buruseras, o con su indescriptible capacidad de fabricar rarezas como el sexo futanari (el equivalente al 2×1 del Carrefour).

Aunque también hay cientos de páginas de este tipo como se puede apreciar en google, donde podremos encontrarlas sin problemas tecleando términos tan rebuscados como “relatos eróticos” o “relatos porno”, quizás la página más conocida en español sea “Todorelatos”, una web donde pueden encontrarse textos clasificados por categorías según el objeto de interés. Y un primer dato importante en nuestro devenir por el mundo de los gustos sexuales nos lo puede aportar el hecho de que de los 10 relatos más valorados en su histórico, 6 pertenecen a la categoría “Amor Filial”, 1 a “Grandes Series”, 1 a “Voyeourismo”, 1 a “Grandes Relatos” y otro a “Sexo con Maduras”. Ello haciendo una búsqueda de andar por casa, sin carácter excesivamente exhaustivo, ¿me van pillando, no?

Por cierto, comentar a este respecto una pequeña anécdota. Cierta vez brujuleando en un chat erótico para satisfacer mi patológica curiosidad (no recuerdo si ese día en concreto quería también satisfacer algún otro aspecto no tan intelectual), una chica muy simpática me pidió que valorara un relato que había escrito y publicado en esa misma página. Tras exponerle que tenía serias dudas entre sí tal texto producía una mayor excitación o un mayor impulso de sacarse los ojos con una cucharilla para helados ante tamaña muestra de desconocimiento gramatical y ortográfico (lo de la duda era por ser cortés, pues era una auténtica certeza), me ofreció ser su negro literario. Sí, sí, a la usanza clásica, es decir, yo escribía los relatos y ella los firmaba. Desgraciadamente no hubo acuerdo, pues el pago de mis servicios se reducía al amor por difundir mi obra (cosa que no me aportaba especial beneficio) o cierto servicios de carácter sexual que, la verdad, no me interesaban lo más mínimo.

En tercer lugar, tenemos los foros, de los cuales quizás el más conocido en la red hispana sea “pajilleros” (que no se diga que el ciberporno está reñido con el marketing). Este es un ejemplo de cómo las páginas de foros han evolucionado hasta integrar todos los servicios que un buen onanista usuario de estas páginas, como bien indica su nombre, puede requerir. Así, aquí tenemos un espacio para los videos porno, otro para las fotos, otro para contactos, otro para relatos, un chat y hasta un acceso a sex-shop (que la pela es la pela, y más aún si podemos aprovecharnos de que el prójimo quiere pelársela). Cada uno de estos grandes apartados, tiene ordenados sus correspondientes hilos temáticos, con su presentación y sus respuestas engarzadas. Todo perfectamente gestionado por un grupo de moderadores que se encargan de ordenar los contenidos, y poner orden cordura cuando algún descerebrado se sale de madre.

No obstante, la cosa no queda aquí y aún existen más canales como veremos en nuestra próxima entrada.

 Salud y libertad…

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La verdad sobre el cibersexo (2ª parte): el marco de lo aceptable

“El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor” (Jacinto Benavente)

Shibari, para los que tengan paciencia y amor por el arte de los nudos marineros

Entrando en harina, tras las consideraciones más psicológicas de la primera parte acerca de por qué este tema sigue siendo un tema tabú para los meapilas y conlleva una incapacidad para entenderlo en sus manifestaciones más brutales para los buenrollistas habituales, lo primero que conviene analizar es el factor relativo a los canales y formatos que se utilizan en su práctica.

Desde que Internet se instaló en nuestras vidas, este medio se ha constituido como un avance incomparable por el acceso a la información que ha permitido y por su utilidad como facilitador de la comunicación, lo que ha posibilitado que personas de todo signo y condición puedan ponerse en contacto entre sí sin problema. En el tema del sexo, esto ha supuesto una auténtica revolución.

¿Por qué? Por algo tan sencillo como la globalización. Antes de que Internet permitiera un contacto universal y generalizado, aquel que tenía algún gusto sexual llamémosle particular, peculiar o socialmente minoritario, lo vivía en la intimidad, de forma privada, cuando no con sentimientos de culpabilidad que le impelían incluso a reprimirlo (en ocasiones lo conseguía y en otras los desarrollaba en ciertos círculos que no dejaban de ser marginales). Sin embargo, Internet trajo la luz y todo aquel con gustos particulares descubrió no solo que su gusto no era una anormalidad exclusiva producto de su mente enferma, sino que había una legión de seguidores enamorados de la misma temática. Es más, independientemente de la peculiaridad o de la aberración que fuera, no solo había una legión de seguidores con los que poder “normalizarse”, sino que la red les permitía ponerse en contacto para intercambiar material, llevarla a la práctica o, por qué no, retroalimentarla llevándola más allá con ideas más originales.

Así, primero aparecieron las web estáticas donde acceder a los contenidos, después los chat y foros (algunos específicos de temática sexual), posteriormente las redes sociales (algunas también temáticas) y, finalmente, las páginas dinámicas que permitían integrar todos los servicios previos en un único canal distribuidor.

Pero antes de entrar a ver qué canales se utilizan, qué modalidades de cibersexo se practican y qué tipologías o categorías de sexo pueden encontrarse a través suyo, y dado que hemos hablado de conductas sexuales convencionales, peculiares o aberrantes, conviene definir lo que puede entenderse como una conducta sexual aceptable o inaceptable.

Desde el punto de vista psicológico el conjunto de fantasías, deseos o prácticas sexuales, entrarían dentro de la forma de expresión sexual de un individuo, lo que se engloba dentro del concepto de la erótica (hay quien incluye este aspecto en el concepto de sexualidad). Hasta hace relativamente poco tiempo cuando esta forma de expresión sexual era considerada patológica se hablaba de parafilia, si bien desde la aprobación del DSM-V se hace una distinción entre parafilias y trastornos parafílicos.

La parafilia se define por tres factores generales: involucrar en el acto sexual a objetos inanimados o personas no conscientes y/o sin capacidad de consentir el acto sexual (animales, niños, etc.), generar malestar clínicamente significativo o afectar a la vida laboral, social, etc. del sujeto, y por manifestar el comportamiento durante un mínimo de seis meses. Cuando dicha parafilia causa además un deterioro en el individuo o supone un daño personal o riesgo de daño ajeno, es cuando hablamos de trastorno parafílico, lo que requiere una intervención psicológica.

De inicio, el DSM-V incluye los siguientes tipos de parafilias (recordando que deben cumplirse las condiciones anteriores): voyeurismo (observar a personas desnudas o practicando sexo que no son conscientes de estar siendo vistas, lo cual diferencia este caso de la pornografía, por ejemplo), exhibicionismo (exponer los genitales a una persona desprevenida), frotteurismo (tocar o frotarse contra otra persona con fines sexuales sin su consentimiento, muy habitual en el metro y los autobuses urbanos aprovechando la ocasión), masoquismo sexual (excitación sexual a través del hecho de ser humillado, golpeado, atado o sometido a sufrimiento), sadismo sexual (excitación sexual derivada de causar sufrimiento físico o psicológico a otra persona), pedofilia (excitación sexual con niños prepúberes, generalmente con niños menores de 13 años), fetichismo (excitación sexual con objetos inanimados –excluyéndose artículos diseñados con fines específicamente sexuales- o gran interés por partes del cuerpo no genitales), travestismo (excitación sexual por el hecho de travestirse) o trastorno parafílico no especificado (cuando se cumplen las condiciones del trastorno parafílico pero este no se debe a los objetos mencionados en los casos anteriores. Tendríamos aquí por ejemplo la zoofilia, necrofilia, catafilia, belonefilia, etc.).

Todo este rollo psicológico o sanitario se puede resumir en algo que es de puro sentido común, aunque a veces el sentido común sea el menos común de los sentidos: aceptable es cualquier conducta sexual consensuada entre dos adultos en plenas facultades mentales que consienten libremente, lo disfrutan y siempre que no les cause un daño excesivo a ninguno de los dos.

Y aquí conviene hacer dos matices importantes. El primero que libremente es libremente, lo que invalida la presión, la coacción y no digamos ya la amenaza o el uso de la fuerza. Es obvio que no habría ni que mencionarlo, pero desgraciadamente todavía hay un buen número de miserables que no entienden el no, o de más miserables aún que saben perfectamente cómo manipular a sus parejas para satisfacer sus más oscuras inclinaciones, aunque sean perfectamente conscientes de que no las disfrutan o que les causan un daño irreparable, lo que por cierto, no deja de ser otra forma de violación.

El segundo es el matiz del daño “excesivo”. ¿Por qué es importante? Porque siempre hay algunos que gustan de llevarlo todo más allá y podemos encontrarnos casos como los de canibalismo que han proliferado últimamente en Alemania y que, independientemente de su carácter consensuado y aceptando el improbable caso de que no incluyan un trastorno mental, no son aceptables por sus mortíferas consecuencias, independientemente de la grata (o ingrata) experiencia gastronómica y culi-naria que generen.

Apeluchado pero con disciplina

 

 Salud y libertad

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La verdad sobre el cibersexo (1ª parte): Introducción

“El sexo sólo es sucio si se hace bien” (Woody Allen)

Con las entradas de blog pasa a veces como con los trinos de twitter, uno escribe algo profundo pensando que lo va a petar, algo a lo que el autor concede un valor incalculable por su afán didáctico y reflexivo, y el resultado es la más absoluta indiferencia por parte de los lectores. Sin embargo, posteriormente uno describe cómo se mete un algodón impregnado con vodka por el orto o en qué ángulo te potencia la Viagra, y el personal enloquece.

La moraleja es que el saber y el pensar aburren, mientras que el morbo vende. Así que, dado que mis estadísticas de acceso demuestran que sois unos morbosos sin redención, vamos a entrar de lleno en el mundo más morboso que hay dentro de las caretas sociales: el del sexo (hoy en día inentendible sin su correlato virtual, el cibersexo).

Como decía Oscar Wilde y ya hemos citado hasta la náusea por estos lares: “el hombre es menos sincero cuando habla por cuenta propia, dadle una máscara y os dirá la verdad”. Y como también hemos señalado, no hay mayor máscara que la que proporciona Internet, pues aunque el anonimato que facilita no es real, sí es lo suficientemente engañoso como para que la persona que está bajo su “dominio” así lo perciba y, por tanto, se comporte como si lo fuera.

A este respecto mueve bastante a hilaridad el comentario de quienes dicen que Internet no es el mundo real y que el personal confunde lo que existe con lo ficticio. Decía un viejo meme que si te metes en un chat de gatos, comportándote como un gato y queriendo relacionarte gatos, a lo mejor es porque tú eres un gato, quieres serlo o tienes intereses de gatos, por mucho que tengas apariencia de perro.

Es algo parecido a lo que podemos ver a diario los psicólogos, acostumbrados a observar la imagen social de ciertos sujetos interaccionando en un teatrillo perfecto donde todo es fachada y atrezzo, y donde las parejas pasean felices por la calle cogidas del hombro entre sonrisa y sonrisa, antes de quedar horrorizados por la crudeza de  la verdadera vida íntima que se esconde tras las bambalinas, y que te cuentan en consulta.

También recuerda en ocasiones a esos noticiarios truculentos donde la vecina sale a exponer sus primeras impresiones sobre el pederasta que acaban de detener en el piso de arriba y comenta aquello tan manido de: “pues era un vecino excepcional, quién iba a pensarlo con lo alegre que era y siempre saludando a todo el mundo”. Pues normal, señora, el problema de los monstruos es que no llevan tatuado en la cara la palabra “psicópata” o “pederasta”, más bien al contrario, les interesa pasar desapercibidos al ser conscientes de las barbaridades que cometen y de las consecuencias que puede tener ser descubiertos. Dicho de otro modo, el lugar más seguro para resguardarse de un grupo terrorista, es el bloque de edificios contiguo al suyo (y por aquello de que el suyo igual vuela en pedazos si yerran con el bombazo que están preparando).

Finalmente, y antes de comenzar a analizar la realidad que se esconde tras la pantalla, hay que considerar otro factor psicológico importante como es la negación (incluso la racionalización que en ocasiones se utiliza para justificar una negación), mecanismo de defensa que opera de forma generalizada cuando una motivación social básica, la de confianza, se ve alterada.

La motivación social básica de confianza es aquella que impele al ser humano a creer que vive en un lugar relativamente seguro donde su integridad física y psicológica no se ven alteradas. Este principio tiene su sentido, ya que en caso contrario la activación que generaría saberse permanente en peligro conllevaría un estado de ansiedad y miedo poco adaptativos que dificultarían mucho poder seguir adelante. El problema es que para mantener este tipo de principios básicos, a veces nuestra mente utiliza mecanismos de defensa como los señalados, ejemplo de lo mal diseñado que está en ocasiones nuestro software cognitivo.

Y claro, aplicándolo al caso que nos ocupa, esto se traduce en que será mucho más socorrido achacar antes las perversiones de un engendro a que Manolín es un perturbado mental (como los terroristas, hoy trastornados víctimas del capitalismo y la marginación social en lugar de hijos de puta a secas), que a pensar que nuestro médico, el profesor de nuestro hijo, nuestro fontanero, nuestro peluquero o el tío que nos vende la carne pueden disfrutar practicando según qué aberraciones o tener determinados impulsos, ejecutándolos en mayor o menor grado a la par que consiguen mantener, al menos durante un tiempo, una imagen de normalidad e incluso de afabilidad.

 

Salud y libertad…

[Continuará]

Aprovecho para solitaros colaboración cubriendo este cuestionario totalmente anónimo, que pretende estudiar de forma más científica el uso de este tipo de canales y contenidos, y no tardaréis más de 3 minutos en cubrir. Muchas gracias.

 

 

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El vergonzoso caso de Juanma

Vaya por delante, esta entrada no es mía. Es del portal Cannabis.es y me facilitó el enlace @drogoteca, hoy con su enésima cuenta Cocotrón (@Jajjaajjajja), por tocarle las narices a la gente a la que no le gusta que le toquen las narices con el apoyo censor de twitter. Pero es de obligada difusión para mí, por demostrar hasta qué punto los intereses económicos de algunos en esta sociedad hipócrita y materialista se imponen frente a la más mínima humanidad para otros.

Este es el (vergonzoso y vergonzante) caso de Juanma.

En la mañana del pasado miércoles día 22 de febrero, dos agentes de policía vestidos de paisano se personaron en el “Centro de Atención a Minusválidos Físicos – CAMF” de El Ferrol (Coruña), dirigiéndose hacia Juan Manuel Rodríguez Gantes -tetrapléjico de 45 años residente en el centro-, quien se encontraba en su silla de ruedas, terminando de fumar el cannabis medicinal que usa -desde hace décadas- para aliviar su dolor crónico de origen neuropático.

Tras identificarse como policías y directamente preguntarle si él era Juan Manuel Rodríguez, pasaron a recriminarle que estuviera consumiendo lo único que le alivia los dolores que sufre y le informaron de que iban a interrogarle.

Tras ser conducido a una sala Juanma fue cuestionado sobre su consumo de cannabis medicinal, y se le interrogó tanto por el origen del cannabis, como por la persona que le ayuda a liar el cannabis y que es necesaria para él, ya que por su tetraplejia no conserva movilidad suficiente en sus brazos, manos y dedos. Posteriormente, Juanma fue cacheado y se le incautó el cannabis medicinal que le había sido entregado poco antes por la persona que le presta sus manos, de forma voluntaria liándole el cannabis para que pueda fumarlo y aliviar así sus dolores de origen neuropático.

A Juanma se le comunicó que se le podría imputar tráfico de estupefacientes y se le presionó para que revelase el nombre de las personas que le ayudan, a lo que Juanma se negó. Todo esto sin abogado presente, a pesar de que Juanma hizo notar que le gustaría contar con uno antes de tener que contestar nada.

Finalmente, se le requisó todo su cannabis medicinal y se le propuso -así le indicaron que se haría- para una sanción administrativa (multa). Pocos días después, la policía fue a por un amigo de Juanma, cuando se encontraba en la calle con su mujer y “tuvo que acompañarles” a comisaría, quedando -tras ser interrogado sobre la relación que les une, según nos comunicó Juanma- “en libertad, pendiente de declaración ante el juez”.

Juanma se ha quedado -en su centro de El Ferrol- con sus dolores neuropáticos pero sin cannabis medicinal, y con las personas que le ayudaban -por su condición- bajo sospecha y/o vigilancia más la amenaza de enfrentar cargos penales, por ayudar a un enfermo tetrapléjico.

Para más información, noticia completa en http://www.cannabis.es/web/features/actuaidad/613-juanma-la-historia-recurrente-de-un-dolor-invisible

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La verdad sobre los fármacos para la erección

“El sexo sólo es sucio si se hace bien” (Woody Allen)

morbDespués de grandes éxitos como “La Verdad sobre el Tampodka” y “La Verdad sobre el Metilfenidato” hoy nos aventuraremos a escribir sobre la experiencia con los fármacos para la erección. Porque en el fondo sois unos morbosos, os gusta… ¡y lo sabéis! Eso sí, no esperéis morbos más allá de lo estrictamente necesario porque aquí no se trata de hablar de sexo (ya llegará la entrada sobre la verdad del cibersexo donde hablaremos de todas las cochinadas habidas y por haber), sino de los efectos de los fármacos de turno.

Y sí, vale, ya sabemos que los fármacos para la erección, como el resto, son para pacientes que tienen problemas de erección y que no están recomendados en otras personas, pero también los fármacos para el supuesto TDAH son para los pacientes con TDAH y hoy tenemos a medio estudiantado y a medio mundo laboral consumiéndolos para incrementar su rendimiento, aprovechando sus efectos y disfrutando de sus contraindicaciones como bien nos narra este artículo del diario El Mundo.

Eso sí, en esta ocasión no hay toma de datos fisiológicos por dos razones: la primera, porque por la propia condición de la situación no sería posible separar los efectos del fármaco de los efectos fisiológicos del acto en sí. Si vas a echar un polvo se te va incrementar la frecuencia cardiaca, la tensión… con lo cual nunca se sabría si es por el efecto de la pastilla o por efecto del calentón (podría hacerse si tomo el fármaco sin consumar, pero la verdad, ya puestos, prefiero aprovecharlo). La segunda porque, como entenderéis, no voy a decir en medio del asunto: disculpa un segundo, tengo que tomarme la tensión para un experimento a los 5, a los 15 y a los 30 minutos, luego sigo. Enfriaría un poco la situación y podría quedarme el experimento sin finalizar con algún exabrupto justificado. Por tanto, esto supone que por un lado tendré que abreviar, cosa que no viene mal teniendo en cuenta lo rollista que tiendo a ser, y que el efecto narrado se reducirá a una exposición muy subjetiva de los síntomas que yo percibí en su consumo.

También tengo que decir que a mí en eso del sexo me pasa como en el Mcdonalds. La hamburguesa (el mete-saca) está bien, pero me gustan más los complementos. Vamos, que sí, que me como el Big Mac porque va con el menú básico, pero prefiero picotear unos nuggets por aquí, unos aritos por allá,  unas alitas, unos mcbites de pollo…

El primero de los fármacos, y quizás el menos conocido es Levitra, cuyo principio activo es el vardenafilo, un inhibidor de la fosfodiesterasa 5, que se vende generalmente en comprimidos de 5 mg, 10 mg y 20 mg (aunque he visto el vardenafilo genérico en presentaciones de 40 mg y 60 mg). La ventaja que tiene sobre el Viagra, que veremos a continuación, es que no hay que restringir la ingesta de alcohol ni evitar la dieta rica en grasas y aumenta teóricamente hasta 12 horas la capacidad de erección. En este punto cabe decir que si el problema es psicológico estos fármacos no tendrán efecto alguno pues actúan sobre el componente biológico, por tanto la reacción se produce cuando existe un deseo sexual activado. Si el deseo desaparece o la consumación llega, fin de la historia. Que nadie piense que va a estar 12 horas con el menhir a la espalda como Obelix (y si alguien lo está, debería marchar pitando hacia el servicio de urgencias).

Personal y subjetivamente, este medicamento en su versión de 10 mg no me ha aportado nada. La intensidad de la erección es igual que sin él, el tiempo de reacción el mismo, sí que quizás hay una cierta sensación de incremento de la insensibilidad (lo cual está muy bien para postergar el acto pero pierde gracia) y lo que sí me ha supuesto es un terrible dolor de cabeza posterior, supongo que debido al efecto vasodilatador que tienen todos estos medicamentos y razón por la cual no son recomendables en caso de problemas de corazón (músculo, no dedo).

El segundo fármaco, lo reconozco, ha sido una gran decepción. Todos hemos oído hablar del Viagra y de sus efectos milagrosos, esa pastillita azul pitufo que hace las delicias del respetable cuyo principio activo es citrato de sildenafilo. Es primo hermano del anterior y actúa exactamente igual, inhibiendo la fosfodiesterasa 5, facilitando el flujo de sangre en el pene.  Esta se presenta en dosis de 25 mg, 50 mg y 100 mg. Quizás el hecho de haber escuchado esta divertida experiencia en el programa de Carlos Herrera me hiciera tener de antemano unas expectativas muy altas, y ya se sabe que cuando las expectativas son altas, el nivel de exigencia se incrementa y el resultado suele ser decepcionante.

El Viagra tiene que tomarse aproximadamente media hora antes de tener relaciones y su efecto dura hasta 4 horas después, ya vemos que menos que el Levitra (12 horas), siendo conveniente no tomar una comida copiosa o rica en grasas ni alcohol, pues puede reducir su efecto o incrementar el tiempo que tarda en actuar. Sinceramente, la versión de 25 mg, ni fu ni fa, un ligero aumento de la capacidad de erección con un dolor de cabeza y sensación de mareo poco después que la verdad no compensan. Supongo que sería posible tomar una dosis mayor pero solo pensar que ese horrible dolor de cabeza se incremente también, me quita todo el vacilón.

Y por último el Cialis, medicamento que yo conocí hace poco, pero que cierto amigo farmacéutico ya me había dicho que era lo que él recomendaba. Su principio genérico es el tadalafilo, también inhibidor la fosfodiesterasa 5, y se vende en presentaciones de 5 mg, 10 mg y 20 mg. Las ventajas que tiene son que su duración es mucho mayor, pudiendo durar hasta 36 o 48 horas (de ahí que se la llame la píldora del fin de semana), que tarda mucho menos en hacer efecto que las anteriores y que, al parecer es más limpia para el organismo, generando menos efectos secundarios.

Si las anteriores fueron una decepción, los 20 mg de esta son…

 

…una jodida maravilla!!! Es el mejor fármaco, droga o químico inventado por el ser humano, que dios bendiga a los laboratorios Lilly. El efecto se percibe en un limitado periodo de tiempo tras la ingesta. La intensidad de la erección es claramente perceptible (es como volver a tener 20 años cuando uno está todo el día en posición “tienda de campaña”), la duración de la erección es semejante y lo mejor de todo, reduce de forma considerable el periodo refractario, es decir, el periodo de tiempo que tiene que pasar desde que uno eyacula hasta que puede volver a estimularse para volver a empezar. Doy fe de que durante el periodo finsemanal en que está activo ese delicioso compuesto, uno está tan cachondo que no tiene nada que envidiar a los babuinos de los documentales de La 2 respecto a su necesidad de consumación sexual.

A ello hay que añadir que los efectos son mucho más limpios, en mi caso solo tuve un extraño síntoma, un dolor en la parte posterior de la cuenca de los ojos (de los de la cara, abstengámonos de chistes fáciles) que curiosamente el prospecto ya señala, que pasa durante la mañana posterior a las 48 horas en que está activo, y que, francamente, después de lo experimentado es poco precio a una experiencia como para tener visiones celestiales.

El gran hándicap de estos fármacos, de los tres, está en su precio. Aunque este depende en gran medida de la dosis del compuesto y de la cantidad, háganse a la idea de que una caja de cuatro Cialis 20 mg ronda los 65 euros, y una de cuatro Viagra 100 mg o  de cuatro Levitra 20 mg, unos 60€. Desde luego, no es para todos los bolsillos, lo que ha supuesto que haya un gran comercio de estos comprimidos a través de farmacias on-line que, en ocasiones, sí reducen mucho el precio, pero en otras dan pie a estafas o a comprimidos que vaya usted a saber qué tipo de sustancias incorporan.

El resto de la experiencia se la pueden imaginar, un nugget con mostaza picante por aquí, una alita con barbacoa por allá, un arito, un ice tea, cambiamos el envase, más ice tea, lanzamos el envase, mcbite, mcbite, alita, arito, alita, big mac, big mac, big mac y para acabar mcflurry, siempre mcflurry.

Un poco de todo

Un poco de todo

Hasta la próxima verdad, que ya hay candidatos.

Salud y libertad…

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Breve debate sobre el bilingüismo

“La lengua no es la envoltura del pensamiento sino el pensamiento mismo” (Miguel de Unamuno)

Hace unos días el mundo twittero, que guste más o menos marca la agenda informativa debido en gran medida a la torpeza de los medios informativos, despertó con un trino alarmante del grupo de educación de lo que antes era Izquierda Unida, en aquellos lejanos tiempos previos a  que Alberto “dipucuqui” Garzón lo utilizara como moneda de cambio para ganarse el puesto de mayordomo de Pablo Iglesias.

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La estupidez, efectivamente, es de tal calibre que rápidamente recibió la respuesta de los participantes en la red social, alguno incluso solicitando que borraran el famoso tweet para  no tener que soportar la vergüenza de que se le señalase como votante del partido que publicaba tamaña barbaridad.

Si peregrina era la afirmación, más peregrina era la justificación ideológica de por qué no había que aprender inglés. Básicamente porque esto se justificaba en la necesidad de generar camareros propios y ajenos para los países anglosajones.

Ante la respuesta burlona generada por la red, el área de educación de IU eliminó el tweet que vemos y lo sustituyó por este otro, que pasó a constituir la base de su argumentario.

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Este tweet es un ejemplo interesante, porque evidencia como pocos una de las estrategias de manipulación  y persuasión que suele utilizar la izquierda radical y que maneja a la perfección, consistente en entremezclar afirmaciones con cierto nivel de veracidad con la barrabasada que se persigue inculcar socialmente. El principio que subyace, bastante eficaz, es que los favorables a esa corriente focalizarán su atención en el argumento veraz y minimizarán el otro, que no obstante aceptarán por asociación con el primero.

Por tanto, con el fin de desestructurar esta burda técnica de manipulación para mentes frágiles, analizaremos por separado y sin unir las dos partes de la historia.

La primera es sobre el bilingüismo en sí. Y es cierto, hay un serio  problema con su implementación. Más cercano a una moda que a una estrategia educativa estudiada y contrastada, el bilingüismo se ha impuesto como casi una obligación en los centros educativos bajo el supuesto de que es efectivo para el aprendizaje del inglés. El problema es que no ha habido muchos estudios que garanticen su eficacia, y mucho menos que garanticen el conocimiento de las otras materias.

Así que a falta de estudios rigurosos lo que a uno le queda es la experiencia. Y la experiencia que personalmente veo en hijos propios y ajenos es que los chavales acaban sabiendo mucho vocabulario de inglés, más o menos la misma gramática inglesa o dominio de la lengua inglesa que sin él y menos conocimiento de la materia bilingüe, por ejemplo Science (lo que viene siendo Ciencias Sociales de toda la vida si eliminamos el nuevo lenguaje barroco y pedante para fingir que las cosas han avanzado una barbaridad).

Porque aquí es donde se cuelan dos trampas del bilingüismo tal y como está concebido. La primera, la que nos hace pensar que los docentes quizás no están preparados para impartir una educación bilingüe. Y la segunda, la que para solventar la falta de conocimiento de expresión y comprensión en inglés de los alumnos, propicia que los exámenes sean meros ejercicios de traducción de vocabulario, lo que nos lleva a  que efectivamente el rendimiento del alumno parezca adecuado con la satisfacción de los padres que ven que su hijo obtiene buen rendimiento en una asignatura en lengua inglesa, aunque no se esté midiendo con fiabilidad ni su conocimiento de la asignatura ni su dominio de la lengua inglesa.

Por tanto, les concedo a los sujetos de IU cierto punto razonable en esa parte de la premisa. Es cierto que el bilingüismo tal y como está desarrollándose tiene problemas y es mejorable.

Ahora bien, sugerir que el aprendizaje de la lengua inglesa es producto de una conspiración para fabricar camareros para la city es además de un delirio paranoide una chorrada de campeonato. El inglés mejorará, ¿qué?, preguntan las gacelas de IU. Pues mejorará la capacidad de comunicación con medio mundo, mejorará el conocimiento de otras culturas y dará accesibilidad a la lengua más utilizada en el campo científico, por poner algunos ejemplos facilones que son los que me vienen a la mente en los primeros 3 segundos.

Porque, francamente, cuando uno dice que para qué sirve la lengua inglesa, lo primero que se le viene a la cabeza es la escena de los Monty Python cuando el escuadrón suicida del Frente Judaico Popular se preguntaba que habían hecho los romanos por ellos. Si este es el grupo de educación de IU, no quiero imaginar los demás, aunque claro, quizás esto explique muchas cosas.

 

Salud y libertad

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