Archivo mensual: septiembre 2012

Sobre el (pobre) Toro de la Vega

“Un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales” (Gandhi)

Como recordaba que se había celebrado hace poco en Tordesillas la barbarie denominada el Toro de la Vega, evento al que me resulta imposible encontrar justificación alguna, por muy descabellada que sea, en pleno siglo XXI, había pensado escribir la entrada de esta semana sobre las corridas de toros sin más.

No obstante, al buscar por curiosidad en internet la fecha en que se había celebrado esta monstruosidad (que resulta que se fecha en torno al segundo martes de Septiembre), me he encontrado con unos párrafos que me resultan altamente llamativos, así que dejaré lo de las corridas de toros para mejor ocasión, y comentaré hoy algunos aspectos del Toro de la Vega.

Cuando alguien quiere buscar un dato tan chorrín como la fecha en que se celebra el Toro de la Vega es obvio que al primer sitio al que acude es a la Wikipedia. Aunque todos sabemos que para buscar cualquier tipo de información rigurosa, la wikipedia no convendría mirarla ni de lejos, hay que reconocer que para este tipo de cosas es de lo más útil y manejable.

Desgraciadamente, uno no lleva orejeras como los burros (aunque a veces las necesitara), así que mientras veía la fecha del acto, me he encontrado de refilón con este párrafo:

El Torneo del Toro de la Vega es un evento taurino de origen medieval, único en el mundo. Torneo consistente en la lucha entre un toro y el lancero, en el cual estos últimos intentarán alancear al toro hasta la muerte, después de que este haya sido soltado por las calles del pueblo y conducido por los corredores y aficionados hasta campo abierto. Si el toro pasa los límites del torneo o los lanceros no pudieran matarlo se indultará el toro” (Olé, esa Wikipedia)

En primer lugar me resulta bastante hilarante la denominación de torneo. Según la RAE, torneo es un combate a caballo que se celebra entre dos bandos opuestos, una fiesta pública en que se imitaba ese combate, cualquier tipo de competición o la danza que se ejecutaba a imitación del torneo.

Como al toro no lo veo en tutú ni de copas, ni creo que los toros entiendan por fiesta que los piquen y desangren hasta la muerte, vamos a descartar las acepciones 2 y 4, y pasamos a la 1 y 3.

Podría entenderse según la primera acepción que es un combate a caballo que se celebra entre dos bandos opuestos. Pero hay un problema, un combate se define como una pelea entre animales o personas, y según el resto de la definición no parece que el toro luche, sino que corre o escapa. De hecho, nos indica que si llega hasta una determinada zona es indultado, por lo que tendríamos que descartar este significado.

Por ello, tendríamos que pasar a la tercera acepción, cualquier tipo de competición. Pero una competición es una rivalidad entre quienes se disputan una misma cosa o la pretenden, aspecto que tampoco veo claro. Porque los lanceros quieren al toro y el toro lo único que quiere es escapar para que no se lo ventilen de forma tan asquerosa e inhumanamente cruel. De esta forma, lo único que se me ocurre es entender que ambos tienen rivalidad por la vida del toro, explicación que sinceramente, me parece un poco cogida por los pelos.

Así que teniendo en cuenta estos aspectos lo que me parece es que lo que en realidad está es mal nombrado, y que lo que no se le puede llamar es torneo.

Que sea único en el mundo es algo que carezco de información para avalar o rebatir. En todo caso me alegraría que evento tan cafre fuera ciertamente una rareza mórbida que desgraciadamente tengo que sufrir con vergüenza como ciudadano español. Y por supuesto, digo esto sin ninguna intención nacionalista, porque no hay argumento más irracional y que demuestre mayor grado de cretinismo que condenar una tradición que implique maltrato animal por ser de origen “español”, cuando se defienden tradiciones tan bárbaras o más si son de la propia Comunidad Autónoma, especialmente si tal comunidad es de las más representativas a nivel nacional en cuanto a festejos taurinos.

Pero continuando con la definición, podemos ver que el mal llamado torneo consiste en “la lucha entre un toro y el lancero, en el cual estos últimos intentarán alancear al toro hasta la muerte, después de que este haya sido soltado por las calles del pueblo y conducido por los corredores y aficionados hasta campo abierto”. Volvemos a ver pues, algunas incongruencias. Primero, no podemos decir que sea una lucha, si como ya hemos visto se dice que el toro es soltado y conducido por corredores hasta campo abierto, lo que denota huída. Y segundo, no es entre un toro y un lancero, pues si los que intentan alancear al toro son “estos últimos”, ya implica que hay más de un individuo (500 caballistas en 2011 según se dice más adelante, aunque no estoy seguro de si estos son los que participan en el lanceo o solo los que acompañan al toro hasta la zona de lanceo, inconvenientes del secretismo de la “fiesta”).

Aun así, después de analizar la definición y sus términos, todavía queda tiempo para mayores cotas de indignidad. Y es que cuando se expone el funcionamiento, se nos dice que si el toro sobrepasa los límites del torneo, el toro será indultado. Eso sí, en 2012, se señala que el toro fue herido por un lancero a pie dentro de los límites establecidos, y salió del perímetro permitido para ser rematado por dos caballistas que lo lancearon. Por este motivo, “el torneo se declaró nulo ya que la ordenanza del Toro de la Vega establece que el animal no puede ser perseguido en huída ni lanceado fuera de los límites”. Seguramente, el toro al morir pensó en la justicia del evento, que al menos y después de permitir su tortura hasta la muerte, tiene la gracia de declarar nulo el “torneo” por incumplimiento de la normativa.

Pero aún hay más. Puestos a ser papistas hasta en las aberraciones más instauradas y decir memeces con carácter solemne, no pueden dejar de citarse algunos artículos de la normativa que regula este acto, y que pueden encontrarse en la propia web del Ayuntamiento de Tordesillas, donde se indica:

Art. 30: Queda terminantemente prohibido alancear premeditadamente al toro con el fin de no matarlo, sino mermarle sus facultades físicas. Si así ocurriera, el jurado emprenderá las medidas necesarias sobre dichos lancero.

Art. 31: Queda terminantemente prohibido alancear al toro después de haber doblado, respetándolo así hasta su muerte.

Es todo un detalle que no se permita clavarle una lanza al pobre animal si no es para matarlo, y que después de clavarle un lanzazo, se le “respete” hasta que se muera del todo, sin hacer saña en la ya de por sí abundante recreación de tortura previa.

Lo que no entiendo es por qué omite la web del Ayuntamiento otros aspectos de la ordenanza, a no ser que sea por el pudor de no difundir y publicitar semejante muestras de majadería, como cuando se ordena en el capítulo II, que:

2º Ambos, toro y torneante, han de estar en igualdad de condiciones naturales, por lo que ningún torneante ose acudir a dicho torneo en mal estado de ánima, bien por efecto de vino u otras sustancias o procesos extraños a la buena orden, bien por otra causa que le anormalice. Y entiéndase lo mismo trasladado al toro.

Permítaseme la ironía de preguntarme si debo entender que el toro no ha de osar acudir en mal estado de ánima (complicado cuando se acude al patíbulo) por efecto del vino o sustancias que lo anormalicen. Anormalizado sí que parece alguno… y no es el toro.

O por qué omite también estos dos artículos del capítulo IV que tampoco se incluyen en la web del Ayuntamiento:

12º El que asistiere de otras partes del mundo o universo y quisiere ser torneante, tendrá derecho a ser informado muy cumplidamente; mas si su intención, Dios no lo quiera, fuera denostar e infamar este torneo, teniéndole por necio ante tal circunstancia, despídasele en mala hora.

13º Todo torneante tiene derecho a embadurnarse con sangre del toro, en el caso de que fuera muerto dicho toro. Y entiéndase esta antiquísima costumbre como símbolo de haber participado en el torneo. Y téngase buen orden en el caso.

Así, ante esta traca final, y como necio en mala hora por el artículo 12, solo puedo decir que la muestra de hematofilia reprimida que queda patente en el artículo 13 unida a toda una proyección de sadismo que se desprende del disfrute de esta depravación, haría las delicias del amigo Freud si tuviera que analizar el origen de “La tortura y matanza de un toro en Tordesillas” (denominación mucho más descriptiva para esa bárbara tradición).

Por eso invito a los organizadores, participantes y visitantes al evento, por el bien de su salud mental, a reflexionar racionalmente sobre el mismo y a que analicen si intentan paliar con ello alguna necesidad insatisfecha. Si de verdad encuentran ustedes en ello algún tipo de disfrute: ¡Háganselo mirar!

Salud y libertad.

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Autenticidad y reconocimiento

“Si la libertad se caracteriza por algo es por poder decirle a los demás aquello que no quieren oír” (George Orwell)

Iba a tratar en mi entrada de hoy el tema del nuevo fascismo de lo políticamente correcto y los procesos de idiotización basados en la manipulación de la deseabilidad social, pero gracias al twitter he podido leer la última entrada de Pérez Reverte: “ El Cáncer de la Gilipollez” y tras comprobar la habitual brillantez a la que nos tiene acostumbrados, mención a Anasagasti incluida, he decidido dejarlo para mejor ocasión.

Así que he echado un vistazo a los medios de prensa y he visto que entre las noticias de la semana con más repercusión estaban el parto doméstico de la mujer de Sánchez Dragó y la dimisión de Esperanza Aguirre, dos personajes sin duda polémicos.

La verdad es que con Esperanza Aguirre tengo poco, por no decir nada, en común. Sus políticas ultraliberales no me gustan ni me parecen apropiadas para solucionar los verdaderos problemas de los ciudadanos, más bien al contrario, así que rara vez he estado de acuerdo con ella. Con Dragó coincido algo más, me gustó el planteamiento de su “Carta de Jesús al Papa” y lo he escuchado alguna mañana dominical en el programa de Isabel Gemio, donde a veces sí que he estado de acuerdo con sus reflexiones, aunque otras, como en el tema taurino, ni por asomo. También he de decir que tengo pendiente desde hace muchísimo tiempo la lectura de “Gargoris y Habidis”.

Pero a pesar de los desacuerdos, en ambos casos reconozco cualidades que me atraen especialmente: la claridad, la transparencia, la fuerte personalidad y la capacidad de expresar y defender su criterio por encima de la aprobación social, aspectos que  a día de hoy son muy de agradecer. Por eso he llegado a la conclusión de que en realidad no es que sienta simpatía por los propios personajes, sino admiración por estas características que cercenan la autocensura y que se pueden resumir en una: librepensamiento.

Creo que vivimos en un tiempo donde se prima la mediocridad y el papanatismo de forma exagerada y por eso me simpatiza aquel que cree que tiene algo que decir, especialmente si  lo antepone a lo que se supone que debe decir, y más aún, si lo dice con la convicción, o la chulería, de saber que eso mismo no va a agradar a los demás. Como decía Orwell: “Si la libertad se caracteriza por algo es por poder decirle a los demás aquello que no quieren oír

Entiendo además que no tiene que ser fácil vivir siendo blanco de las iras de la masa adoctrinada cuando uno se sale del camino del discurso marcado por el poder hegemómico del momento, más si este cree contar con una superioridad moral como esa izquierda actual de dogmas, etiquetas y escasa competencia; o casi peor, con el apoyo directo de Dios, como la derecha rancia, acomplejada y de comportamiento impostado.

Y es que el hecho de tener una personalidad marcada puede traer más complicaciones que beneficios, quizás por eso hay que esperar a tener una cierta posición, o al menos garantizadas las lentejas, para encontrar a personas o personajes que se sientan libres (y con un cierto nivel de endiosamiento) para considerarse por encima del bien y del mal.

Tomás Gómez tiró de cita ante la retirada de Esperanza Aguirre, cuando dijo aquello de que uno se mide por la talla de sus enemigos y lo cierto es que para tener enemigos uno tiene que reunir dos características: tener algo que decir, y que lo que se diga tenga la importancia suficiente como para que moleste a un tercero. Por eso, amigo Tomás, lamento decirte que lo que tú intentas se denomina psicológicamente “brillar con gloria ajena”, porque tú no te caracterizas precisamente por ser claro y directo, sino más bien por tratar de esconder y ocultar tus acciones bajo el discurso de lo oportuno.

Otro que comentó esta necesidad de apartarse de las valoraciones ajenas en pro de la integridad personal fue Cela, que en una de sus entrevistas televisivas más famosas reconoció que cualquiera que prestara atención y diera importancia a lo que dijeran los demás de uno, estaba perdido, poniendo el ejemplo de su propia persona: “de mí se ha dicho que soy desde un genio a un completo retrasado mental, y probablemente los dos, pero al menos uno, seguro, se equivoca”. Esto me recuerda en el ámbito personal también a cierto colega de redes que tras leer mis primeros post en el blog me espetó: “no sé si eres un completo genio o un auténtico trastornado”.

Así que vaya en esta entrada mi despedida a Esperanza, mi enhorabuena a Dragó y mi reconocimiento a todos aquellos que por encima de convencionalismos muestran su autenticidad. No hay nada más triste, especialmente en campos como la política o el periodismo, que saber qué va a decir uno antes de que abra la boca.

Salud y libertad

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Sobre el Movimiento 15M (3ª parte). Desmembramiento.

“Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él” (John Fitzgerald Kennedy)

Comentaba hace unos meses Rafael Marañón, pope de las tecnologías y español emigrado al Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), en una conferencia en Asturias, que si para algo le había servido abrir un blog, había sido para poner en orden sus ideas, lo que a la par le había permitido conocerse a sí mismo mucho mejor.

No pudiendo estar más de acuerdo con él, al menos en este punto, yo añadiría un elemento adicional, el conocimiento que proporciona sobre la evolución de uno mismo y la evolución de las propias convicciones según pasa el tiempo y los acontecimientos se suceden.

Y si en algo puedo dar fe de ello, es en el tema de cómo ha ido progresando mi pensamiento en lo referente al 15M, donde una cosa queda clara, hemos evolucionado por vías distintas.

Se puede observar en mis dos entradas anteriores, según se cocían los propios acontecimientos del 15M en directo, una cierta admiración por algunos de los organizadores de todo el tinglado, una postura esperanzada a la expectativa de la dirección a tomar por el movimiento y una neutralidad impostada respecto al intento de explicar algo que ni se sabía muy bien lo que era ni hacia dónde iba, pero en lo que había muchos intereses en juego… y mucho miedo.

Ahora, con cierta perspectiva de tiempo y distancia, y lo que he ido conociendo sobre su realidad actual, creo firmemente que podemos darlo definitivamente por fracasado, o al menos, desactivado.

En primer lugar, la impresionante competencia intelectual y técnica a todos los niveles de dos de los grupos organizadores que consiguieron poner en pie el 15M, Anonymous y Nolesvotes, ha desaparecido por su marcha de la organización diaria del movimiento. Entender que el trabajo de muchas horas de un grupo de ciberactivistas en redes sociales fue capaz de poner en marcha un movimiento real, puede ser imposible de asumir para algunos que solo vean a los actuales propagadores del 15M en las redes. Unos adolescentes con tan poca capacidad como ansia de heroísmo que se dedican a mutilar el lenguaje y la ortografía, apropiándose del nombre y el simbolismo de un movimiento que no les queda grande, sino enorme.

El haberlo dejado funcionar según las directrices de su propia inercia ha sido un rotundo fracaso. Lo que antes eran unos principios sólidos, unos argumentos intelectuales irreprochables y un nivel de competencia alto en multitud de frentes, se han convertido en una continua y sostenida mediocridad, cuando no manifiesta incompetencia.

En primer lugar, las ideas que dieron vida al movimiento han sido sustituidas por pensamientos abstractos sin capacidad de concreción y sin fundamento político. De la solicitud de un cambio en la ley electoral que aterró a los partidos del establishment (bipartidismo y partidos nacionalistas), se ha pasado a proclamas generales sin propuesta de solución. Así, hoy es socialmente correcto gritar que todos los políticos son unos corruptos, pero cuando no hay un pensamiento constructivo y de cierto nivel detrás, a lo único que eso lleva es a eslóganes vacíos y peligrosos.

Un ejemplo es lo ocurrido en Castilla La Mancha, donde en lugar de enfrentarse a un atentado democrático como reducir a la mitad los diputados para eliminar a ciertos adversarios (junto con la representatividad) y fomentar el bipartidismo,  la ciudadanía ha aplaudido con las orejas, sin recibir una sola información ni un sólido argumento del movimiento por el recorte que esto supone en términos democráticos.

Y esto enlaza con otro aspecto de los nuevos cabezas o cabecillas del 15M, organizadores tan faltos de capacidad y criterio, que son incapaces de dar un argumento intelectual por encima de eslóganes publicitarios del tipo: “No hay pan para tanto chorizo”. Intentar mantener un diálogo argumentado con estos nuevos autodenominados portavoces de las asambleas del 15M, sea de forma seria o de forma simulada para ver como se desenvuelven, es absolutamente descorazonador, pues muestra una falta de conocimiento de las realidades que tratan (y cultural) verdaderamente importante.

A esto se ha llegado en gran medida por la utilización de un sistema de funcionamiento como el asambleario que ha primado que la gente con menos capacidad y más desocupada se hiciera con las riendas de las decisiones. Es obvio que reuniones de 5 horas en las que los puntos importantes se votan al final, solo pueden aguantarlas personas con bastante poco que hacer, y si además se genera cierta incomodidad para eliminar a los discrepantes, el control del grupo es absoluto, aunque sea el control de prácticamente la nada.

El ejemplo lo podemos ver en uno de los grupos del 15M de Asturias, donde de un grupo inicial de unos 50 participantes, solo quedan unos 10. Parece que las jornadas maratonianas, los insultos a quienes no seguían la doctrina “oficial” y otras estrategias por el estilo hicieron que al final solo 10 sufridos asamblearios se mantuvieran firmes. Por cierto, casi todos ellos miembros de cierto partido totalitario de izquierdas. ¿Me siguen, no?

Así que desgraciadamente, lo que quizás pudo ser un movimiento ciudadano que cambiara las cosas, y que tampoco lo vamos a negar, despertó muchas conciencias, parece que se ha apagado sin visos de re-encendido.

Quizás no obstante, en estos tiempos duros, aquellos que un día lo pusieron en pie vuelvan a pelear conjuntamente, y esta vez sí, no cometan los mismos errores, haciéndose responsables de su propia criatura y no dejándola en manos de quien no está capacitado para sujetarla.

Salud y libertad.

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Sobre el Movimiento 15M (2ª parte). Funcionamiento y perspectivas.

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” (W. Churchill)

Escrito el 31 de Julio de 2011.

Habíamos comentado en la primera parte sobre los orígenes del movimiento, cómo el 15-M se había desarrollado a partir de la relación en las redes sociales de tres movimientos independientes que, no obstante, mantenían su propia autonomía de actuación: Anonymous, No les Votes y Democracia Real Ya.

A ellos se habrían sumado posteriormente otros grupos menores que de forma conjunta habrían planificado la manifestación del 15 de mayo, hecho a partir del cual se creó una estructura propia para determinar las diferentes actividades del grupo, que han venido cambiando y ampliándose.

Queda por tanto analizar la pertinencia o no de su sistema de organización, el perfil de los participantes y las perspectivas de futuro, para tener una visión más completa de lo que supone el 15-M y sobre todo, de la deriva que podría tomar este movimiento.

Organizativamente la fecha del 15 de mayo es fundamental, pues es en la manifestación donde las tres principales organizaciones pierden el control del movimiento que ellas mismas habían generado, adquiriendo este una inercia propia al margen de cualquier grupo pre-establecido.

Es a partir de este acto cuando se instalan las acampadas ciudadanas y es precisamente la organización de estas últimas la que requiere de una estructura compleja, con lo que comienzan a formarse comisiones de trabajo a las que cualquier individuo puede incorporarse por la simple voluntad de pertenecer a ella y sin ningún tipo de exigencia en cuanto a la capacidad o competencia, ni de adecuación a la labor a realizar, por parte de la organización. A ello habría que sumar la procedencia o no de determinadas comisiones, como la ya famosa comisión de espiritualidad, no solo por una cuestión de relevancia sino de imagen pública.

Si bien este hecho le ha dado globalmente el carácter de grupo abierto y participativo que esperaba lograr, no es menos cierto que esta falta de experiencia y aptitud le ha hecho dar muchos pasos en falso, dando una imagen de falta de rigor y seriedad, que es quizás uno de los aspectos que más ha dañado su imagen como grupo.

Por otro lado, la propia participación constante en las acampadas requiere de una disponibilidad temporal muy amplia que pocos ciudadanos tienen el lujo de poder permitirse. Es obvio que estudiantes y trabajadores no pueden dedicarse a este particular y es lógico pues que, en este contexto, el perfil de participante haya sido mayoritariamente el de joven sin ocupación, hecho que también ha dañado considerablemente su imagen por una permanente confusión entre el movimiento 15-M y una de sus actividades concretas, las acampadas.

La confusión entre las acampadas y el 15-M, que va mucho más allá de estas, ha sido permanentemente inducida y publicitada por los medios de comunicación, sabedores de que la ciudadanía, aunque apoyaba sus reivindicaciones, rechazaba esa acción o a un sector de los participantes en las mismas, y quizás en este aspecto, el movimiento 15-M ha pecado de novato, dando argumentos para su desprestigio a los medios de comunicación, ya de por sí escasamente necesitados de razones para tomar o no partido por él.

Esto entronca con otra de las características del movimiento, el establecimiento de un sistema de toma de decisiones a través de un procedimiento asambleario, inmerso a su vez en el desarrollo de las acampadas, que deja las decisiones precisamente en manos de quienes participaban en las mismas, excluyendo a personas del movimiento 15M que no comulgaban con el procedimiento de acampada o a personas capaces sin la disponibilidad temporal para instalarse o participar en reuniones maratonianas.

Los hechos y acciones derivados de la manifestación son tan conocidos por quienes se han molestado en acudir a los diferentes eventos como probablemente desconocidos para quienes se han dejado guiar por la manipulación descarada de los medios de comunicación, cada uno de los cuales ha seguido al dictado los patrones marcados por el partido al que está vinculado.

Otro de los aspectos objeto de polémica ha sido el referido a los participantes del 15-M, produciéndose una verdadera lucha informativa entre la versión de los medios “derechistas”, empeñados en tachar a los participantes del movimiento 15-M de perrofalutas y radicales (identificando nuevamente el movimiento con las acampadas), los medios “izquierdistas”, que han tratado de hacer suyo el movimiento, y los informadores del propio grupo, que han gritado, muchas veces en el vacío, la pluralidad del perfil de participante en sus acciones.

Lo cierto es que para entender el perfil de participante del movimiento 15-M hay que volver a la diferenciación previa entre el conglomerado de acciones que desarrolla a nivel general y la que ya hemos visto como la principal forma de reivindicación de sus fines. Si bien el perfil del acampado es el que hemos visto, la participación en otras acciones excede con mucho este estereotipo.

Más allá de las acampadas, las acciones del movimiento han sido diversas: se han recuperado espacios públicos para el disfrute ciudadano, se han organizado acciones para evitar desahucios de personas en dificultades, seminarios de análisis político, marchas, actividades culturales y encuentros de participación ciudadana como los debates o asambleas que se llevaban a cabo tras las jornadas laborales para facilitar la participación.

Estos últimos encuentros especialmente, hoy en declive pero probablemente de importancia creciente en el futuro a raíz de la reciente convocatoria de elecciones del 20-N, habían conseguido aglutinar en sus orígenes un importante contingente de personas que abarcaba todos los espectros ideológicos, socio-económicos e incluso todos los sectores de activismo.

De hecho, uno de los grandes éxitos del movimiento 15-M ha sido precisamente conseguir movilizar a personas desencantadas a las que hasta ahora ningún partido político ni sindicato había conseguido movilizar, haciendo que se interesen por los temas políticos y en algunos casos, incluso orientándolos a la acción política, siempre apelando a sus propios criterios y a una actuación reflexiva, raramente dogmática.

Y es en este punto donde el movimiento 15-M, hasta el momento, también ha sabido mantenerse firme, desligándose de todo partido político y de todo sindicato, conformándose como un grupo de “indignados” más allá de cualquier tendencia ideológica o sindical, o de cualquier intentona de creación de un partido político desde su estructura (la última protagonizada por el juez Garzón).

Han sido varios los partidos políticos que han intentado controlar el movimiento desde sus inicios, como el PSOE e IU, que pretendían cosechar un buen resultado electoral a su costa (la última de Cayo es intentar comprarlos con puestos en las listas electorales de IU), y también han sido varios los que han tratado de minarlo, como el PP que siempre los ha mirado como un grupo potencial de voto para los partidos de izquierda o los partidos nacionalistas, aterrados ante una de las principales demandas del movimiento, el cambio de la Ley Electoral, que podría acabar con la situación de privilegio que ostentan.

También sindicatos como UGT y CC.OO han intentado realizar acciones de acercamiento, pero todos ellos han salido huyendo al ver el nivel de crispación que generaban en los participantes del movimiento, que recibía de forma bastante airada a quien se presentaba como miembro de estas organizaciones.

Resulta curioso comprobar en todo caso, cómo partidos políticos y sindicatos no han querido recibir el mensaje que el propio movimiento les enviaba una y otra vez, y que venía a concluir que si el 15-M se había generado era precisamente porque estas instituciones habían renegado de su labor de construcción ciudadana, vendiéndose a las prebendas y privilegios que les permitía una organización social diseñada por ellos mismos milimétricamente para este fin.

Queda pues solamente plantear cuál será el futuro del 15-M tras la convocatoria de elecciones del 20-N. De los grupos originales parece que Democracia Real Ya sigue teniendo cierta influencia pese a ser el que más suspicacias despierta; No les Votes se ha vuelto a reactivar de forma muy importante; y Anonymous parece haberse desligado para centrarse en aspectos de mayor importancia en su particular guerra contra la corrupción, el sistema capitalista, las sectas y las dictaduras.

Pero como decíamos, su inercia propia es ya incontrolable e impredecible, aunque parece que va a estar muy presente en la cita electoral y especialmente susceptible de análisis será su demostración de fuerza el 15 de Octubre, cuando está convocada una manifestación integrada dentro de una jornada europea de protesta.

También es importante que el principal grupo en apoyo del voto en blanco haya abandonado el movimiento, más proclive (por infinitamente más realista) a solicitar el voto al partido minoritario para acabar con el bipartidismo. Y por último, será interesante saber si será capaz de trascender sus buenas intenciones, concretándolas en hechos específicos que puedan suponer cambios reales.

[Continuación…]

Salud y libertad.

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