Archivo mensual: octubre 2013

Yo acuso

“Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos” (Thomas Fuller)

Yo acuso a Occidente de haber generado la mentalidad del “tanto tienes tanto vales”, de haber fabricado una mentalidad inhumana, consumista y materialista que solo busca el imperio de las formas sobre el fondo.

Yo acuso a la sociedad de haber creado una burbuja cultural artificial con la que protegerse fantasiosamente de su propia realidad, adormeciendo su propio potencial y aturdiendo su capacidad de juicio con pretextos para no vivir el presente.

Yo acuso a los políticos de ser marionetas inmorales de intereses superiores, de buscar satisfacer su inextinguible ambición a costa de mantener sus privilegios aun destruyendo los cimientos de su país.

Yo acuso a los jueces de haber rendido pleitesía a la política partidista y jugar con el sufrimiento ajeno, sabiéndose protegidos en sus palacios de mármol y con sus equipos de seguridad al margen de todo riesgo, mientras es la ciudadanía la que tiene que sufrir las consecuencias de su incompetencia y su frivolidad.

Yo acuso a los medios de comunicación de ser perros obedientes de sus amos. De ignorar deliberadamente su deber de informar y ser cauce para la libertad de expresión, convirtiéndose en panfletos sectarios y adoctrinadores y ser instrumento mediador para la manipulación y la idiotización de las masas.

Yo acuso a los líderes espirituales de, cómo decía Quinto Ennio, “no saber su camino y tratar de enseñarlo a los demás, de prometer tesoros mientras te piden monedas”

Yo acuso a los artistas de haberse prostituido a golpe de subvención arrinconando intencionadamente su obligación de denunciar públicamente a sus pagadores y su deber de despertar conciencias que impulsen cambios necesarios en una sociedad corrupta.

Yo acuso a los buenistas de ser el máximo exponente de una sociedad egoísta, de primar su bienestar buscando la estúpida e irreal seguridad psicológica mientras escupen en la cara de las víctimas, buscando el aplauso fácil y la deseabilidad social confundiendo impunidad con reinserción a costa del dolor ajeno.

Yo acuso  a millones de tontos útiles de levantar el andamiaje de un sistema contrario a sus propios principios, aplaudiendo la palabrería vacía de hipócritas que solo explotan la ignorancia de necios con buena voluntad.

Yo nos acuso a todos los ciudadanos de contribuir a ello con nuestra inacción, prefiriendo la comodidad al esfuerzo de luchar por un cambio que quizás si llega, lo haga demasiado tarde.

Salud y libertad

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