Esto es… ¡España!

“La mayor parte de los hombres tiene una capacidad intelectual muy superior al ejercicio que hacen de ella” (Ortega y Gasset)

Cuando en la película 300 el gran Leónidas hace gala de las mejores virtudes espartanas para lanzar al pánfilo del emisario de Jerjes a un pozo (pidiendo permiso previo a la parienta que será espartano pero no tonto, como se aprecia en el video), le espeta el famoso grito de “Esto es… ¡Esparta!”, que sería el equivalente actual de: “sí, somos suicidas pero aquí nadie viene a tocarnos las narices”

Y esta semana, que no tenía pensado escribir entrada en el blog, me vais a permitir comentaros una anécdota breve para referir las mejores características hispanas, porque: “Esto es… ¡España!”.

Para no abundar en mis ladrillos habituales, comentaré simplemente que el lunes de esta semana (16 de marzo), se me estropeó internet. A pesar de todos mis intentos habituales por reestablecer la conexión, esta vez no hubo manera, así que tuve que armarme de paciencia y conectar con la centralita de la compañía naranjita (parecen afiliados de Ciudadanos).

Tras varios intentos desconectando y reconectando el router, el primer diagnóstico fue que estaba averiada la conexión por lo que muy diligentemente me enviaron un técnico al día siguiente que cambió el PTR. Pero mal asunto, seguía sin poder conectarme a interneeeeeet.

Así que cual Enjuto Mujamuto volví a llamar al servicio técnico, quien tras nuevas operaciones llegó a la conclusión de que también tenía estropeado el router por lo que procedía enviándome otro que llegaría en un plazo inferior a  72 horas a través de una compañía de transporte de cuyo nombre no quiero acordarme.

La verdad es que en estas cosas son muy resultones pues me dieron acceso a una aplicación donde podía ver en todo momento el estado de mi pedido. Por eso cuando el jueves día 19 vi que el router estaba en reparto pensé que el servicio era estupendo por la rapidez en la resolución de incidencias.

Y de pronto, entre tanta felicidad, a las 19:30 de la tarde, recibí un sms de orange informándome de que se había producido una incidencia pues como bien señalaba la aplicación de la empresa de transportes se había dado la incidencia de error en los datos del cliente.

incidencia

Ya estaba pensando yo que mi router estaría en Málaga cuando a la mañana siguiente contacté telefónicamente con la empresa de transportes. Un momento por favor, tiririririririri, tiririririri, le paso.

– Buenos días me ha llegado un SMS diciendo que me ponga en contacto con ustedes por la incidencia tipo tropecientosmilquinientoscuarentaydos.

– Entiendo, sus datos de contacto están mal.

– Es usted Antonio Cervero tal y tal.

– Sí señor.

– Su dirección es C/ Perico los palotes 4, 2º.

– Sí señor, 2º B, pero sí.

– Ah, ¿2º B?

– Sí.

– AHÍ ESTÁ EL ERROR! Aquí pone solo 2º, falta la B.

– : O (careto incapaz de verbalizar palabra alguna)

Y claro, uno podría pensar: joder, normal, que tiquismiquis es el ancerverus este. Entre el 2º A y el 2ºM como para que se ponga el mensajero de la empresa de transportes a buscar cuál es su puerta. Podría ser, salvo por el pequeño detalle de que en la calle Perico los palotes 4, ¡SOLO HAY DOS SEGUNDOS! Es decir, o el segundo A o el segundo B.

Resumiendo, que el mensajero cogió mi router de las oficinas centrales, condujo aproximadamente 10 Km hasta mi casa, y ante el tremendo e irresoluble dilema mental entre llamar al 2ºA o al 2ºB del telefonillo del portal, presa del pánico, volvió a conducir 10 Km llevando de nuevo mi router a las oficinas centrales, para dar aviso a Orange de que a su vez me enviaran un SMS diciendo que a la operadora con la que hablé se le había olvidado señalar la letra de la puerta, y que me pusiera al día siguiente en contacto con las oficinas centrales haciendo constar la incidencia 0200xxxx14 y resolver tamaño conflicto.

Y es que al parecer, llamar a una de las dos puertas para preguntar si Antonio vivía en ese piso o en el de enfrente o, ya en un nivel de complejidad mayor aún, llamar desde el portal al número de teléfono que figuraba en la documentación de entrega para ver cuál era la letra de destino, eran opciones de imposible consideración.

Mucho más fácil, donde va a parar, el procedimiento anterior. Y entonces recordé la historia de Jerjes, de Leónidas y las virtudes hispanas entre las que está desde luego la productividad. Y me acordé de los pérfidos alemanes que quieren hundir nuestra economía. Y decidí que la culpa era de Merkel y que la próxima vez, en lugar de empujar al negrito al pozo, me tiro yo de cabeza porque esto es… ¡España!

Salud y libertad…

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