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Idiocracia en los partidos políticos

“Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo” (Freud)

Hace unos días vi por sugerencia de un amigo la película “Idiocracia”, una absoluta genialidad muy recomendable del mundo friki, cuyo argumento narra la vida de un sujeto medio inútil y una prostituta que, producto de un experimento militar, despiertan 500 años en el futuro. El problema es que ese futuro, nada descartable por cierto, ha favorecido evolutivamente a los más imbéciles. ¿Por qué? Fácil. Mientras los científicos y la gente inteligente estaban absorbidos por su trabajo y eran conscientes de las dificultades de traer hijos al mundo, los más cretinos, que no reparaban en las consecuencias de sus actos ni tenían el más mínimo tipo de responsabilidad, procreaban sin parar, lo que había logrado en 500 años, favorecer genéticamente la estupidez como rasgo dominante. Así que al llegar ese momento, nuestro amigo el cretino, un mediocre y simplón de manual, se había convertido en el hombre más inteligente del planeta, básicamente porque sabía introducir cuadrados en huecos con forma de cuadrado y círculos en su recipiente correspondiente.

 

La hilaridad de la película en cuestión no fue nada comparada con la equivalente producida al ver el resultado de las primarias del PSOE, donde por tercera vez, se pudo apreciar que la idiocracia ha llegado para instalarse en el seno de los partidos políticos.

La primera vez que se pudo observar este fenómeno fue en el mundo nazionalista. Las jerarquías nazionalistas (con “Quatto” Pujol a la cabeza) utilizaron durante años un discurso tergiversador sobre España con el fin de generar odio, arengar a sus militantes y aprovechar la habitual idiocia del votante medio para sacar rédito electoral. El problema es que el tiempo pasa inexorable, y cuando esta generación de “listillos” fue retirándose, fue llegando otra generación de idiotas que ignoraba que su propio discurso solo era una estrategia para aprovecharse de la imbecilidad emocional del personal, interiorizándolo como algo real.

El resultado lo conocemos, el estadista Astut Más se carga su partido en pro de ERC, porque la gente suele preferir los originales antes que las copias por muchas sandeces que digan ambos, y se entra en un bucle psicótico en que se empiezan a tomar como verdades aspectos delirantes: que Cervantes era catalán, que la bandera de EE.UU. está basada en la estelada, que Santa Teresa y Da Vinci eran catalanes… y un largo etcétera que solo se podría curar ya introduciendo antipsicóticos atípicos en el agua del grifo.

El segundo momento se produjo con las primarias de Podemos siendo un calco de lo narrado anteriormente. Pablito Iglesias, que tiene un complejazo de Mesías extraño en alguien que teóricamente no soporta la religión (y eso que ya se empieza a analizar a Podemos desde el marco de los grupos de dinámica sectaria), se acaba creyendo los propios eslóganes que su partido ha utilizado para cazar tarados y se carga a la única persona de Podemos que realmente tenía una estrategia (e inteligencia suficiente) para dar un buen susto en una cita electoral. Y es que el problema que suele tener rodearse de lameculos que te doran la píldora continuamente para tener un sillón y que te hacen creer que eres dios, es precisamente ese, que te lo acabas creyendo y actúas en consecuencia con el aplauso del entorno ante las estupideces que haces. Con el terrible precio a pagar para un grupo de encumbrar nuevamente a los más idiotas, que a falta de inteligencia solo pueden ejercer la estrategia del servilismo.

El resultado: un partido que reniega de su propio país, que se dice teóricamente de izquierdas pero que actúa como mamporrero del nazionalismo más reaccionario, que utiliza un discurso de libertad e igualdad pero que defiende a dictadores y asesinos, etc.

Y en este marco es donde la idiocracia va un paso más allá encumbrando a, probablemente, la persona más mediocre, inútil e irresponsable que ha pisado moqueta desde la llegada de la democracia (más incluso que ZP, sí), Pedro Sánchez. Pedrito encarna en todo su esplendor, los dos aspectos antes comentados, con el agravante de no haber aprendido nada de los sucesos vividos por otros. Es lo que tiene la idiocia, que plantea incapacidad para aprender hasta del aprendizaje más elemental que existe, el aprendizaje por observación.

Coño, ZP, tú por mi blog

Al igual que Arturo, no se ha enterado de que muchas de las memeces que ha defendido su partido eran una simple cuestión de estrategia para mentes frágiles. Maniobras para movilizar a ese tipo de idiotas a los que les dices: “que viene Franco” y te votan o a los que les dices desde el otro bloque: “que viene Venezuela” y hacen lo propio. Y se las ha creído, proponiendo como verdad absoluta tonterías como que España es un Estado plurinacional, cuando el muy inculto no sabe ni lo que es una nación, llegando a decir la memez de que es un sentimiento.

Readaptación de la actividad del curso de Inteligencia Emocional para alumnos de primaria.

Tampoco ha aprendido la lección de lo vivido en Cataluña. Porque rodeado como está de pelotas en busca de sueldo, nadie de su entorno le ha dicho lo de la copia y el original. Y entre este y Podemos la gente tirará por el segundo, perdiendo además el electorado centrado que, por cierto, es quien decide las elecciones en España desde hace tiempo. Al menos quien las decidía antes de que el PSOE decidiera inmolarse con líderes como este genio.

Y por supuesto, ha seguido la senda de Podemos purgando a todos aquellos más inteligentes que saben de sobra diferenciar entre la estrategia y la idea, entre el pastoreo de un rebaño y la dirección de la granja, que ven claramente que no es lo mismo un militante de un partido que un votante del mismo, y que las elecciones se ganan a través del voto de los ciudadanos y no a través de los votos de los militantes fanáticos y sectarios de partido.

En definitiva, parece que deberemos de acostumbrarnos a que los más idiotas sigan escalando en los partidos y rezando para que ninguno de ellos llegue a presidente. Aunque habría cierta justicia poética en que una población tan sumamente imbécil como para seguir votando a un partido manifiestamente corrupto como el que está en el gobierno, acabe siendo gobernada por el político más imbécil de todos.

Salud y libertad…

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Liderazgo y guerracivilismo en Podemos

“La masa busca al líder, no porque lo estime sino por interés; y el líder acepta a la masa por vanidad o por necesidad” (Napoleón I)

iglerreHoy tocaba nueva información sobre la Guerra Civil en Podemos: “Partidarios de Pablo Iglesias cargan contra íñigo Errejón por ser dócil con el PSOE“. Es gracioso, la pseudoizquierda o paleoizquierda española (como la llaman otros con gran acierto) llevan 40 años viviendo de un guerracivilismo trasnochado que muchos criticamos, y ahora resulta que sí, que el guerracivilismo es real, aunque sea entre ellos. Dios, qué envidia de esa izquierda francesa sin complejos y con responsabilidad de país (acierte o no).

En todo caso, esta entrada no pretende ser un ensayo sobre el guerracivilismo interesado en España, ni sobre la rancia, acomplejada, victimista, irresponsable y descerebrada izquierda que padecemos en este país (única en el mundo para nuestra desgracia), solo pretende plantear una reflexión sobre un par de apuntes relativos al liderazgo a cuento de la historieta podemita.

El primero referente a la figura que encarna el liderazgo. Según ciertas teorías del liderazgo, el líder sería aquel que mejor encarna el prototipo del grupo. Iglesias es el líder en este sentido pero tiene una papeleta difícil de cubrir. Su grupo ha aumentado tanto y en tan poco tiempo, que apenas tiene cohesión e identidad propia, siendo una amalgama de creencias dispares con unos difusos objetivos comunes. Esa es la razón por la cual le están empezando a salir rivales, lo que si se suma a los intereses particulares de un partido político, pronostica un conflicto asegurado. Ni que decir tiene que este conflicto se ha agudizado al venir mal dadas en un contexto de previsione de éxito, como ocurrió con la famosa pérdida del millón de votos en las últimas elecciones.

El segundo referente a la estrategia. Errejón, que es infinitamente más listo y apegado a la realidad que el coletas, sabe que para que su partido tenga opciones de victoria (y con victoria queremos decir poder llegar a equipararse al PSOE, pero nunca llegar más allá) y un peso específico, tiene que hacerse mucho más integrador. Los líderes eficaces integran a otras corrientes y personas externas sumándolos a su proyecto porque saben que en este tipo de grupos el total es mucho más que la suma de las partes. Y saben que no integrar supone dividir, crearse más rivales, enemigos… lo que en política genera muchas dificultades e impide el éxito.

El problema es que integrar supone atraer más conciencias y más diversidad, lo que a su vez haría peligrar el liderazgo de Iglesias, que es el prototipo del grupo original, es decir, de su vertiente más radical, fanatizada y ortodoxa. La integración, precisamente, cambiaría el prototipo del grupo hacia uno mucho más sincrético, lo que desplazaría a Iglesias a la irrelevancia y auparía al liderazgo a Errejón.

Por tanto, no es solo una cuestión de estrategia o de identidad. La una y la otra son las que determinan el liderazgo del grupo y de ahí el guerracivilismo que estamos viendo. Ambos lo saben y por tanto es iluso pensar que este conflicto es solo una discrepancia política.

Errejón como integrador alcanzará su potencial si los resultados mejoran (lo que atraerá nueva gente) y Podemos se abre. Iglesias, con su pose dogmática, se mantendrá si los resultados se mantienen (o se reducen y consigue culpar al otro de ello por su estrategia light) y Podemos se encierra en su núcleo duro. A fin de cuentas, Iglesias habla a los ya convencidos, pero Errejón busca nuevos caladeros. Veremos quién gana esta partida de Juego de Tronos.

Salud y libertad…

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Podemos, Pablemos, Oremos y Chorremos

“Somos enemigos del sistema económico capitalista actual porque explota al que es débil (…) y estamos decididos a destruir este sistema capitalista en todos sus aspectos” (Adolf Hitler)

Podemos cae en la trampa y retuitea un discurso de Hitler

Podemos cae en la trampa y retuitea un discurso de Hitler

Este fin de semana tiene lugar el Congreso Fundacional de Podemos, esa formación ultraizquierdista que tras poner a caldo a UPyD por definirse como partido transversal, ha decidido adoptar el calificativo para posicionarse y ganar votos en todos los ámbitos del espectro ideológico.

Son curiosas muchas de las similitudes en los primeros pasos entre UPyD y Podemos, pero afortunadamente UPyD ha preferido transitar el camino del rigor de los análisis y los planteamientos de solución frente a la palabrería hueca. En todo caso hay algo de cómica sincronicidad universal en que el Congreso Fundacional de Podemos se celebre en Vistalegre, donde UPyD celebró su mitin más sonado y congregó por cierto un número similar de asistentes (unos 6.000).

Tampoco llama mucho la atención que en una sociedad como la actual, de titulares, eslóganes y espantada frente a la profundización informativa, el segundo se haya convertido en un partido de masas (en el sentido más peyorativo del término).

En realidad, no deja de ser una muestra más de la lucha entre el fondo y la forma, el contenido frente a la apariencia, el camino frente al resultado, y por supuesto de la situación desesperada de la gente, en un estado emocional propicio para seguir cualquier movimiento mesiánico o sectario, aspecto que ya hemos analizado en el secesionismo catalán.

No sé a vosotros, pero a mí cada vez que veo a Pablo Iglesias, me viene a la cabeza la imagen de aquel cura que con los brazos extendidos y voz monocorde gritaba: “Oremos”. Es como un líder espiritual que, tras su calma impostada y su capacidad comunicativa milimétricamente estudiada, parece tener un efecto hipnótico o sugestivo sobre sus fieles.

Eso, al menos, cuando no saca su verdadero yo, y se consagra con un cinismo absoluto a reventar actos ajenos y a reprimir la libertad de expresión e información de otros, bajo su propio criterio de santero investido por la Gracia, que le confiere derecho divino a decidir quién puede hablar y quién no, qué información pueden recibir los ciudadanos, y cuál es peligrosa para su alma.

Pero si Pablo Iglesias da miedo (y entiéndase el tono literario, que ya veo a los ceporros de siempre diciendo: “estamos encantados de que nos tema el de UPyD”. Qué más quisiérais…), el que verdaderamente produce terror, es Juan Carlos Monedero. Este, el verdadero líder en la sombra de Podemos, es quien representa perfectamente lo que es dicha organización, un partido de corte populista que llegado al poder, no tendría ningún reparo en aplicar las estrategias y métodos del régimen más opresor.

Y es que si algo aprendemos rápidamente aquellos que trabajamos el componente humano, es a identificar los rasgos ocultos de la personalidad, los pequeños indicios que permiten destapar la verdadera cara de quien pretende mostrar la máscara de la deseabilidad social. En Monedero es más evidente porque no tiene la templanza y el toque comedido de Pablemos y por eso se le tiene en un medido y discreto segundo plano, para que no se observe de forma más clara lo que es Podemos en su esencia.

Monedero tiene todos los rasgos de un Stalin en potencia, es egocéntrico, sibilino, déspota y autoritario, pero lo mejor es que le cuesta horrores ocultarlo porque se enorgullece de ello, y por eso constituye un talón de Aquiles que debería explotar su oposición política. Un ataque inesperado por el flanco más débil para destapar la verdadera cara del verdugo. Veamos un ejemplo.

Se equivocan pues estableciendo el duelo con Pablemos, que es la cara bonita y amigable del proyecto, la rana Gustavo que da una imagen afable y por qué no, siendo brusco y parafraseando “Las Aventuras de Ford Farlaine”: la imagen para que los/las jóvenes tengan una cubierta de compacto para correrse.

Pero lo cierto es que la similitud con la Iglesia va más allá del apellido y del líder carismático, porque incluso en los afiliados y simpatizantes de Podemos hay semejanzas con los feligreses. Al igual que en la institución religiosa, existen dos perfiles claramente delimitados y me vais a permitir que lo describa con ejemplos reales de mi contexto.

Personalmente conozco a dos personas cercanas interesadas en Podemos y ambas representan de forma absolutamente arquetípica, el prototipo de seguidor: por un lado el oportunista y por otro el idealista.

El oportunista es aquel sujeto que tiene claro su objetivo, arrimarse a caballo ganador y quedarse con parte del pastel. Por ello no es extraño que en los actos de Podemos veamos a buen número de antiguos militantes o cargos menores de partidos como el PP, el PSOE, IU u otros partidos nacionalistas que han visto como se abren de par en par las puertas para conseguir el poder que no alcanzaron en sus antiguas organizaciones, en un lugar donde colocarse el primero no es tan complicado porque todo está por explorar.

En UPyD observamos con cierta hilaridad algunas caras conocidas que se arrimaron a nuestro proyecto hace años ya con la misma intención pero que huyeron en desbandada cuando no se colmaron sus expectativas económicas o de poder. Me consta que en Podemos están aterrados con esta situación pues por la vorágine de crecimiento, les está siendo imposible controlar la toma de círculos por personajes de este pelaje. Aunque hay más casos, veamos un ejemplo: “Podemos nombra portavoz en Llaurí al exalcalde Vicent Climent, ‘el Sheriff’, condenado por falsedad y resistencia

En el caso que yo conozco, se trata de alguien con cierta posición que tras estar mucho tiempo a la falda de IU y conocer el resultado de Podemos en las elecciones europeas, decidió cambiar de podenco esperando que si estos últimos llegaban a cargos de poder, supieran que podían contar con sus servicios. No es extraño, las bases y afiliados se suben al carro, pero en determinados sectores uno simplemente muestra sus simpatías para que llegado el momento cuenten con uno. Y es que hay determinados ámbitos: Cuerpos de seguridad, Universidad, Administración… donde no hay que afiliarse para ser tenido en cuenta, basta con dar muestras de seducción para que el cortejo se lleve a efecto, pues para según qué partidos políticos, controlar estos sectores es fundamental.

El idealista es el caso opuesto, es quien por convicción o devoción se deja embriagar por el perfume creyendo en el proyecto y trabajando por él de forma generalmente firme y determinada.

Ahora bien, en este caso podríamos dividir también entre quienes creen en el proyecto porque han sido seducidos desde el lado emocional (es muy fácil ponerse a favor de quien quiere acabar con un sistema como el actual), o de quien simplemente se dedica a escuchar recetas y eslóganes simplones sin tener la capacidad analítica para profundizar en si existe algo debajo de la mera palabrería. Desgraciadamente, en ambos casos el resultado es el mismo, una autocensura de los procesos racionales que impedirán el estudio detallado de los planteamientos o propuestas programáticas del partido.

Solo desde esta falta de análisis riguroso de propuestas y de la carencia de aplicación de los más elementales mecanismos racionales es desde donde podemos entender que una buena parte de la población apoye a un partido que a tenor de algunas de las sandeces presentadas pasa de ser “Podemos” a convertirse en “Chorremos”

En primer lugar, vamos a imaginar que somos especialmente crédulos y asumimos que alguien que dice que nos va a dar a todos 600 €, que va a reducir la jornada laboral a 35 horas, que va a anticipar la jubilación a los 60 años, que no va a pagar la deuda y que no tendrá ningún problema para que además el país tenga superávit económico, no tiene un interés oculto en vacilarnos o reírse de nosotros de forma descarada en nuestra jeta, sino que realmente pretende hacernos una propuesta política seria.

Lógicamente, la pregunta a plantear sería cómo pretende hacerlo. Y claro, si la respuesta es que si lo decidimos ya se lo preguntaremos a los técnicos, los mismos a los que cinco segundos antes se les ha achacado ser los responsables de la crisis que estamos sufriendo, se disipa todo género de dudas y aparecen los indicios suficientes para saber que estamos ante un auténtico fraude.

Ver vídeo

Pero hay que reconocer que tampoco es lo más grave o escandaloso. Hace poco se montó especial revuelo con algunos tweets de Pablo Echenique. El gran Echenique, científico de talla él, comentó que por encima de la ciencia está la mayoría, y por tanto la mayoría debe tener más legitimidad que la ciencia. Esto sí que acojona en serio (y no en sentido literario como anteriormente), porque lo que viene a decir el gran Echenique aquí es que el día que la mayoría decida que las vacunas son un instrumento demoníaco, adiós a las vacunas en el sistema de salud.

De hecho, no deja de ser asombroso que círculos de Podemos exijan que el reiki o la homeopatía se implanten como servicios gratuitos dentro del sistema de salud pública. Menos mal que en determinados pueblos de África donde se considera a los supervivientes del ébola auténticos muertos vivientes que deben ser exterminados (o como mínimo exiliados), no existe un Podemos que implante el sentir de la mayoría sobre el conocimiento de la superación de una enfermedad vírica.

Esto es especialmente relevante porque muestra el grado de involución de una sociedad donde, por algún tipo de cortocircuito evolutivo, algunos asumen que todas las opiniones tienen la misma validez, desde la mayor chorrada hasta el conocimiento más demostrado. Donde algunos pueden entender que decir que el ser humano es producto de la evolución tiene el mismo valor que decir que proviene de una mutación producto del mestizaje de la pareja formada por ET y el oso de Caja Madrid, porque “todas las opiniones merecen respeto”.

Es decir, donde se puede validar cualquier estupidez porque es una opinión, en lugar de considerar el valor de la misma en base al rigor y fundamento del peso de los argumentos que la sustentan.

Que un partido plantee a un votante un mundo de piruleta sin la más mínima explicación de cómo alcanzarlo o garantice que la masa tomará el control de la sociedad, ya son propuestas que generarían en más de uno cierta desconfianza, pero si además lanza propuestas como las siguientes, la cosa pasa de la desconfianza al sobrecogimiento.

Bienvenidos al sorprendente, grotesco y divertido mundo de las chorradas de Podemos Anchuelo (recomiendo fervientemente seguirlos en twitter).

[Nota del autor: El autor del blog garantiza que tardó varios días de análisis riguroso en llegar a la conclusión de que la cuenta @PodemosAnchuelo no se trataba de una cuenta fake, validando empíricamente la Ley de Poe y tras lo cual hubo de ser sometido a una cura de reposo mental]

Propuesta de Podemos para eliminar todo rastro del “pernicioso” conocimiento científico de la mente de nuestros jóvenes

Propuesta de Podemos para eliminar todo rastro del “pernicioso” conocimiento científico de la mente de nuestros jóvenes

Propuesta de Podemos para que la escuela se dedique a impartir talleres que consigan eliminar el fascista y falócrata heteropatriarcado de la mente de los jóvenes. Con algo hay que ocupar el tiempo dejado por la eliminación del conocimiento científico

Propuesta de Podemos para que la escuela se dedique a impartir talleres que consigan eliminar el fascista y falócrata heteropatriarcado de la mente de los jóvenes. Con algo hay que ocupar el tiempo dejado por la eliminación del conocimiento científico

Propuesta de Podemos para cepillarse el progreso y todo rastro de urbanismo

Propuesta de Podemos para cepillarse el progreso y todo rastro de urbanismo

Propuesta de Podemos para volver a las religiones antiguas frente al conocimiento científico. Imagino que el catolicismo no será considerado entre tales sabidurías de pueblos ancestrales

Propuesta de Podemos para volver a las religiones antiguas frente al conocimiento científico. Imagino que el catolicismo no será considerado entre tales sabidurías de pueblos ancestrales

Propuesta de Podemos para que no te queden más cojones que apoyar sus propuestas. Viendo la ligereza del término fascista, cualquiera que no acepte la eliminación del heteropatriarcado fascista y falócrata será automáticamente tildado de pepero

Propuesta de Podemos para que no te queden más cojones que apoyar sus propuestas. Viendo la ligereza del término fascista, cualquiera que no acepte la eliminación del heteropatriarcado fascista y falócrata será automáticamente tildado de pepero

En todo caso, en Podemos pueden estar tranquilos. Lo cierto es que los programas raramente se leen y las propuestas suelen pasar desapercibidas, así que con toda tranquilidad, en unos años, Podemos mediante, habremos acabado con esta sociedad corrupta y falta de libertad y agradeceremos todos volver al taparrabos selvático para ser dichosamente felices en nuestra estupidez más absoluta. ¿Podemos ser tan ceporros? Seguro que… Podemos!

Salud y libertad…

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