El PSOE y sus ocurrencias educativas

“La mayor parte de la gente confunde la educación con instrucción” (Severo Catalina)

Como reza el dicho: “ya llegó el verano, ya llegó la fruta y el que no descanse…” puede pasar a leer la nueva entrada del blog, en esta ocasión a cuenta de las recientes ocurrencias de la ministra de educación, que parecen tener un nivel de peligrosidad semejante a esas concepciones demagógicas y dogmáticas que pergeñaron la LOGSE con erótico resultado (que diría Homer Simpson).

Y es que si por algo destaca la izquierda, en esto igual que la derecha, es por tener unas creencias totalmente infundadas y apriorísticas sin ningún sustento sobre lo que hay que hacer para arreglar el panorama educativo. A algún alma pensante quizás le parecería una alternativa razonable lo de hacer un estudio previo que permitiera establecer un diagnóstico desinteresado sobre las variables que hay que tocar para arreglar el sistema, pero eso queda muy lejos de la sapiencia y omnisciencia de nuestros, por otra parte, cultivadísimos políticos. Que se lo pregunten si no, a Adriana Lastra.

En todo caso, por una cuestión de brevedad les remitiré directamente a la entrevista del diario El Mundo en la que Isabel Celaá amenazaba con la siguiente decisión: “Voy a dar más peso a la comunidad educativa en la elección de directores” y en el cual hay tres aspectos que me gustaría comentar.

El primero de ellos es el relativo al que facilita el titular de la noticia. Dar más peso a la comunidad educativa para elegir director es un error por la simple razón de que es convertir la elección de este órgano en un casting de Operación Truño, con el agravante de que al menos a los miembros del casting de OT se les “presupone” cierto conocimiento musical, aspecto que en el caso de los padres es discutible. Es cierto que el PSOE siempre se las ha ingeniado para nombrar directores serviles en los centros escolares, incluso con concursos (¿amañados?) donde se daba una puntuación de cero al programa educativo del aspirante alternativo al deseado, pero lo que faltaba es someter la dirección del centro no ya solo a las habituales peleas entre docentes sino, especialmente, a las AMPAS (nunca mayor acierto homófono tuvo esta denominación). Estas, compuestas en el mejor de los casos por mediocres que quieren utilizar esta vía para ascender en sus respectivos partidos políticos y, en el peor, por padres aburridos que no teniendo conocimientos ni sentido común para educar a sus propios hijos, pretenden imponer sus peregrinas estupideces a los hijos de los demás. Ya saben a lo que me refiero: eliminar los donuts y sustituirlos por alfalfa (supongo que en una enfermiza proyección lúbrica por la que visualizan a sus hijos ganando el Derby de Kentucky), prohibir cantar villancicos en Navidad por resultar ofensivos para las minorías pero aprovechar el ramadán din don para explicar la religión musulmana, que queda supermulticultural, etcétera.

El segundo aspecto es el de los itinerarios educativos, si bien en este caso la mala leche de la entrevistadora ya permite anticipar la incoherencia de la respuesta en la propia estructura de la cuestión: ¿Por qué los itinerarios son «segregadores» cuando los pone el PP pero no cuando los incorporó Ángel Gabilondo? le pregunta a la ministra. El ZAS! es antológico, pero más allá de ello, lo que alguien le debería de explicar a la ministra es que los itinerarios no segregan, sino que diferencian. Hay un matiz importante en ello, por cuanto generar diferentes caminos que lleven a un alumno a desarrollarse, integrarse en la sociedad y en el mercado laboral solo es ampliar sus oportunidades, frente a una uniformidad mal entendida que pretende que todos hagan lo mismo adaptándose, por supuesto, al nivel del más bajo (o del más vago). Y es que en el PSOE siempre ha habido una acomplejada e interesada confusión de términos, aspecto que podemos comprobar no solo en la dicotomía: segregación vs diferencia, sino muy especialmente, en la dicotomía: igualdad vs equidad, cuya explicación por su simplicidad deberían interiorizar al observar la siguiente viñeta:

Resultado de imagen de igualdad equidad

Por último, nos señala la señora ministra que la asignatura de religión no será extraescolar y que los que no la elijan recibirán atención educativa, a lo que con buen criterio la periodista responde que si consistirá por tanto en hacer dibujitos como hasta el momento. Y replica la buena ministra que eso no es así, lo que da pie a pensar una de dos cosas: o bien que la señora ministra no tiene NI PUTA IDEA de la realidad que se vive en los centros escolares de los que es responsable, o bien que es plenamente consciente de ello pero que no se puede permitir afirmarlo. Lo cierto es que, efectivamente, la alternativa de religión consiste en hacer dibujitos y cosas peores, porque en esa alternativa no se permite avanzar curricularmente y les voy a ahorrar el hilarante debate de un colegio cercano, donde los padres religiosos se quejaron porque la alternativa a dicha asignatura consistía en un programa de desarrollo de la inteligencia (finalmente eliminado). Una elección es una elección y lícito es que si unos han conseguido que sus hijos estudien religión, los padres no creyentes planteen una alternativa que suponga que sus hijos no tengan que estar perdiendo el tiempo. Dicho de otro modo, elija usted si prefiere que su hijo incremente su fe o que desarrolle su inteligencia.

Pero peor aún es que, en este planteamiento, la ministra utilice el argumento de que la religión no debe tener una asignatura espejo porque el derecho de unos a hacer Religión no puede conllevar la obligación de otros a hacer otra cosa semejante. Y digo peor no porque esté en contra de tal plantemiento, sino por la incoherencia y desfachatez farisea que se da cuando la misma persona que argumenta esto impone ciertas lenguas minoritarias como la Lengua Asturiana creando asignaturas espejo como (¿la utilísima?) “Cultura Asturiana” en un evidente intento de que los hijos ajenos cursen algo sí o sí, y porque lo dicta su excelencia. ¿Por qué en este caso no puede elegir el niño entre estudiar asturiano o francés, inglés, alemán… chino mandarín? Por varias razones probablemente:

1.- Porque entonces el porcentaje de estudiantes que cursarían tal materia sería tan irrirosorio que se caería el chiringuito nazionalista por su propio peso.

2.- Porque las quejas de los padres de los niños que cursan asturiano alegando que cursar otro idioma ÚTIL va en demérito de sus hijos se escucharían hasta en la China Popular (que decía el otro sinvergüenza).

3.- Y, especialmente, porque la imposición lingüística, a diferencia de la espiritual, sí es dogma de la nueva, aunque laica, religión socialista. Y ello con el objetivo de conseguir el beneficio instrumental, que tan buenos resultados dio a los nazionalistas, de favorecer aprendizajes útiles a sus vástagos mientras hacían decrecer el nivel de la futura competencia con el propio aplauso de los damnificados. No vaya a ser que la ciudadanía se forme de una vez, descubra su simpleza manipuladora y los saque a patadas de la élite política del país.

Salud y libertad…

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