La verdad sobre el cibersexo (3ª parte): canales I

“Y entonces, habiendo sido privados de la cercanía de un abrazo o de una mesa compartida, nos quedarán los medios de comunicación” (Ernesto Sábato)

Teniendo ya claro por lo expuesto en las partes anteriores que lo que se pretende aquí es describir sin entrar en consideraciones morales, podemos entrar ya a analizar los principales canales que facilitan el cibersexo en sus distintas modalidades, aspecto que comentaremos posteriormente. La oferta en todo caso es de tal calibre que simplemente hablaremos de las características de algunos (todos legales, faltaría más), probablemente los más conocidos o los de uso más común, invitando a aquellos que cojan excesivo gusto a los lugares mencionados a que lean la venidera parte relativa a la adicción, consecuencias negativas y su prevención o intervención.

Comenzaremos pues con las páginas estáticas o de acceso a contenido pornográfico, asumiendo sobre la clasificación que mencionábamos en la segunda parte el contenido predominante, pero entendiendo como adelantábamos que ya no existe tal cosa pues a día de hoy casi todas las páginas integran los múltiples servicios. En este ámbito la cosa no requiere mayor atención, ya que basta con poner en la barra de búsqueda de google términos tan precisos como “videos porno” o “fotos porno” para poder acceder a un sinfín de webs de contenido adulto. Si uno quiere afinar la búsqueda, solo tiene que ser algo más preciso, detallando el fetiche objeto de sus amores para acceder a un universo que sin duda hará las delicias de su lujuria.

No obstante sí destacan algunas páginas muy ordenaditas donde la clasificación por categorías lleva a encontrar más fácilmente la perversión preferida de uno. Entre estas quizás las más conocidas sean dinotube o toroporno (su equivalente para quienes no quieran tener problemas con el idioma), si bien estas no contienen las parafilias más extremas que tienen sus propios canales, sobre los que no nos detendremos.

En segundo lugar, y aunque no las hemos comentado anteriormente de forma específica entre los contenidos estáticos, tenemos las páginas de relatos, que permiten dar rienda suelta a la vena creativa, literaria y, en cierto modo, más perversa del personal, como veremos en el apartado de modalidades.  ¿Por qué? Por algo tan simple como que la literatura sí puede dar cabida a fantasías que de ser explícitas en documentos gráficos o llevadas a la práctica real, tendrían un carácter delictivo. Algo parecido a lo que han hecho esos pervertidillos japoneses con su preocupante gusto por la infantilización del sexo, creando el hentai o las máquinas de buruseras, o con su indescriptible capacidad de fabricar rarezas como el sexo futanari (el equivalente al 2×1 del Carrefour).

Aunque también hay cientos de páginas de este tipo como se puede apreciar en google, donde podremos encontrarlas sin problemas tecleando términos tan rebuscados como “relatos eróticos” o “relatos porno”, quizás la página más conocida en español sea “Todorelatos”, una web donde pueden encontrarse textos clasificados por categorías según el objeto de interés. Y un primer dato importante en nuestro devenir por el mundo de los gustos sexuales nos lo puede aportar el hecho de que de los 10 relatos más valorados en su histórico, 6 pertenecen a la categoría “Amor Filial”, 1 a “Grandes Series”, 1 a “Voyeourismo”, 1 a “Grandes Relatos” y otro a “Sexo con Maduras”. Ello haciendo una búsqueda de andar por casa, sin carácter excesivamente exhaustivo, ¿me van pillando, no?

Por cierto, comentar a este respecto una pequeña anécdota. Cierta vez brujuleando en un chat erótico para satisfacer mi patológica curiosidad (no recuerdo si ese día en concreto quería también satisfacer algún otro aspecto no tan intelectual), una chica muy simpática me pidió que valorara un relato que había escrito y publicado en esa misma página. Tras exponerle que tenía serias dudas entre sí tal texto producía una mayor excitación o un mayor impulso de sacarse los ojos con una cucharilla para helados ante tamaña muestra de desconocimiento gramatical y ortográfico (lo de la duda era por ser cortés, pues era una auténtica certeza), me ofreció ser su negro literario. Sí, sí, a la usanza clásica, es decir, yo escribía los relatos y ella los firmaba. Desgraciadamente no hubo acuerdo, pues el pago de mis servicios se reducía al amor por difundir mi obra (cosa que no me aportaba especial beneficio) o cierto servicios de carácter sexual que, la verdad, no me interesaban lo más mínimo.

En tercer lugar, tenemos los foros, de los cuales quizás el más conocido en la red hispana sea “pajilleros” (que no se diga que el ciberporno está reñido con el marketing). Este es un ejemplo de cómo las páginas de foros han evolucionado hasta integrar todos los servicios que un buen onanista usuario de estas páginas, como bien indica su nombre, puede requerir. Así, aquí tenemos un espacio para los videos porno, otro para las fotos, otro para contactos, otro para relatos, un chat y hasta un acceso a sex-shop (que la pela es la pela, y más aún si podemos aprovecharnos de que el prójimo quiere pelársela). Cada uno de estos grandes apartados, tiene ordenados sus correspondientes hilos temáticos, con su presentación y sus respuestas engarzadas. Todo perfectamente gestionado por un grupo de moderadores que se encargan de ordenar los contenidos, y poner orden cordura cuando algún descerebrado se sale de madre.

No obstante, la cosa no queda aquí y aún existen más canales como veremos en nuestra próxima entrada.

 Salud y libertad…

Aprovecho para incluir un enlace a este cuestionario, que pretende estudiar de forma más científica el uso de este tipo de canales y contenidos, y al que agradecería dedicarais no más de 3 minutos, si no lo habéis cumplimentado ya.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo General, Psicología

Una respuesta a “La verdad sobre el cibersexo (3ª parte): canales I

  1. Pingback: La verdad sobre el cibersexo (4ª parte): canales II | cancerverus

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s