Breve debate sobre el bilingüismo

“La lengua no es la envoltura del pensamiento sino el pensamiento mismo” (Miguel de Unamuno)

Hace unos días el mundo twittero, que guste más o menos marca la agenda informativa debido en gran medida a la torpeza de los medios informativos, despertó con un trino alarmante del grupo de educación de lo que antes era Izquierda Unida, en aquellos lejanos tiempos previos a  que Alberto “dipucuqui” Garzón lo utilizara como moneda de cambio para ganarse el puesto de mayordomo de Pablo Iglesias.

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La estupidez, efectivamente, es de tal calibre que rápidamente recibió la respuesta de los participantes en la red social, alguno incluso solicitando que borraran el famoso tweet para  no tener que soportar la vergüenza de que se le señalase como votante del partido que publicaba tamaña barbaridad.

Si peregrina era la afirmación, más peregrina era la justificación ideológica de por qué no había que aprender inglés. Básicamente porque esto se justificaba en la necesidad de generar camareros propios y ajenos para los países anglosajones.

Ante la respuesta burlona generada por la red, el área de educación de IU eliminó el tweet que vemos y lo sustituyó por este otro, que pasó a constituir la base de su argumentario.

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Este tweet es un ejemplo interesante, porque evidencia como pocos una de las estrategias de manipulación  y persuasión que suele utilizar la izquierda radical y que maneja a la perfección, consistente en entremezclar afirmaciones con cierto nivel de veracidad con la barrabasada que se persigue inculcar socialmente. El principio que subyace, bastante eficaz, es que los favorables a esa corriente focalizarán su atención en el argumento veraz y minimizarán el otro, que no obstante aceptarán por asociación con el primero.

Por tanto, con el fin de desestructurar esta burda técnica de manipulación para mentes frágiles, analizaremos por separado y sin unir las dos partes de la historia.

La primera es sobre el bilingüismo en sí. Y es cierto, hay un serio  problema con su implementación. Más cercano a una moda que a una estrategia educativa estudiada y contrastada, el bilingüismo se ha impuesto como casi una obligación en los centros educativos bajo el supuesto de que es efectivo para el aprendizaje del inglés. El problema es que no ha habido muchos estudios que garanticen su eficacia, y mucho menos que garanticen el conocimiento de las otras materias.

Así que a falta de estudios rigurosos lo que a uno le queda es la experiencia. Y la experiencia que personalmente veo en hijos propios y ajenos es que los chavales acaban sabiendo mucho vocabulario de inglés, más o menos la misma gramática inglesa o dominio de la lengua inglesa que sin él y menos conocimiento de la materia bilingüe, por ejemplo Science (lo que viene siendo Ciencias Sociales de toda la vida si eliminamos el nuevo lenguaje barroco y pedante para fingir que las cosas han avanzado una barbaridad).

Porque aquí es donde se cuelan dos trampas del bilingüismo tal y como está concebido. La primera, la que nos hace pensar que los docentes quizás no están preparados para impartir una educación bilingüe. Y la segunda, la que para solventar la falta de conocimiento de expresión y comprensión en inglés de los alumnos, propicia que los exámenes sean meros ejercicios de traducción de vocabulario, lo que nos lleva a  que efectivamente el rendimiento del alumno parezca adecuado con la satisfacción de los padres que ven que su hijo obtiene buen rendimiento en una asignatura en lengua inglesa, aunque no se esté midiendo con fiabilidad ni su conocimiento de la asignatura ni su dominio de la lengua inglesa.

Por tanto, les concedo a los sujetos de IU cierto punto razonable en esa parte de la premisa. Es cierto que el bilingüismo tal y como está desarrollándose tiene problemas y es mejorable.

Ahora bien, sugerir que el aprendizaje de la lengua inglesa es producto de una conspiración para fabricar camareros para la city es además de un delirio paranoide una chorrada de campeonato. El inglés mejorará, ¿qué?, preguntan las gacelas de IU. Pues mejorará la capacidad de comunicación con medio mundo, mejorará el conocimiento de otras culturas y dará accesibilidad a la lengua más utilizada en el campo científico, por poner algunos ejemplos facilones que son los que me vienen a la mente en los primeros 3 segundos.

Porque, francamente, cuando uno dice que para qué sirve la lengua inglesa, lo primero que se le viene a la cabeza es la escena de los Monty Python cuando el escuadrón suicida del Frente Judaico Popular se preguntaba que habían hecho los romanos por ellos. Si este es el grupo de educación de IU, no quiero imaginar los demás, aunque claro, quizás esto explique muchas cosas.

 

Salud y libertad

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8 comentarios

Archivado bajo Educar, General

8 Respuestas a “Breve debate sobre el bilingüismo

  1. Lo triste es que haya que explicar ciertas cosas a estas alturas, cuando está claro que la función del inglés es poder ver las series y películas en plan pirata antes de que se estrenen aquí.
    No se me olvida la vez que escuché a unos jubilados comentando que lo que tenía que hacer el gobierno era imprimir más billetes y dárselos a la gente, que así acabábamos con la pobreza.
    Y luego en las tertulias los expertos se sorprenden que que determinadas opciones políticas triunfen…

  2. Muy buen artículo “as usual”.

    En mi experiencia, en efecto el teórico bilingüismo deja mucho que desear: ni tenemos profesores preparados para impartir asignaturas en inglés, ni los niños aprenden realmente el idioma, sino que las clases acaban siendo aprendizaje de vocabulario, con el consiguiente perjuicio en la enseñanza de la materia, que es de lo que se trata. O sea, que ni aprenden inglés, ni se imparte la materia que sea de la manera más eficaz. Susana de la Nuez escribió al respecto un artículo al que me remito, donde explica el asunto con más detalle.

    En mi caso personal, hablar inglés de forma fluida forma parte natural de mi trabajo, y me ha permitido destacar y mejorar en mi carrera. Aparte de que tanto a nivel académico como en el mundo empresarial es la lingua franca, como lo fue el latín en la Edad Media, y quienes lo desconocen tienen un gran hándicap para muchas cosas. Mi teoría es que en España somos muy perros en general, porque aprender un idioma requiere esfuerzo, y además luego hay que mantenerlo.

    De hecho, normalmente si no sabes el idioma acabas fregando platos allí donde vayas. Uno termina de camarero (dicho con todo el respeto del mundo, faltaría más) no por el inglés, sino por otras razones distintas, tanto en Londres como en Madrid. Conozco amigos míos que no han ido a Londres a trabajar de camareros precisamente. El problema está en otro sitio, no en el inglés.

  3. Diego

    Gran artículo y certero el can en el análisis.
    A mi el bilingüismo me parecerá siempre una idea genial. Me ha dado la oportunidad de atender la altísima demanda de apoyo extraescolar por parte de unos padres que, pueden ayudar a sus hijos en los deberes de las asignaturas habituales en primaria, pero chocan con la losa del inglés que vertebra la sociedad española. Asi que yo tengo la apasionante opción de hacer que varios cerebros de entre 7 y 11 años interpreten el mundo con un diccionario distinto al que usan habitualmente.
    En esta experiencia se confirma lo dicho arriba:
    Mucho vocabulario, a veces muchísimo, seguro que mucho más del que teníamos nosotros a su edad. Esta es una parte buena del bilingüismo, conocen el significado de muchas palabras, aunque luego te descolocan porque saben lo que significa “lungs” pero no saben lo que significa “where” o “when”. Esto enlaza con el segundo punto.
    Poca gramática, les cuesta entender el sentido de las frases observando la disposición de las palabras y teniendo en cuenta el orden en que se escriben. Mas o menos lo mismo que en la lengua española, la sociedad y el sistema educativo pone énfasis en las palabras clave, lo que se escribe en mayúsculas, en negrita. Su evaluación depende en gran media en la memorización de unas diez o doce palabras cada tema sin poner ninguna atención en el contexto, en la continuidad o el orden que les dá significado. Una vez más te sorprenden con la cantidad de vocabulario que memorizan y acto seguido no comprenden que, en inglés, el adjetivo vaya antes que el nombre y se queden bloqueados en medio de una frase. Lo que nos lleva al tercer punto.
    Mucho menos de la matería en cuestión. Lo cierto es que esta asignatura sería maravillosa si existiera una clase de supermaestros que fuesen capaces de dar leciones de inglés y de la materia correspondiente a la vez. Pero eso no es así. Lo que tenemos es algo que abre las mentes en la mejor edad para ello, les hace describir y entender el mundo con un código distinto y universal. En general los problemas observados no tienen tanto que ver con el ingles en sí como con la educación española y sus “particularidades”.
    Para el futuro solo espero que la losa inglesa que pesa sobre la sociedad española se convierta, vía estas NNGG, en un alicatado laborioso pero más llevadero y productivo.

    Libertad, justicia y compañía.

    • Estimado Diego:

      Muchas gracias por el comentario con el que coincido. El resumen podría ser algo como bilingüismo sí, porque nos guste o no es necesario, pero bien hecho. Aquí como siempre, a veces nos marcamos objetivos sin pensar en el camino. Un saludo.

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