Micromachismos y otras formas de reventar luchas

La mujer tiene un solo camino para superar en méritos al hombre: ser cada día más mujer” (Ángel Ganivet)

Hoy es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, otro de esos días inventados para tranquilizar la conciencia social y fingir que nos preocupamos de diferentes problemáticas que el resto del año ignoramos en pro de los intereses propios, suponiendo que dichos intereses no dependan también de una fingida preocupación colectiva, lo que siempre ha sido una estrategia fantástica para sacar rédito y recibir parte del pastel con el añadido de ganar aplauso de la masa focalizada (de foca).

Así que hoy, en otro ejercicio de impostura, han salido los carteles y las guirnaldas en defensa de las mujeres del mundo. Bueno, no de todas, de algunas. Porque a muchas de ellas las guirnaldas y los carteles se les quedan cortas cuando la nómina llega con significativa merma respecto a su compañero masculino, cuando no pueden responder reventándole los morros al baboso de turno que les toca el culo en el trabajo por miedo al despido, cuando les cortan el acceso a los ascensos o cuando no pueden tener un hijo porque tienen miedo a perder el empleo.

Todos ellos objetivos muy respetables, al menos para quienes creemos sin llenarnos la boca de defensa de la mujer (es su lucha y deben hacerla ellas), que tienen derecho a decidir qué hacer con su vida de forma adulta y libre sin que un hombre ni tampoco una hembrista totalitaria les diga que elegir un camino que a él/ella no le gusta es indecente o perpetuador del sistema patriarcal y todas estas zarandajas. Sí, lo digo por cosas como estas

Yendo al grano, el problema del Día de la Mujer, del Niño, del Trabajador o del Telefonista de Vodafone, es que se ha convertido en un teatrillo para representar una obra de corte ético alejada de la búsqueda de objetivos políticos tangibles.

Uno de los grandes problemas de nuestro país (aparte de la cada vez más extrema estupidez como podemos ver) es el imperio de la deseabilidad social, de las formas sobre el fondo, de la impostura… de lo políticamente correcto en definitiva. Y el activismo reflexivo en cualquier campo que una vez buscó objetivos complejos, pero posibles, ha dado paso a un simplón activismo de sillón en búsqueda de aplauso moralista, que en ocasiones recibe respuesta contundente…

semaforo

Es por cosas como esta que, en lugar de reconocer y respetar el camino allanado por otros en importantes luchas como la democracia, el respeto homosexual o el feminismo bien entendido (que también hay otro para echar a correr),  niñitos de papá aburguesados se permiten el lujo de dar lecciones desde su sofá y con su IPAD a tíos y tías que se han jugado el tipo y la cara en luchas muchísimo más complicadas y en situaciones mucho más difíciles, básicamente cuando batallar por algo implicaba que te pegaran una paliza en un calabozo o que te descerrajaran dos tiros en la nuca (como ejemplo podemos ver el ZAS antológico de Carlos Martínez Gorriarán al patético Antonio Maestre a cuento de las lecciones de lucha franquista).

zas

Así, mientras nuevas masas enfervorecidas se dedican a pontificar y pegar carteles hablando de cosas tan estúpidas, frívolas y superficiales como los micromachismos para que todos veamos lo buenas personas que son (sexo aparte)…

bobo

… otros/as se tiran de los pelos preguntándose en qué momento el sistema consiguió manipular a los ciudadanos lo suficiente como para desviar la lucha legítima, convirtiéndola en una mera campaña publicitaria donde cada uno solo busca su palmadita en la espalda.

No soy muy amigo de las FEMEN, su origen totalitario no me gusta, algunos de sus objetivos me parecen discutibles y no comparto su estrategia de fácil escándalo mostrando las tetas (ya hay que ser muy meapilas para que te escandalice ver un pezón), pero al menos les reconozco que no han perdido la perspectiva de sus objetivos y el valor de algunas de sus acciones, que tampoco han traicionado por el aplauso del vecino.

Salud y libertad…

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1 comentario

Archivado bajo General, Política

Una respuesta a “Micromachismos y otras formas de reventar luchas

  1. Sensacional como siempre y poniendo el dedo en la llaga. El problema de fondo es en efecto el postureo. Lo que importa son los gestos, visualizaciones y guiños. La reflexión profunda para intentar resolver los problemas es lo de menos.

    Respecto del tema, por ejemplo no he escuchado a nadie una reflexión sensata sobre la diferencia salarial hombre-mujer. En mi opinión, ningún empresario es gilipollas, y si las mujeres trabajan igual y cobran menos, pues contrataría sólo a mujeres y no a hombres. Aparte de que los convenios colectivos no lo permiten, la diferencia está en que los puestos donde se gana más dinero exigen dedicación absoluta. Y ahí las mujeres suelen sacrificarse para cuidar de la familia o de los hijos, y por eso la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Pero lo importante son los muñecos de los semáforos.

    Con independencia de que existan casos puntuales, en mis 25 años de experiencia profesional en trece empresas distintas jamás he visto un caso donde un hombre ganara más que una mujer por el mismo trabajo.

    Salud y libertad, querido amigo.

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