Dosis de realidad: matar o morir

“Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho” (Isaac Asimov)

En esta breve reseña simplemente quiero comentar dos noticias recientes, la correspondiente al nuevo intento de asesinato de la esposa de Paco González por parte de la mujer que ya está en la cárcel al haber intentado acuchillarla, y la relativa al incremento de estafas por intento de contratar a falsos sicarios por internet.

Lo que nos indica el primer caso es que es muy difícil, por no decir imposible, protegernos de alguien que tiene la firme determinación de jodernos la vida o quitarnos de en medio y eso ya sin considerar que  pueda tratrase de una obsesión, cuyo significado y consecuencias solo incrementarían la probabilidad de éxito por la retroalimentación de la misma y la persistencia en el tiempo buscando la consecución del objetivo.

Seamos serios, si se ha conseguido asesinar a todo un presidente de los Estados Unidos, la posibilidad de que alguien que realmente tiene firme determinación de liquidarnos lo materialice es elevada. Porque a pesar de que nuestro artificial y ficticio sistema se empeña en generarnos esa falsa sensación de seguridad para que podamos vivir tranquilos en los mundos de yupi, lo cierto es que nada puede hacer preventivamente salvo castigar al verdugo una vez que ya ha logrado su meta. Y claro, eso a la víctima como que ya le va a dar un poco igual.

El caso más evidente de esta situación es el que podemos ver con las mujeres asesinadas a menos de sus parejas, a quienes les importan un bledo las consecuencias jurídicas, sociales… del hecho. El sistema jurídico y social utiliza unos mecanismos de derechos y garantías también para los asesinos y eso precisamente es lo que hace que sea imposible pararlos ante una firme determinación. Porque siendo honestos, si las reglas con las que tú juegas son más laxas que las del resto de jugadores, estás en situación de ventaja para conseguir lo que deseas, incluso aunque ello te acarree luego consecuencias negativas, que en tu caso son secundarias o asumibles respecto al objetivo principal. ¿A qué nos lleva esto? A que nuestro loado sistema no puede proteger ni a una mosca, centrándose su labor en encerrar a quien ya ha cometido la barbaridad. Una especie de: “te lo digo Pedro para que te enteres Juan”, sin saber si a Juan también le importa un pito que le encierren diez años a cambio de aniquilar a un odiado enemigo porque le compensa de largo, que de la cárcel se sale pero del cementario no, como bien nos dice nuestro amigo el argentino.

La segunda noticia lo que nos muestra es que hay más Juanes de los que pensamos, quizás tantos como chorizos en política, y que como estos, tampoco tienen mucha inteligencia para actuar fría y racionalmente en pro de sus fines. Porque todos somos muy éticos, muy morales, muy dignos y muy buenos… en twitter, y eso suponiendo que nos mostremos con nombre y apellidos, pero cuando estamos en el mundo real ocultos del escrutinio social sacamos a relucir nuestro verdadero yo, que se aleja mucho de los estereotipos de héroes y monstruos con los que muchos etiquetan la realidad. Esta entrada sobre Gandhi o esta sobre el Che Guevara, como podrían verse otras tantas de personajes famosos u ordinarios, hacen ver que lejos de idealizaciones o anatemas, lo que somos es seres humanos, con su doctor Jeckyll y su Mister Hyde.

Por si algún despistado cae en la entrada al margen de los habituales lectores, comentarle que aunque piense que ahora es cuando viene la propuesta de solución, yo carezco de ella. Me limito a describir la realidad como la veo al margen de los esquemas y del cincelado cerebral que nos han practicado a todos desde pequeños. Solo puedo decir que es un buen ejercicio destrozar el andamio que nos han construido y volver poco a poco a montarlo repensándolo desde cero, al margen de intereses y de ficciones impostadas. Vivimos en una lucha constante y a cada uno corresponde tomar las decisiones cuando se encuentre en cada caso.

Que cada uno decida si la estrategia más adaptativa es la del contacto afectivo o la de la abuela pistolera. Yo tengo que decir que estas alturas de la película estoy mucho más cerca de la segunda.

Salud y libertad…

 

 

 

 

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2 comentarios

Archivado bajo General, Psicología

2 Respuestas a “Dosis de realidad: matar o morir

  1. covycovita

    Magnifico, grande!

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