Manipulación psicológica y partidos políticos (2ª parte)

“La herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usar las palabras” (Philip K. Dick)

 

Maquiavelo, inspira de todo menos confianza

Maquiavelo, inspira de todo menos confianza

Si en la entrada anterior planteaba un diagnóstico basado en mi criterio personal sobre los modos de hacer de los principales partidos políticos, en esta trataré de describir y ejemplificar algunas de las estrategias de propaganda política más estandarizadas y habituales.

Como la primera parte ya me ha generado algún debate ciertamente interesante en twitter, quiero matizar antes que en modo alguno creo que esta sea la forma en la que se DEBE hacer política, me limito a describir la forma en que SE HACE y a constatar la eficacia electoral de estas estrategias. Y la explicación no puede ser más clara, la sociedad en muchos casos no sabe, y en otros muchos no quiere, pensar.

Por otro lado, la comunicación y la manipulación tienen entre sí límites muy difusos, y el hecho de que un determinado hecho se difunda a través de una estrategia de propaganda política no anula el hecho en sí. Que con Kim Jong Un se utilice la técnica de propaganda de demonización del enemigo, no anula que de hecho sea un ser despreciable (aunque @norcoreano nos lo haga más simpático).

Por tanto, el mal no está en utilizar algunas estrategias de propaganda, que simplemente muestran formas de comunicar que llegan más y mejor al sujeto, sino en utilizarlas de forma perversa o con intenciones claramente manipuladoras, que es de hecho lo que se está haciendo apelando a la estupidez de todos nosotros.

Nadie con dos dedos de frente puede pensar que los poderes establecidos conocen procedimientos de control o manipulación de la ciudadanía, producto de años de estudios y del avance del conocimiento científico como en cualquier otro campo, y no los van a utilizar para perpetuarse. Eso es vivir en el país de la gominola, calle de la piruleta.

Y como algunos me acusan con buen criterio de enrollarme más que las persianas, voy a tratar de ir al grano.

En el ámbito de la propaganda política (como en el ámbito jurídico) de lo que se trata es de vencer, y sólo si es posible, convencer. Hay que ser honestos, pensar es muy duro. Exige buscar argumentos, entender los argumentos del contrario, buscar datos, información, contra-argumentar, conceder que a veces no se tiene razón… En definitiva, es un coñazo. Así que lo mejor que se puede hacer por relación coste-eficacia es retorcer el lenguaje y las ideas para quedar más o menos bien y echar por tierra lo que dice el contrincante de forma que parezca que nuestra perspectiva es la correcta, lo sea o no.

Este fenómeno quedó patente en el esperado duelo dialéctico entre Solbes y Pizarro en el año 2008. Solbes tenía un perfil más político y Pizarro más técnico, lo que se pudo apreciar durante el debate. El resultado más o menos aceptado: Solbes ganó el debate y Pizarro lo perdió… con un pero. Tiempo después se comprobó que Pizarro decía la verdad y Solbes sencillamente mintió, haciendo uso de estrategias de propaganda política.

Dos pájaros de cuentas...

Dos pájaros de cuentas…

Y quien conoce bien este ámbito es Podemos, que como buen proyecto salido de la Facultad de Ciencias Políticas de la repugnante Universidad Complutense, está haciendo uso magistral de estas estrategias de propaganda.

Todas las estrategias de propaganda política que se señalan y otras muchas han sido extraídas del capítulo 3 del siguiente manual de Psicología Social aplicada, que recomiendo casi como libro de cabecera. [García Beaudoux, V., D´Adamo, O. y Slavinsky, G. (2012). Propaganda gubernamental. En A.V. Arias Orduña, J.F. Morales Domínguez, E. Nouvilas Pallejá y J.L. Martínez-Rubio. Psicología Social aplicada. (95-112). Madrid: Ed. Panamericana]

Como decía, pensar reflexivamente es costoso, así que lo mejor es utilizar los denominados heurísticos, atajos mentales basados en la intuición o la experiencia que permiten llegar a conclusiones sin demasiado esfuerzo. El problema de los heurísticos es que aunque pueden ser adaptativos en muchas circunstancias, también en muchas ocasiones pueden llevar a conclusiones erróneas. Por eso se utilizan de forma tan frecuente (e irrespetuosa) en la comunicación con fines propagandísticos.

 

1.- Etiquetado

El etiquetado consiste como su nombre indica en utilizar etiquetas para referirse a una determinada realidad, lo que ahorra esfuerzo cognitivo. Pero en función de nuestros objetivos podremos utilizar dichas etiquetas de forma perversa. Veamos dos ejemplos.

1.1. Etiquetas negativas.

Utilizar etiquetas negativas, por ejemplo contra un adversario, sin que exista realmente ningún dato real que la justifique es muy eficaz por el denominado efecto halo, que viene a decir que cuando asignamos una característica negativa a una persona, estamos más dispuestos a asignarle otras propiedades negativas añadidas.

Es el caso del archiconocido término “fascista” con que alguno se refiere hoy a cualquiera que no piense como él mismo, o el mucho más reciente término político “casta”. Porque si uno es un “fascista” o forma parte de la “casta”, cómo vamos a estar de acuerdo con lo que dice… nos convertiría en cercanos a ellos, así que lo mejor es rechazar todo lo que venga de esa fuente.

1.2. Generalización resonante.

La generalización resonante consiste en utilizar palabras y eslóganes atractivos pero que no se fundamentan realmente en ninguna propuesta, argumento ni análisis concreto.

El eslogan del PP “las ideas claras” o el del PSOE “pelea por lo que quieres” son una muestra. Analícemoslo, ¿le dice a usted algo que el PP tenga las ideas claras o que el PSOE le invite a pelar por lo que quiere? Hombre, si al menos uno nos dijera cuáles son sus ideas o si nos invitara el otro a pelear por lo que queremos nosotros y no por lo que les interesa a ellos, todavía tendría un pase, pero así en abstracto…

Y qué decir de los famosos “Podemos” o “regeneración democrática”. ¿Podemos qué? ¿Convertir a España en Venezuela? ¿Sacar a los terroristas de las cárceles? ¿Acabar con el bipartidismo? ¿Acabar con la corrupción? La respuesta puede variar ampliamente. Y en cuanto a la regeneración democrática, pues depende de cómo, porque intuyo que algunos tenemos un concepto diferente de regeneración democrática al que tienen en el PPSOE, así que sería mejor que nos dijeran CÓMO la quieren regenerar, que el hecho en sí mismo.

El PP que es cierto que tenía las ideas clarísimas. Una pena que no nos las explicara al resto (las de verdad, claro)

El PP, que es cierto que tenía las ideas clarísimas. Una pena que no nos las explicara al resto (las de verdad, claro)

 

2.- Asociación

El recurso de asociación consiste en unir dos ideas diferenciadas para que parezca que están fuertemente unidas, de forma que una adquiere características de la otra. Aunque existen muchas formas de concretar esta estrategia, señalaré solamente tres:

2.1. Palabras virtuosas

Una de las estrategias más utilizadas por los partidos políticos y particularmente por Podemos es utilizar un bombardeo de palabras bonitas que calen en los ciudadanos en cada discurso, de forma que ni siquiera dé tiempo a la audiencia a procesarlas, pero que “resuene” su eco tras el discurso.

Cuando Pablo Iglesias se pone trascendente es un fenómeno desarrollando esta estrategia. Habla de libertad, de recuperar la dignidad, de paz, de regenerar la democracia, de inserción, de garantizar la vivienda, de renta básica, de reactivar la economía, de solidaridad, de participación ciudadana, de coberturas sociales… Todo muy bonito, salvo porque no dice cómo pretende lograrlo. En definitiva, Pablito se dedica se le pregunte lo que se le pregunte a hacer diagnósticos y a decir que hay que acabar con la situación actual, pero sin aportar ni una sola solución. Nos ha jodido, Pablo, eso lo dicen todos, lo que queremos saber es cómo pretendes conseguirlo tú. De hecho, esta estrategia fue la que desmanteló Ana Pastor de un plumazo en la entrevista donde Pablito hizo el más absoluto de los ridículos.

 

2.2. Testimonial positivo y negativo

Consiste en mostrar cómo personas respetadas (positivo) o detestadas (negativo) avalan a una persona, idea, proyecto… con el fin de transferir ese reconocimiento o esa mala imagen al propio objeto de valoración.

En UPyD todavía tienen que responder por oleadas la acusación de que Ynestrillas apoyó a UPyD. Y es que, aunque sea cierto, en todo caso ese es un problema del propio Ynestrillas. Pero los opositores saben que asociar a Ynestrillas con UPyD proporciona esa imagen negativa que buscan, dejando caer que si uno es fascista el otro de rebote, debe desprender ese tufillo también. Claro, que en ocasiones (pocas) hay que reconocer que existe una especie de justicia divina que reparte estopa sin pudor, lo que en este caso se produjo cuando aquellos que utilizaban esta táctica propagandística para tildar a UPyD de fascista (etiquetado) se la tuvieron que envainar ante este titular: “El ultra Sáenz de Ynestrillas ficha por Podemos: equipara el discurso de Iglesias al de José Antonio

2.3 Gente feliz

Finalmente, esta estrategia que repatea el higadillo especialmente consiste en situar a gente guapa, salerosa y sonriente en armonía con quien tratamos de postular. El ejemplo más claro es la típica foto de mitin con floreros jovencitos detrás creando un ambiente festivo.

Floreros (y floreras) socialistas (y socialistas) actuando de jarrones (y jarronas) para mayor gloria del más pernicioso buenrollista que ha dado este Estado plurinacional, otrora país, que los fascistas (y fascistos) llaman España

Floreros (y floreras) socialistas (y socialistos) actuando de jarrones (y jarronas) para mayor gloria del más pernicioso buenrollista que ha dado este Estado plurinacional, otrora país, que los fascistas (y fascistos) llaman España

 

3.- Autoridad de la fuente

Los recursos basados en la autoridad de la fuente, además de en política, se utilizan con excelentes resultados en el ámbito comercial. Si alguien reputado o con supuestos amplios conocimientos por formación, experiencia o posición avala una idea o proyecto, lo inviste de más respetabilidad. Como en todos los casos, esto tiene su lado perverso. Veamos dos casos:

3.1. Construcción de credibilidad a través de fuentes secretas

Se trata de garantizar una afirmación apelando a fuentes de cierta posición que, por la razón que sea, no pueden revelarse.

“Según fuentes de la lucha antiterrorista…” o “Fuentes económicas de acreditada solvencia…”. La pregunta que surge es ¿quién lo ha dicho? Porque claro, uno que es retorcido, paranoico y malpensado puede pensar que en realidad nadie ha dicho nada, y que la están intentando colar apelando a fuentes que nadie puede contrastar. O peor aún, podemos llegar a pensar que el sujeto del que ha partido la información es un completo ceporro, con lo cual sería de agradecer poder identificarlo, más que nada para saber si podemos categorizarlo como persona solvente o no.

3.2. Los hombres sabios no pueden equivocarse

Apelar a una personalidad influyente o posicionada como fuente de la información siempre es garantía de triunfo.

Si nos dicen que el Presidente del Banco de España está en contra de una reforma económica, o el presidente del Tribunal Constitucional en contra de una reforma judicial, los opositores a dicha reforma ya tendrán un punto importante en que ampararse para criticarla. Aunque realmente el hecho en sí tampoco diga nada. ¿O acaso el presi del TC no ha sido colocado por un partido político, exactamente igual que el resto, y por tanto tiene que vender lo que le ordenen? Si al menos el sistema judicial fuera realmente independiente… Pero claro, este no es un blog de ciencia-ficción.

 

Seguiremos en la próxima entrada, a ver si algunos se enteran de que como dice la canción :”con una frase no se gana un pueblo, ni con un difrazarse de poeta…”. Un pueblo no, pero unas elecciones, desgraciadamente, sí .

(Canción dedicada a mi gran amigo y mejor persona @FVeiguela que sé que le encanta. Cómo cambiaría la copla y la política, si hubiera más con esa honestidad) ; )

Salud y libertad…

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