Podemos, Pablemos, Oremos y Chorremos

“Somos enemigos del sistema económico capitalista actual porque explota al que es débil (…) y estamos decididos a destruir este sistema capitalista en todos sus aspectos” (Adolf Hitler)

Podemos cae en la trampa y retuitea un discurso de Hitler

Podemos cae en la trampa y retuitea un discurso de Hitler

Este fin de semana tiene lugar el Congreso Fundacional de Podemos, esa formación ultraizquierdista que tras poner a caldo a UPyD por definirse como partido transversal, ha decidido adoptar el calificativo para posicionarse y ganar votos en todos los ámbitos del espectro ideológico.

Son curiosas muchas de las similitudes en los primeros pasos entre UPyD y Podemos, pero afortunadamente UPyD ha preferido transitar el camino del rigor de los análisis y los planteamientos de solución frente a la palabrería hueca. En todo caso hay algo de cómica sincronicidad universal en que el Congreso Fundacional de Podemos se celebre en Vistalegre, donde UPyD celebró su mitin más sonado y congregó por cierto un número similar de asistentes (unos 6.000).

Tampoco llama mucho la atención que en una sociedad como la actual, de titulares, eslóganes y espantada frente a la profundización informativa, el segundo se haya convertido en un partido de masas (en el sentido más peyorativo del término).

En realidad, no deja de ser una muestra más de la lucha entre el fondo y la forma, el contenido frente a la apariencia, el camino frente al resultado, y por supuesto de la situación desesperada de la gente, en un estado emocional propicio para seguir cualquier movimiento mesiánico o sectario, aspecto que ya hemos analizado en el secesionismo catalán.

No sé a vosotros, pero a mí cada vez que veo a Pablo Iglesias, me viene a la cabeza la imagen de aquel cura que con los brazos extendidos y voz monocorde gritaba: “Oremos”. Es como un líder espiritual que, tras su calma impostada y su capacidad comunicativa milimétricamente estudiada, parece tener un efecto hipnótico o sugestivo sobre sus fieles.

Eso, al menos, cuando no saca su verdadero yo, y se consagra con un cinismo absoluto a reventar actos ajenos y a reprimir la libertad de expresión e información de otros, bajo su propio criterio de santero investido por la Gracia, que le confiere derecho divino a decidir quién puede hablar y quién no, qué información pueden recibir los ciudadanos, y cuál es peligrosa para su alma.

Pero si Pablo Iglesias da miedo (y entiéndase el tono literario, que ya veo a los ceporros de siempre diciendo: “estamos encantados de que nos tema el de UPyD”. Qué más quisiérais…), el que verdaderamente produce terror, es Juan Carlos Monedero. Este, el verdadero líder en la sombra de Podemos, es quien representa perfectamente lo que es dicha organización, un partido de corte populista que llegado al poder, no tendría ningún reparo en aplicar las estrategias y métodos del régimen más opresor.

Y es que si algo aprendemos rápidamente aquellos que trabajamos el componente humano, es a identificar los rasgos ocultos de la personalidad, los pequeños indicios que permiten destapar la verdadera cara de quien pretende mostrar la máscara de la deseabilidad social. En Monedero es más evidente porque no tiene la templanza y el toque comedido de Pablemos y por eso se le tiene en un medido y discreto segundo plano, para que no se observe de forma más clara lo que es Podemos en su esencia.

Monedero tiene todos los rasgos de un Stalin en potencia, es egocéntrico, sibilino, déspota y autoritario, pero lo mejor es que le cuesta horrores ocultarlo porque se enorgullece de ello, y por eso constituye un talón de Aquiles que debería explotar su oposición política. Un ataque inesperado por el flanco más débil para destapar la verdadera cara del verdugo. Veamos un ejemplo.

Se equivocan pues estableciendo el duelo con Pablemos, que es la cara bonita y amigable del proyecto, la rana Gustavo que da una imagen afable y por qué no, siendo brusco y parafraseando “Las Aventuras de Ford Farlaine”: la imagen para que los/las jóvenes tengan una cubierta de compacto para correrse.

Pero lo cierto es que la similitud con la Iglesia va más allá del apellido y del líder carismático, porque incluso en los afiliados y simpatizantes de Podemos hay semejanzas con los feligreses. Al igual que en la institución religiosa, existen dos perfiles claramente delimitados y me vais a permitir que lo describa con ejemplos reales de mi contexto.

Personalmente conozco a dos personas cercanas interesadas en Podemos y ambas representan de forma absolutamente arquetípica, el prototipo de seguidor: por un lado el oportunista y por otro el idealista.

El oportunista es aquel sujeto que tiene claro su objetivo, arrimarse a caballo ganador y quedarse con parte del pastel. Por ello no es extraño que en los actos de Podemos veamos a buen número de antiguos militantes o cargos menores de partidos como el PP, el PSOE, IU u otros partidos nacionalistas que han visto como se abren de par en par las puertas para conseguir el poder que no alcanzaron en sus antiguas organizaciones, en un lugar donde colocarse el primero no es tan complicado porque todo está por explorar.

En UPyD observamos con cierta hilaridad algunas caras conocidas que se arrimaron a nuestro proyecto hace años ya con la misma intención pero que huyeron en desbandada cuando no se colmaron sus expectativas económicas o de poder. Me consta que en Podemos están aterrados con esta situación pues por la vorágine de crecimiento, les está siendo imposible controlar la toma de círculos por personajes de este pelaje. Aunque hay más casos, veamos un ejemplo: “Podemos nombra portavoz en Llaurí al exalcalde Vicent Climent, ‘el Sheriff’, condenado por falsedad y resistencia

En el caso que yo conozco, se trata de alguien con cierta posición que tras estar mucho tiempo a la falda de IU y conocer el resultado de Podemos en las elecciones europeas, decidió cambiar de podenco esperando que si estos últimos llegaban a cargos de poder, supieran que podían contar con sus servicios. No es extraño, las bases y afiliados se suben al carro, pero en determinados sectores uno simplemente muestra sus simpatías para que llegado el momento cuenten con uno. Y es que hay determinados ámbitos: Cuerpos de seguridad, Universidad, Administración… donde no hay que afiliarse para ser tenido en cuenta, basta con dar muestras de seducción para que el cortejo se lleve a efecto, pues para según qué partidos políticos, controlar estos sectores es fundamental.

El idealista es el caso opuesto, es quien por convicción o devoción se deja embriagar por el perfume creyendo en el proyecto y trabajando por él de forma generalmente firme y determinada.

Ahora bien, en este caso podríamos dividir también entre quienes creen en el proyecto porque han sido seducidos desde el lado emocional (es muy fácil ponerse a favor de quien quiere acabar con un sistema como el actual), o de quien simplemente se dedica a escuchar recetas y eslóganes simplones sin tener la capacidad analítica para profundizar en si existe algo debajo de la mera palabrería. Desgraciadamente, en ambos casos el resultado es el mismo, una autocensura de los procesos racionales que impedirán el estudio detallado de los planteamientos o propuestas programáticas del partido.

Solo desde esta falta de análisis riguroso de propuestas y de la carencia de aplicación de los más elementales mecanismos racionales es desde donde podemos entender que una buena parte de la población apoye a un partido que a tenor de algunas de las sandeces presentadas pasa de ser “Podemos” a convertirse en “Chorremos”

En primer lugar, vamos a imaginar que somos especialmente crédulos y asumimos que alguien que dice que nos va a dar a todos 600 €, que va a reducir la jornada laboral a 35 horas, que va a anticipar la jubilación a los 60 años, que no va a pagar la deuda y que no tendrá ningún problema para que además el país tenga superávit económico, no tiene un interés oculto en vacilarnos o reírse de nosotros de forma descarada en nuestra jeta, sino que realmente pretende hacernos una propuesta política seria.

Lógicamente, la pregunta a plantear sería cómo pretende hacerlo. Y claro, si la respuesta es que si lo decidimos ya se lo preguntaremos a los técnicos, los mismos a los que cinco segundos antes se les ha achacado ser los responsables de la crisis que estamos sufriendo, se disipa todo género de dudas y aparecen los indicios suficientes para saber que estamos ante un auténtico fraude.

Ver vídeo

Pero hay que reconocer que tampoco es lo más grave o escandaloso. Hace poco se montó especial revuelo con algunos tweets de Pablo Echenique. El gran Echenique, científico de talla él, comentó que por encima de la ciencia está la mayoría, y por tanto la mayoría debe tener más legitimidad que la ciencia. Esto sí que acojona en serio (y no en sentido literario como anteriormente), porque lo que viene a decir el gran Echenique aquí es que el día que la mayoría decida que las vacunas son un instrumento demoníaco, adiós a las vacunas en el sistema de salud.

De hecho, no deja de ser asombroso que círculos de Podemos exijan que el reiki o la homeopatía se implanten como servicios gratuitos dentro del sistema de salud pública. Menos mal que en determinados pueblos de África donde se considera a los supervivientes del ébola auténticos muertos vivientes que deben ser exterminados (o como mínimo exiliados), no existe un Podemos que implante el sentir de la mayoría sobre el conocimiento de la superación de una enfermedad vírica.

Esto es especialmente relevante porque muestra el grado de involución de una sociedad donde, por algún tipo de cortocircuito evolutivo, algunos asumen que todas las opiniones tienen la misma validez, desde la mayor chorrada hasta el conocimiento más demostrado. Donde algunos pueden entender que decir que el ser humano es producto de la evolución tiene el mismo valor que decir que proviene de una mutación producto del mestizaje de la pareja formada por ET y el oso de Caja Madrid, porque “todas las opiniones merecen respeto”.

Es decir, donde se puede validar cualquier estupidez porque es una opinión, en lugar de considerar el valor de la misma en base al rigor y fundamento del peso de los argumentos que la sustentan.

Que un partido plantee a un votante un mundo de piruleta sin la más mínima explicación de cómo alcanzarlo o garantice que la masa tomará el control de la sociedad, ya son propuestas que generarían en más de uno cierta desconfianza, pero si además lanza propuestas como las siguientes, la cosa pasa de la desconfianza al sobrecogimiento.

Bienvenidos al sorprendente, grotesco y divertido mundo de las chorradas de Podemos Anchuelo (recomiendo fervientemente seguirlos en twitter).

[Nota del autor: El autor del blog garantiza que tardó varios días de análisis riguroso en llegar a la conclusión de que la cuenta @PodemosAnchuelo no se trataba de una cuenta fake, validando empíricamente la Ley de Poe y tras lo cual hubo de ser sometido a una cura de reposo mental]

Propuesta de Podemos para eliminar todo rastro del “pernicioso” conocimiento científico de la mente de nuestros jóvenes

Propuesta de Podemos para eliminar todo rastro del “pernicioso” conocimiento científico de la mente de nuestros jóvenes

Propuesta de Podemos para que la escuela se dedique a impartir talleres que consigan eliminar el fascista y falócrata heteropatriarcado de la mente de los jóvenes. Con algo hay que ocupar el tiempo dejado por la eliminación del conocimiento científico

Propuesta de Podemos para que la escuela se dedique a impartir talleres que consigan eliminar el fascista y falócrata heteropatriarcado de la mente de los jóvenes. Con algo hay que ocupar el tiempo dejado por la eliminación del conocimiento científico

Propuesta de Podemos para cepillarse el progreso y todo rastro de urbanismo

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Propuesta de Podemos para volver a las religiones antiguas frente al conocimiento científico. Imagino que el catolicismo no será considerado entre tales sabidurías de pueblos ancestrales

Propuesta de Podemos para volver a las religiones antiguas frente al conocimiento científico. Imagino que el catolicismo no será considerado entre tales sabidurías de pueblos ancestrales

Propuesta de Podemos para que no te queden más cojones que apoyar sus propuestas. Viendo la ligereza del término fascista, cualquiera que no acepte la eliminación del heteropatriarcado fascista y falócrata será automáticamente tildado de pepero

Propuesta de Podemos para que no te queden más cojones que apoyar sus propuestas. Viendo la ligereza del término fascista, cualquiera que no acepte la eliminación del heteropatriarcado fascista y falócrata será automáticamente tildado de pepero

En todo caso, en Podemos pueden estar tranquilos. Lo cierto es que los programas raramente se leen y las propuestas suelen pasar desapercibidas, así que con toda tranquilidad, en unos años, Podemos mediante, habremos acabado con esta sociedad corrupta y falta de libertad y agradeceremos todos volver al taparrabos selvático para ser dichosamente felices en nuestra estupidez más absoluta. ¿Podemos ser tan ceporros? Seguro que… Podemos!

Salud y libertad…

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2 comentarios

Archivado bajo Política

2 Respuestas a “Podemos, Pablemos, Oremos y Chorremos

  1. No se si esto es manipulación programada o se trata tan sólo de un análisis de tu percepción. Manipulación, pensando en quién te pueda leer lo descarto y programada tampoco, has puesto demasiada bilis, por ello me quedo con la segunda opción la que no voy a responder por una razón, no juzgo a nadie por lo que piensa aunque esté a años luz de lo que yo creo, simplemente paso del tema.Seguiré leyendo otros análisis y otras opiniones me gusta cómo escribes, sin embargo no puedo dejar de decirte que prácticas poco lo que trasmites en la ultima entrada, supongo que habrá sido por necesidad de sacar fuera aquello que consideras dañino para tus entendederas. Saludos, nos vemos por TT.
    PD. esta vez no me queda otro que poner mi email, bueno así visitas tu mi blog sobre mis experiencias en huertos ecológicos.

    • Estimado Dominique:

      Efectivamente, no se trata de manipular, simplemente de exponer mi visión sobre el tema y este partido, eso sí, basado en argumentos. No pretendo que todo el mundo esté de acuerdo conmigo, pero sí manifestar mi propia verdad. Tampoco crea que hay más bilis que la que me generan otros partidos como el PP, PSOE, IU… De hecho, más que bilis, es vehemencia, pero respeto y valoro que cada uno tenga sus propias opiniones.

      Saludos.

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