Mi visión personal sobre el tema de UPyD y Ciudadanos

“Para dialogar, preguntad primero; después…, escuchad” (Antonio Machado)

Escuchando todo lo que se ha dicho y leyendo lo que se está escribiendo sobre el tema de la búsqueda de acuerdos entre Unión, Progreso y Democracia (UPyD) y Ciudadanos (Cs), me gustaría aportar mi pequeño granito de arena para ayudar a entender mejor la situación o simplemente dar a conocer mi postura, que no oculto y que se me está preguntando por uno y otro lado con cierta insistencia.

Para ello tengo que decir que antes de ser afiliado a UPyD, fui afiliado a Ciudadanos allá cuando se fraguaron sus orígenes y en su primer intento de expansión. Es curioso que se mencione ahora el intento de Ciudadanos de expandirse fuera de Cataluña, cuando independientemente del resultado en una y otra ocasión, esto ya ocurrió desde sus comienzos, y por tanto este sería su segundo intento de expansión.

En todo caso trataré de explicar ahora de donde vienen esos enfrentamientos personales entre los líderes de uno y otro partido, qué nos diferencia pero también qué nos une, y qué camino sería prudente tomar. Veamos.

En el año 2006 UPyD era un proyecto de partido de carácter nacional que se estaba constituyendo a partir de diversas personalidades que habían confluido en la plataforma ¡Basta ya!, y que a principios del año 2007 fundaron la Plataforma Pro, plataforma ciudadana germen de UPyD, cuyo objetivo era configurar un nuevo partido de carácter nacional. No obstante, aun cuando la decisión de constituir la plataforma Pro ya estaba tomada con la intención de estructurar ese partido nacional, existía el inconveniente temporal de que las elecciones en Cataluña eran inminentes (Noviembre de 2006) y por tanto no había tiempo material para constituir con cierta seriedad un partido nacional que pudiera presentarse a esas elecciones catalanas.

Teniendo en cuenta estos aspectos y dado el clima político existente es cuando se produce casi paralelamente la constitución del partido Ciudadanos, partiendo de la Asociación Ciudadanos de Cataluña como partido político autonómico, producto de las menores exigencias administrativas, estructurales y organizativas que implicaría la creación de un partido regional que sí pudiera presentarse a dichas elecciones. De este modo, en marzo de 2006 se desarrolla el acto de presentación para constituir el nuevo partido, organizándose el primer congreso los días 8 y 9 de Julio de 2006.

Puede observarse pues, que existen dos procesos paralelos determinados en gran medida por un proceso electoral fundamental, las elecciones catalanas. Es en este contexto, donde surge un pacto no escrito pero conocido por todas las personas informadas e interesadas en la constitución de ese partido que representaría la tercera vía, según la cual Ciudadanos se presentaría a las elecciones catalanas, y posteriormente se disolvería para integrarse en lo que sería ese partido nacional, UPyD.

Era tal la sintonía existente en ese momento que la tónica habitual era ver en los actos de Ciudadanos a los mismos intelectuales (y las mismas personas) que poco tiempo después participarían en los actos de constitución de UPyD, incluso creo recordar en algún acto a la mismísima Rosa Díez.

Esta idea era conocida y asumida hasta tal punto por las personas interesadas en el proyecto que, producto de la motivación y la emoción del momento, comenzaron a gestarse pequeños embriones del partido Ciudadanos fuera de Cataluña, incluso una plataforma que englobaba a todos los afiliados de un lugar que no tenía sede física y que se conocía como Plataforma Digital. Siempre dando por hecho que una vez se constituyera ese partido nacional, los embriones de Ciudadanos se integrarían en lo que sería UPyD, quedando un único partido y ganando con ello algo de tiempo en su organización.

Pero a raíz de los buenos resultados obtenidos por Ciudadanos en las elecciones catalanas (3 escaños), parece que el líder de Cs Albert Rivera no vio del todo clara la jugada, quizás por miedo a perder la parcelita de poder que se había ganado o por perder la hegemonía en caso de integrarse en un partido con presencia de personalidades más experimentadas en el ámbito político, y directamente se negó a llevar a efecto esta integración.

Intuyo que a Rosa Díez no le hizo gracia el cambio de postura y la nueva estrategia de Rivera, que ahora pretendía establecer una especie de coalición manteniendo la estructura e independencia de los dos partidos, y es probablemente de esa traición de donde viene el enconado enfrentamiento (ya personal) entre Rivera y Rosa Díez.

Fruto y prueba de este hecho lo constituye la desbandada generalizada de afiliados que, como yo, abandonaron en masa Ciudadanos para integrarse en UPyD y que finalizó con la ruptura de prácticamente toda la estructura de Ciudadanos fuera de Cataluña, razón por la cual a día de hoy algunos hablan de su expansión fuera de Cataluña ignorando absolutamente esa primera circunstancia. Ni que decir tiene que también en Ciudadanos hubo un terremoto interno que explotó en el II Congreso por este tema y que fue yendo a más hasta la marcha de algunas personalidades relevantes del partido como Antonio Robles.

Tengo que reconocer que también fue la primera bofetada de realidad política partidista que a título personal llevé en aquella época, hasta el punto de que estuve varios meses como simpatizante de UPyD, y no como afiliado, justificándome una y otra vez en que después de la experiencia de unos meses en Ciudadanos, quería tomar una decisión más sosegada. Finalmente, unos meses más adelante me afilié a UPyD.

Así que partiendo de mi conocimiento e interpretación de algunos hechos (tampoco pretendo tener la verdad absoluta), pero habiendo vivido todo el proceso, dejo aquí mi visión de las causas que originaron los recelos entre los líderes de ambos partidos, y desde luego de mis recelos personales (y nada más que eso, que nadie lea más allá) a Ciudadanos.

Estos recelos, que comparten muchos afiliados, se han ido multiplicando al ver algunos hechos que no son muy entendibles desde los principios fundamentales de UPyD. UPyD no acepta afiliaciones masivas precisamente para evitar la toma de cargos con grupos clientelares de interés mientras que Ciudadanos se basa en acuerdos con partidos minoritarios o localistas ya establecidos. Tampoco se entiende desde esta posición la coalición con el Partido Libertas y desde luego hay alguna diferencia sustancial de organización como se desprende de los resultados del informe de Transparency International España, según el cual UPyD es el partido mejor posicionado con una calificación de 9, mientras que Ciudadanos obtiene un 3.

transparencia

Ahora bien, con todo ello, no es un secreto y así se ha podido comprobar en el II Congreso de UPyD o en los últimos días, que un importante porcentaje de afiliados (y más aún de votantes) es partidario de la unión con Ciudadanos, pues a pesar de las cosas que nos separan, que como se ve son varias, también hay un importante encaje programático y de fondo que podría llevar a un cambio real y sin precedentes en la política española. Un cambio radical de las instituciones desde las instituciones, aspecto que defienden uno y otro partido. (Ver minuto 6:15)

Porcentaje que desde luego se hace mayor aún si consideramos a quien, como yo, no planteamos una coalición o integración incondicional, sino al menos establecer puentes de diálogo que puedan desembocar… o no, en esta integración, que de producirse todos estaremos de acuerdo en que podría conllevar un cambio importante de la política nacional.

Porque no tiene mucho sentido tener unas políticas estupendas, analizadas, estudiadas y plausibles que supongan una mejora en la vida de los ciudadanos, si nunca se van a llevar a efecto por falta de presencia en las instituciones, como tampoco tiene sentido intentar desarrollarlas a cualquier precio, saltándose los principios que pretenden defender.

Además, si un aspecto ha caracterizado hasta ahora a UPyD es el de escuchar a la ciudadanía y las voces en este tema son desde luego un clamor como se puede apreciar no solo por lo que uno recibe día a día de los ciudadanos, sino por los resultados de algunas encuestas realizadas al efecto:

Encuesta de El Mundo: ¿Cree usted que UPyD y Ciudadanos deben concurrir juntos a las próximas elecciones? Resultados

Encuesta de El Confidencial: ¿Cree que deberían unirse UPyD y Ciudadanos? Resultados

Resumiendo, diálogo, diálogo y diálogo. No creo que sea entendible negarse a dialogar a priori, y sí creo que puede haber algún empecinamiento personal en este aspecto. Miremos por los ciudadanos (con minúsculas) y tratemos de llevar a efecto lo que en estos tiempos sea mejor para la ciudadanía, que bastante mal lo está pasando ya.

Y ya para finalizar sí me gustaría posicionarme respecto a algunos temas que han surgido en los últimos días al hilo de ese intercambio de declaraciones y artículos periodísticos en los medios, que por una vez parecen darse cuenta de que UPyD existe, cómo no para ponerlo pingando.

1.- Respecto al artículo de Sosa Wagner, considero que se ha equivocado ampliamente en las formas. Aunque no le falta cierta razón en algunos aspectos de fondo, las formas son importantes, más aún cuando precisamente de su boca no se ha escuchado nunca en los órganos internos el posicionamiento que ahora parece defender. Menos aún en su candidatura a las elecciones primarias o en su presidencia en el II Congreso.

2.- Respecto a las respuestas dadas, he de decir que alguna de ellas me han parecido sonrojantes, por lo que quizás algunos deberían plantearse contar hasta 100 antes de responder de forma visceral y emocional, teniendo en cuenta que no solo representan su propia voz, sino la imagen de un partido que como se ha dicho, y se ha dicho bien, es mucho más que dos o tres personalidades concretas.

3.- Respecto a que el 90% de las bases ha rechazado en el II Congreso la coalición con Ciudadanos, decir que es una interpretación muy subjetiva y muy discutible. Como delegado allí presente tengo que mencionar dos aspectos:

En este tema hay que considerar el sistema interno de funcionamiento del propio Congreso, que también es justo decirlo, fue aprobado en el primer y segundo congreso por amplísima mayoría. En primer lugar se presenta un texto base con la ponencia temática. Posteriormente cualquier afiliado puede plantear libremente una enmienda y el ponente de la comunicación temática, en este caso creo recordar que de estatutos, tiene la potestad de aceptarla, plantear una enmienda transaccional modificándola que debe aceptar el autor de la enmienda inicial, o rechazarla. En caso de rechazo, uno de los delegados puede defenderla ante la Comisión temática y votarse por los delegados de esa comisión, aprobándose si es por más del 60%, rechazándose si la apoya menos del 40% o pudiendo llevarle al pleno general de los 500 delegados si está entre el 40% y el 60%. Solo los delegados pueden defender enmiendas dado que son los que están en el Congreso. El problema es que las tres enmiendas que hubo con el tema Cs fueron rechazadas de inicio. Y ni sus autores eran delegados, ni se las presentaron a ningún delegado para que las defendiera por lo que quedaron automáticamente rechazadas. Decir que el 90% de las bases rechazó el diálogo con Cs porque la ponencia de estatutos se aprobó por el 90% de votos, es mucho decir.

Amén de que habría que ver si la opinión ha cambiado en el nuevo escenario político tras las elecciones europeas, pues no solo han cambiado mucho las tornas, sino que habría que analizar nuevas variables y nuevo escenario. Sería tan fácil como consultar a las bases en lugar de empecinarse en posiciones cerradas. Veremos qué depara el Consejo Político de Septiembre…

4.- Sobre las críticas de autoritarismo he de decir también que yo nunca las he percibido y prueba de ello es la escritura de esta entrada. Aunque sé que en ocasiones las respuestas ante ciertas críticas han podido ser duras, en muchos casos creo que han sido producto de las injustas acusaciones vertidas en muchos casos por afiliados que han abandonado el partido (en demasiadas ocasiones por no haber salido elegidos en procesos de votación, todo hay que decirlo), pero nunca por una persecución del discrepante.

Por tanto, y en pro de la ciudadanía, de la regeneración democrática, del país y del partido, y por ese orden, me gustaría pedir a los dentro y a los de fuera, que dejaran de medir “quién la tiene más grande” y de convertir algunos asuntos en una mera “guerra de sables” (permítaseme la grosería).

Me hago una pregunta: ¿Con una derecha cerrada en y para sí misma y con la búsqueda de voto centrada en el miedo a la izquierda que viene? ¿Con una izquierda populista, extrema y autoritaria uniéndose para cambiar las tornas del lado del beneficio, pero manteniéndolo en una nueva dirección? ¿Tiene sentido una tercera vía matándose entre sí? No sé cuál sería o será el resultado pero el único camino posible que veo es el que se puede dar sobre el establecimiento de puentes de diálogo que ya veríamos a dónde podrían llegar.

Salud y libertad…

 

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13 comentarios

Archivado bajo Política

13 Respuestas a “Mi visión personal sobre el tema de UPyD y Ciudadanos

  1. Antonio Pérez (UPyD La Rioja)

    Amén

  2. Aunque soy más recelosa que tu con respecto a una posible plataforma común, estoy de acuerdo en que estos son los polvos que nos llevaron a estos lodos.

  3. Muy buena reflexión, sobre todo me gusta el final

  4. Ricardo

    Soy afiliado de UPyD, estuve en el congreso. Y me ha gustado mucho el artículo con el que estoy de acuerdo. Muy esclarecedor.

  5. Pedro Larrauri. Vigo.

    Muy aprovechable tu experiencia: gracias.
    Dices: “Sobre las críticas de autoritarismo he de decir también que yo nunca las he percibido”
    ¿Quieres decir que el autoritarismo nunca te ha afectado a ti, o que estás un poco – bastante despistado (y a lo tuyo) y no te has enterado (o “apercibido”) de ninguno de los muchos casos que dejan claro el autoritarismo empleado por la cúpula de UPyD contra miles de afiliados, y que otros muchos afiliados sí que han (hemos) percibido?
    Un saludo.

    • Estimado Pedro: Quiero decir que yo nunca las he sufrido y que además nunca las he visto en UPyD, al menos en las parcelas en las que yo he estado. Crítricas y enfrentamientos, claro que sí (a veces incluso perdiendo las formas), como en todos lados, pero autoritarismo y desprecio al discrepante, no. Yo mismo he sido crítico cuando creía que debía serlo, y he felicitado cuando creía que también procedía. Pero obviamente, yo no conozco toda la casuística de todos los lugares de España (algunos parece que sí, que son omniscientes). Y de lo que sí he sido testigo es de muchos casos de críticas a posteriori, de ex-afiliados que solo han abierto la boca cuando se han ido, en muchos casos (no todos) casualmente después de no ser elegidos en votaciones. Yo no soy dios, no tengo la verdad absoluta, tengo mi visión. Lo que sí tengo claro es que hay diferencia entre la discrepancia y el autoritarismo, y entre la crítica y el mero resentimiento. Lo que no voy a hacer es generalizar y juzgar con eslóganes categóricos de lo que no conozco. Un saludo.

    • Permítame también que no incluya su otro mensaje, pero esto no pretende ser un foro de debate público ni de publicidad política sobre UPyD o Cs. Es solo mi blog personal, y como tal, no pretendo que se convierta en un foro de debate. Espero lo entienda. Saludos.

  6. Carlos T. Gimbel

    Enriquecedora entrada al menos para mí. Gracias por compartir con nosotros esta experiencia tuya. El esfuerzo por la objetividad lo aplaudo, y te animo a que continúes escribiendo con ese estilo.
    Un saludo

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