Kirk Cameron y el nacionalismo catalán (2ª parte)

“Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde” (Sir Francis Bacon)

Tras ver el sobrecogedor vídeo formativo de Kirk en la primera parte del tema enseñándonos a iniciar un proceso de evangelización para su Iglesia, vamos a centrarnos como decíamos en los procedimientos de reforma del pensamiento, para ver que son utilizados con más frecuencia de lo que parece y no solamente por grupos de dinámica sectaria.

Empezaremos con un poco de teoría (poco) para pasar luego a ver los ejemplos prácticos.

El primer punto que hemos de tener en cuenta es que para manipular eficazmente a alguien, este no debe darse cuenta de que está siendo manipulado. Si es consciente de ello, reaccionará para mantener su necesidad de autonomía, que según la teoría de la autodeterminación (Ryan y Deci, 2008)*, es una de las tres necesidades básicas humanas junto con la necesidad de competencia y la necesidad de relacionarse.

La necesidad de autonomía implica que uno se sienta actor y origen de su propia conducta (lo que no quiere decir que lo sea), la necesidad de competencia supone sentir que las propias conductas son efectivas para aquello que pretenden conseguir y la necesidad de relacionarse impele a sentirse conectado a los demás incluyendo un sentido de pertenencia a una comunidad*.

Por ello, para manipular a cualquier persona o globalmente a las masas, ya podemos extraer una primera lección con dos principios fundamentales.

El primer principio, que la manipulación será un proceso lento y gradual, pues si tratáramos de forzarlo la persona podría darse cuenta de que está ante un grosero intento de controlarla, lo que la haría reaccionar en sentido contrario (reactancia psicológica). Esto a su vez conlleva una ventaja para el grupo manipulador, ya que si consigue establecer la manipulación, la víctima negará tal circunstancia, pues sería muy duro para ella asumir que ha actuado de tal forma por un procedimiento de engaño y no por su propio sentido de autonomía.

El segundo principio, que dado que la necesidad de relación es una necesidad básica, todo individuo busca en realidad conectarse con personas para establecer lazos de pertenencia a una comunidad propia. Y todos sabemos que los lazos de pertenencia no se establecen por vía de la razón, sino por vía de la emoción.

El otro punto que hay que tener en cuenta es una teoría que ya hemos comentado en este blog, la teoría de la disonancia cognitiva. Según esta teoría hay tres aspectos del ser humano que están relacionados: sus cogniciones (o pensamientos), sus emociones y sus conductas. Estos tres elementos tienen que tener una dirección consonante, ya que si uno de ellos se alterara y fuera disonante con el resto, generaría una sensación desagradable en el organismo y este tendería a resolver la disonancia: ¿cómo? O bien ajustando los otros dos al que ha cambiado, o bien reduciendo el que ha cambiado para ajustarlo a los otros dos**. Se entenderá mejor con un ejemplo.

Imaginemos que un sujeto está alegremente fumando su pito “de después”, cuando de repente le viene a la mente el último artículo leído esa misma mañana que decía que fumar no solo provoca cáncer sino que reduce en 10 años la vida sobre un no fumador. En ese momento, sus emociones y su conducta de fumar, placenteras, son incongruentes con el pensamiento de que le puede acarrear un perjuicio, así que el propio sujeto utilizará un mecanismo de autoengaño con el fin de reducir la disonancia. Probablemente utilizará una estrategia que minimice la importancia de la información, de forma que sus pensamientos vuelvan a ser consonantes con la conducta que está ejecutando (fumar el cigarrillo) y la emoción (lo placenteramente que se encuentra fumando). De esta forma pensará algo así como: “De algo hay que morir” o “Bueno, también fumaba Carrillo y vivió más años que Matusalén”. Lo que consigue con esto es minimizar la importancia de su pensamiento y ajustar este a la conducta que está realizando y que le está produciendo placer, de forma que todo vuelve a ser consonante, lo que le permite seguir disfrutando de la nicotina.

Como se ve, una de las formas más normales en las que aparece la disonancia es cuando uno recibe nueva información sobre algo. Por eso el control de la información será una técnica fundamental en estos procesos. Tampoco debe sorprender a nadie. ¿Por qué el votante del PSOE lee El País, el del PP La Razón, y el nacionalista La Vanguardia? Porque saben que la línea editorial va a ser consonante con su forma de pensar, sentir y comportarse y no les va a generar disonancia. O dicho de otra forma, buscamos información acorde a lo que ya pensamos, y cuando encontramos información disonante con nuestra forma de ser, se nos revuelven las tripas y buscamos la forma de rechazarla con burdos mecanismos de defensa (como diría alguien con ideología comunista, por ejemplo: es propaganda imperialista).

Bien, pues con estos sencillos conocimientos teóricos, le felicito, si es usted un poco creativo y espabilado, ya puede dedicarse a manipular al personal. Así, sin más, en caliente. Todas las estrategias que veremos solo son aplicaciones a campos concretos (comunicación, religión, política, marketing…) y en situaciones específicas de estos sencillos principios para hacerse con la voluntad ajena. Bueno, lo admito, hay algún otro, pero poquito más.

Por supuesto, ahora mismo podría estar pensando que esto es un camelo y que no se cree absolutamente nada porque no puede ser tan sencillo manipular al ser humano, el animal racional. Enhorabuena, acaba de tener una cognición defensiva para no asumir que usted ha podido ser manipulado en muchas ocasiones y así reducir la disonancia. Porque el pensar que ha podido ser controlado le hace sentirse emocionalmente incómodo y dudar de que sus conductas hayan sido originalmente suyas (necesidad de autonomía), así que lo más fácil es rechazar la nueva información y que todo siga igual de “consonante”.

¿No es fantástico? Los seres humanos somos auténticas máquinas auto-idiotizantes cuyo fin es intentar que seamos felices, aunque sea viviendo en la miopía de un mundo irreal… Así que la duda que nos puede surgir, si realmente lo deseamos, es cómo podemos poner remedio a este proceso. La única forma, tan sencilla y tan compleja a la vez, supone reconocer y asumir que somos manipulables, conocer los procedimientos que utilizan otros para controlarnos y que nosotros mismos usamos para auto-engañarnos, y estar alerta para racionalizarlos, siendo conscientes de cuándo los estamos aplicando.

Si alguno de ustedes ha conseguido seguir leyendo hasta aquí y tragarse este pequeño ladrillo académico, aparte de tener mi reconocimiento y respeto, y descartarlo como espectador de la MTV (valga la redundancia), entenderá mucho mejor las estrategias que, ahora ya sí, vamos a comentar y ejemplificar***.

La primera estrategia es la categorización o clasificación de la existencia. Las medias tintas no existen, el mundo está polarizado entre los miembros del grupo (endogrupo) y los no miembros del grupo (exogrupo). Esto permite no caer en mecanismos racionales que analicen posturas intermedias. En realidad casi todas las estrategias van destinadas a saltarse el análisis racional para recurrir a la carga emocional, al uso de heurísticos (o atajos mentales), a la activación de procesos inconscientes…

En la Iglesia de Kirk o se es cristiano o se es ateo. Si eres agnóstico, no nos cuentes milongas, eres un ateo disfrazado de erudito. Por tanto el mundo se categoriza entre los creyentes y los ateos, que deben ser convertidos o serán condenados. ¿No es este proceso de categorización sospechosamente parecido a la tendencia, u obsesión, de los partidos nacionalistas por repetir hasta la saciedad que los no nacionalistas sí que lo son, pero de signo contrario, es decir nacionalistas españoles? También podemos apreciar esa tendencia cuando se identifica a los catalanes con los nacionalistas y a los no nacionalistas con los españolistas. La única finalidad es crear dos categorías polarizadas, nacionalista catalán o nacionalista español. Esto hace que se anule automáticamente la categoría de no nacionalista y catalán, que podría tomarse como una postura intermedia o cualquier referente que pudiera racionalizar posturas mixtas.

Por supuesto, esta primera estrategia va siempre unida a una segunda, la valoración grupal. La valoración ha de ser positiva en lo referente al propio grupo y negativa en lo referente al otro (endogrupo vs exogrupo), lo que se consigue, como no podía ser de otra manera, mediante una tercera estrategia, la carga emocional del lenguaje (otra vez la emoción).

El utilizar un lenguaje cargado emocionalmente tiene dos implicaciones automáticas. Primero, que los grupos se definen en términos emocionalmente opuestos (bueno vs malo, amor vs odio…) y el segundo, que permite crear una jerga propia interna del grupo, de forma que no solo se genera un sentido de pertenencia que origina un lazo emocional, sino que se aprovecha para limitar el pensamiento a través de la limitación del lenguaje (preste atención a cómo se trata de anular siempre la racionalidad).

Vamos a los ejemplos. Observad en este vídeo de Kirk (olé tus narices Kirk, vi peligrar tu integridad física) cómo sutilmente a través de un ejercicio de “evangelización”, crea las dos categorías estableciendo dos grupos cuya valoración se contrapone: los creyentes vs los ateos, los buenos vs los malos, los que se salvarán vs los que irán al infierno. Ni que decir tiene que el grupo de los “buenos” es el suyo, porque aunque se considera en ocasiones del grupo de los otros (con lo cual consigue empatizar con la “víctima”, ¡qué profesionalidad!), rápidamente recuerda que ahora ya ha visto la luz.

¿Pero, han hecho esto los nacionalistas catalanes? Veamos los comentarios escritos por alguien que podríamos calificar a la vista de lo dicho como  racista de tomo y lomo. Se trata de  Jordi Pujol, que en su libro La inmigración, problema y esperanza de Cataluña, comenta:

El hombre andaluz no es un hecho coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…) es, generalmente, un hombre poco hecho, es un hombre que hace cientos de años pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de la comunidad. (…) constituye la muestra de menos valor social y espiritual de España. (…) es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza numérica llegase a dominar, sin antes haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. Introduciría en ella su mentalidad anárquica y paupérrima, es decir, su falta de mentalidad” (Jordi Pujol)

O quizás de alguien aparentemente más moderado como Durán i Lleida:

No hay derecho a que mientras un agricultor catalán no puede coger alguna fruta porque no le sale a cuenta, en otros sitios de España, con nuestra contribución, reciban un PER para que pasen el resto de la jornada en el bar de su pueblo” (Duran i Lleida)

Parece claro cómo categorizan (siempre catalanes por un lado y españoles -o andaluces, que no deja de ser tomar la parte por el todo- por el otro) e incluso insertan ya en estos textos una importante carga emocional del lenguaje. Pero veámoslo más claramente con estos otros ejemplos, y fijémonos en cómo se pretende que el lenguaje llegue a la emoción, traspasando la mera racionalidad. Para eso, lo mejor es apelar a emociones especialmente intensas como el odio y es entonces cuando se dicen cosas como:

Hacer política independentista, reventar España desde dentro y hacer daño a los intereses españoles” (Alfons López Tena, portavoz parlamentario de Solidaritat Catalana)

O bien:

Lo que desde ahora es necesario es que Cataluña se prepare para una batalla fuerte, muy decidida, arriesgada si es necesario, para defendernos de la voluntad de España de atacar la identidad y el autogobierno catalán” (Jordi Pujol)

 A veces, incluso, alguno especialmente “inteligente” quiere cargarlo tanto que lo lleva al extremo y es entonces cuando directamente se incita a la violencia, o se saca al racista que se lleva dentro:

“El eugenismo está muy desvalorizado, pero yo no veo por qué ha de ser así, si se utiliza racionalmente (…) A mí no me parece fuera de lugar esterilizar a una persona que es débil mental a causa de un factor genético”

“Es más importante salvar Cataluña que la democracia”

Nadie me convencerá que es mejor una Rambla con gente mestiza que una donde tan sólo pasee gente de la raza blanca”

(Heribert Barrera, expresidente del Parlamento catalán)

Y finalmente, respecto a los ejemplos de los temas comentados, está la creación de una jerga propia que no solo permite fortalecer los lazos del propio grupo, sino también y de paso, centrarse en profundizar en el menosprecio del exogrupo sin abandonar la carga emocional. ¿Os suenan términos como xarnego, botifler…? Pues eso, aunque esto no quita que sea un comienzo pues hay más, mucho más…

[Continuación…]

Salud y libertad


* Bermúdez Moreno, J. et al. (2011). Psicología de la Personalidad. Madrid: UNED.
** Festinger, León. (1975). Teoría de la Disonancia Cognoscitiva. Madrid: Instituto de Estudios Políticos.
*** Tobias, M.L. y Lalich, J. (s.a.). El Terrible Poder de las Sectas. Girona: Tikal ediciones.

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5 comentarios

Archivado bajo Política, Psicología

5 Respuestas a “Kirk Cameron y el nacionalismo catalán (2ª parte)

  1. Marcos

    Si fuera tan facil manipular, ahora todos nuestros padres serían falangistas. Gracias por despertarte, si no seguirías siendo un idiota ultil. 😉

    • Al contrario, gracias a usted por seguir dormido. Esa suficiencia es la primera herramienta que hace a las personas seguir siendo manipulables y por tanto tener trabajo a los que nos dedicamos al ámbito humano. Por cierto, no ha entendido usted nada, debería repasar y le recomiendo que empiece por los contenidos de alfabetización y lecto-escritura básica, aunque viendo que ya ha vomitado sus comentarios leyendo solo la segunda parte teniendo en cuenta que son 5 nada menos, creo que sería demasiado pedir, ¿verdad?. Abrazos.

  2. Pingback: Cataluña: el síndrome del niño emperador | cancerverus

  3. Maria

    Se puede ser mas prepotente?

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