Sobre el (pobre) Toro de la Vega

“Un país, una civilización, se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales” (Gandhi)

Como recordaba que se había celebrado hace poco en Tordesillas la barbarie denominada el Toro de la Vega, evento al que me resulta imposible encontrar justificación alguna, por muy descabellada que sea, en pleno siglo XXI, había pensado escribir la entrada de esta semana sobre las corridas de toros sin más.

No obstante, al buscar por curiosidad en internet la fecha en que se había celebrado esta monstruosidad (que resulta que se fecha en torno al segundo martes de Septiembre), me he encontrado con unos párrafos que me resultan altamente llamativos, así que dejaré lo de las corridas de toros para mejor ocasión, y comentaré hoy algunos aspectos del Toro de la Vega.

Cuando alguien quiere buscar un dato tan chorrín como la fecha en que se celebra el Toro de la Vega es obvio que al primer sitio al que acude es a la Wikipedia. Aunque todos sabemos que para buscar cualquier tipo de información rigurosa, la wikipedia no convendría mirarla ni de lejos, hay que reconocer que para este tipo de cosas es de lo más útil y manejable.

Desgraciadamente, uno no lleva orejeras como los burros (aunque a veces las necesitara), así que mientras veía la fecha del acto, me he encontrado de refilón con este párrafo:

El Torneo del Toro de la Vega es un evento taurino de origen medieval, único en el mundo. Torneo consistente en la lucha entre un toro y el lancero, en el cual estos últimos intentarán alancear al toro hasta la muerte, después de que este haya sido soltado por las calles del pueblo y conducido por los corredores y aficionados hasta campo abierto. Si el toro pasa los límites del torneo o los lanceros no pudieran matarlo se indultará el toro” (Olé, esa Wikipedia)

En primer lugar me resulta bastante hilarante la denominación de torneo. Según la RAE, torneo es un combate a caballo que se celebra entre dos bandos opuestos, una fiesta pública en que se imitaba ese combate, cualquier tipo de competición o la danza que se ejecutaba a imitación del torneo.

Como al toro no lo veo en tutú ni de copas, ni creo que los toros entiendan por fiesta que los piquen y desangren hasta la muerte, vamos a descartar las acepciones 2 y 4, y pasamos a la 1 y 3.

Podría entenderse según la primera acepción que es un combate a caballo que se celebra entre dos bandos opuestos. Pero hay un problema, un combate se define como una pelea entre animales o personas, y según el resto de la definición no parece que el toro luche, sino que corre o escapa. De hecho, nos indica que si llega hasta una determinada zona es indultado, por lo que tendríamos que descartar este significado.

Por ello, tendríamos que pasar a la tercera acepción, cualquier tipo de competición. Pero una competición es una rivalidad entre quienes se disputan una misma cosa o la pretenden, aspecto que tampoco veo claro. Porque los lanceros quieren al toro y el toro lo único que quiere es escapar para que no se lo ventilen de forma tan asquerosa e inhumanamente cruel. De esta forma, lo único que se me ocurre es entender que ambos tienen rivalidad por la vida del toro, explicación que sinceramente, me parece un poco cogida por los pelos.

Así que teniendo en cuenta estos aspectos lo que me parece es que lo que en realidad está es mal nombrado, y que lo que no se le puede llamar es torneo.

Que sea único en el mundo es algo que carezco de información para avalar o rebatir. En todo caso me alegraría que evento tan cafre fuera ciertamente una rareza mórbida que desgraciadamente tengo que sufrir con vergüenza como ciudadano español. Y por supuesto, digo esto sin ninguna intención nacionalista, porque no hay argumento más irracional y que demuestre mayor grado de cretinismo que condenar una tradición que implique maltrato animal por ser de origen “español”, cuando se defienden tradiciones tan bárbaras o más si son de la propia Comunidad Autónoma, especialmente si tal comunidad es de las más representativas a nivel nacional en cuanto a festejos taurinos.

Pero continuando con la definición, podemos ver que el mal llamado torneo consiste en “la lucha entre un toro y el lancero, en el cual estos últimos intentarán alancear al toro hasta la muerte, después de que este haya sido soltado por las calles del pueblo y conducido por los corredores y aficionados hasta campo abierto”. Volvemos a ver pues, algunas incongruencias. Primero, no podemos decir que sea una lucha, si como ya hemos visto se dice que el toro es soltado y conducido por corredores hasta campo abierto, lo que denota huída. Y segundo, no es entre un toro y un lancero, pues si los que intentan alancear al toro son “estos últimos”, ya implica que hay más de un individuo (500 caballistas en 2011 según se dice más adelante, aunque no estoy seguro de si estos son los que participan en el lanceo o solo los que acompañan al toro hasta la zona de lanceo, inconvenientes del secretismo de la “fiesta”).

Aun así, después de analizar la definición y sus términos, todavía queda tiempo para mayores cotas de indignidad. Y es que cuando se expone el funcionamiento, se nos dice que si el toro sobrepasa los límites del torneo, el toro será indultado. Eso sí, en 2012, se señala que el toro fue herido por un lancero a pie dentro de los límites establecidos, y salió del perímetro permitido para ser rematado por dos caballistas que lo lancearon. Por este motivo, “el torneo se declaró nulo ya que la ordenanza del Toro de la Vega establece que el animal no puede ser perseguido en huída ni lanceado fuera de los límites”. Seguramente, el toro al morir pensó en la justicia del evento, que al menos y después de permitir su tortura hasta la muerte, tiene la gracia de declarar nulo el “torneo” por incumplimiento de la normativa.

Pero aún hay más. Puestos a ser papistas hasta en las aberraciones más instauradas y decir memeces con carácter solemne, no pueden dejar de citarse algunos artículos de la normativa que regula este acto, y que pueden encontrarse en la propia web del Ayuntamiento de Tordesillas, donde se indica:

Art. 30: Queda terminantemente prohibido alancear premeditadamente al toro con el fin de no matarlo, sino mermarle sus facultades físicas. Si así ocurriera, el jurado emprenderá las medidas necesarias sobre dichos lancero.

Art. 31: Queda terminantemente prohibido alancear al toro después de haber doblado, respetándolo así hasta su muerte.

Es todo un detalle que no se permita clavarle una lanza al pobre animal si no es para matarlo, y que después de clavarle un lanzazo, se le “respete” hasta que se muera del todo, sin hacer saña en la ya de por sí abundante recreación de tortura previa.

Lo que no entiendo es por qué omite la web del Ayuntamiento otros aspectos de la ordenanza, a no ser que sea por el pudor de no difundir y publicitar semejante muestras de majadería, como cuando se ordena en el capítulo II, que:

2º Ambos, toro y torneante, han de estar en igualdad de condiciones naturales, por lo que ningún torneante ose acudir a dicho torneo en mal estado de ánima, bien por efecto de vino u otras sustancias o procesos extraños a la buena orden, bien por otra causa que le anormalice. Y entiéndase lo mismo trasladado al toro.

Permítaseme la ironía de preguntarme si debo entender que el toro no ha de osar acudir en mal estado de ánima (complicado cuando se acude al patíbulo) por efecto del vino o sustancias que lo anormalicen. Anormalizado sí que parece alguno… y no es el toro.

O por qué omite también estos dos artículos del capítulo IV que tampoco se incluyen en la web del Ayuntamiento:

12º El que asistiere de otras partes del mundo o universo y quisiere ser torneante, tendrá derecho a ser informado muy cumplidamente; mas si su intención, Dios no lo quiera, fuera denostar e infamar este torneo, teniéndole por necio ante tal circunstancia, despídasele en mala hora.

13º Todo torneante tiene derecho a embadurnarse con sangre del toro, en el caso de que fuera muerto dicho toro. Y entiéndase esta antiquísima costumbre como símbolo de haber participado en el torneo. Y téngase buen orden en el caso.

Así, ante esta traca final, y como necio en mala hora por el artículo 12, solo puedo decir que la muestra de hematofilia reprimida que queda patente en el artículo 13 unida a toda una proyección de sadismo que se desprende del disfrute de esta depravación, haría las delicias del amigo Freud si tuviera que analizar el origen de “La tortura y matanza de un toro en Tordesillas” (denominación mucho más descriptiva para esa bárbara tradición).

Por eso invito a los organizadores, participantes y visitantes al evento, por el bien de su salud mental, a reflexionar racionalmente sobre el mismo y a que analicen si intentan paliar con ello alguna necesidad insatisfecha. Si de verdad encuentran ustedes en ello algún tipo de disfrute: ¡Háganselo mirar!

Salud y libertad.

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