Sobre el Movimiento 15M (3ª parte). Desmembramiento.

“Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él” (John Fitzgerald Kennedy)

Comentaba hace unos meses Rafael Marañón, pope de las tecnologías y español emigrado al Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), en una conferencia en Asturias, que si para algo le había servido abrir un blog, había sido para poner en orden sus ideas, lo que a la par le había permitido conocerse a sí mismo mucho mejor.

No pudiendo estar más de acuerdo con él, al menos en este punto, yo añadiría un elemento adicional, el conocimiento que proporciona sobre la evolución de uno mismo y la evolución de las propias convicciones según pasa el tiempo y los acontecimientos se suceden.

Y si en algo puedo dar fe de ello, es en el tema de cómo ha ido progresando mi pensamiento en lo referente al 15M, donde una cosa queda clara, hemos evolucionado por vías distintas.

Se puede observar en mis dos entradas anteriores, según se cocían los propios acontecimientos del 15M en directo, una cierta admiración por algunos de los organizadores de todo el tinglado, una postura esperanzada a la expectativa de la dirección a tomar por el movimiento y una neutralidad impostada respecto al intento de explicar algo que ni se sabía muy bien lo que era ni hacia dónde iba, pero en lo que había muchos intereses en juego… y mucho miedo.

Ahora, con cierta perspectiva de tiempo y distancia, y lo que he ido conociendo sobre su realidad actual, creo firmemente que podemos darlo definitivamente por fracasado, o al menos, desactivado.

En primer lugar, la impresionante competencia intelectual y técnica a todos los niveles de dos de los grupos organizadores que consiguieron poner en pie el 15M, Anonymous y Nolesvotes, ha desaparecido por su marcha de la organización diaria del movimiento. Entender que el trabajo de muchas horas de un grupo de ciberactivistas en redes sociales fue capaz de poner en marcha un movimiento real, puede ser imposible de asumir para algunos que solo vean a los actuales propagadores del 15M en las redes. Unos adolescentes con tan poca capacidad como ansia de heroísmo que se dedican a mutilar el lenguaje y la ortografía, apropiándose del nombre y el simbolismo de un movimiento que no les queda grande, sino enorme.

El haberlo dejado funcionar según las directrices de su propia inercia ha sido un rotundo fracaso. Lo que antes eran unos principios sólidos, unos argumentos intelectuales irreprochables y un nivel de competencia alto en multitud de frentes, se han convertido en una continua y sostenida mediocridad, cuando no manifiesta incompetencia.

En primer lugar, las ideas que dieron vida al movimiento han sido sustituidas por pensamientos abstractos sin capacidad de concreción y sin fundamento político. De la solicitud de un cambio en la ley electoral que aterró a los partidos del establishment (bipartidismo y partidos nacionalistas), se ha pasado a proclamas generales sin propuesta de solución. Así, hoy es socialmente correcto gritar que todos los políticos son unos corruptos, pero cuando no hay un pensamiento constructivo y de cierto nivel detrás, a lo único que eso lleva es a eslóganes vacíos y peligrosos.

Un ejemplo es lo ocurrido en Castilla La Mancha, donde en lugar de enfrentarse a un atentado democrático como reducir a la mitad los diputados para eliminar a ciertos adversarios (junto con la representatividad) y fomentar el bipartidismo,  la ciudadanía ha aplaudido con las orejas, sin recibir una sola información ni un sólido argumento del movimiento por el recorte que esto supone en términos democráticos.

Y esto enlaza con otro aspecto de los nuevos cabezas o cabecillas del 15M, organizadores tan faltos de capacidad y criterio, que son incapaces de dar un argumento intelectual por encima de eslóganes publicitarios del tipo: “No hay pan para tanto chorizo”. Intentar mantener un diálogo argumentado con estos nuevos autodenominados portavoces de las asambleas del 15M, sea de forma seria o de forma simulada para ver como se desenvuelven, es absolutamente descorazonador, pues muestra una falta de conocimiento de las realidades que tratan (y cultural) verdaderamente importante.

A esto se ha llegado en gran medida por la utilización de un sistema de funcionamiento como el asambleario que ha primado que la gente con menos capacidad y más desocupada se hiciera con las riendas de las decisiones. Es obvio que reuniones de 5 horas en las que los puntos importantes se votan al final, solo pueden aguantarlas personas con bastante poco que hacer, y si además se genera cierta incomodidad para eliminar a los discrepantes, el control del grupo es absoluto, aunque sea el control de prácticamente la nada.

El ejemplo lo podemos ver en uno de los grupos del 15M de Asturias, donde de un grupo inicial de unos 50 participantes, solo quedan unos 10. Parece que las jornadas maratonianas, los insultos a quienes no seguían la doctrina “oficial” y otras estrategias por el estilo hicieron que al final solo 10 sufridos asamblearios se mantuvieran firmes. Por cierto, casi todos ellos miembros de cierto partido totalitario de izquierdas. ¿Me siguen, no?

Así que desgraciadamente, lo que quizás pudo ser un movimiento ciudadano que cambiara las cosas, y que tampoco lo vamos a negar, despertó muchas conciencias, parece que se ha apagado sin visos de re-encendido.

Quizás no obstante, en estos tiempos duros, aquellos que un día lo pusieron en pie vuelvan a pelear conjuntamente, y esta vez sí, no cometan los mismos errores, haciéndose responsables de su propia criatura y no dejándola en manos de quien no está capacitado para sujetarla.

Salud y libertad.

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4 comentarios

Archivado bajo General, Política

4 Respuestas a “Sobre el Movimiento 15M (3ª parte). Desmembramiento.

  1. diego Paños

    La gente se resiste a participar en un partido. Con todos los problemas que se quiera, es el cauce lógico y natural. en otro caso, es la parálisis y la muerte que tan bien describes…

    • Sí, estoy de acuerdo. Si se quiere realmente regenerar el sistema se debe hacer desde dentro, y deben hacerlo ciudadanos que no estén contaminados por el propio sistema corrupto. Dicho de otro modo, que todos aquellos que se quejan de un sistema como el actual, se impliquen en la vida política y la cambien ellos mismos. Nadie lo va a hacer por ellos y menos, los que llevan años viviendo de su profesionalización en ese campo.

  2. El principal fallo de este movimiento creo yo, ha sido que ha carecido de una corriente política. El hecho de que las reuniones se hicieran en asambleas libres, que desconfiaran de TODA la clase política y lo que es aún peor, de la POLÍTICA como forma de gobernar una sociedad democrática ha sido lo que ha matado el movimiento de hecho, por las expectativas de muchas gente, ha sido un fracaso por que ha quedado en nada. Lo que tuviera que parecer evidente, que la gran mayoría de la gente reunida tuviera una corriente de pensamiento de izquierdas y estuviera cansada de medidas de derechas e injusticias que castigan a diario a la clase trabajadora mayoritaria, se tenía que haber traducido en un voto masivo a la izquierda, pero claro, el movimiento tiene un punto anárquico y no quiere involucrarse en los partidos del “sistema”.
    El problema radica ahí. No se puede cambiar por ejemplo el sistema electoral bipartidista si no se apoya a movimientos políticos (partidos) que apoyen y vienen haciéndolo durante mucho tiempo algunos que ya sabéis de sobra, este cambio de la ley electoral. Es un callejón sin salida. Cambiar la política sin hacer política, desde fuera, el movimiento implosiona y de disuelve como se ha demostrado. Por suerte o por desgracia, como las condiciones de vida van a empeorar, lo que que veo es que la situación se ha convertido en un embudo y la gente es como el agua, tiene que pasar por el caño fino sí o sí. Vamos que la realidad es tozuda como una piedra y hace entrar en razón a todo el mundo. La realidad de los acontecimientos va a forzar a la gente a cambiar sus posturas y a tomar decisiones y eso es precisamente lo mejor del asunto!

    • Estimado/a Alonso:

      Muchas gracias por el comentario.

      Coincido contigo, cambiar las cosas actualmente pasa por implicarse políticamente y hacerlo desde la política, aunque una política lógicamente distinta a la que se viene haciendo hasta ahora. La protesta sin objetivos políticos constructivos puede servir como base inicial para saber qué es lo que hay que cambiar, pero si no evoluciona hacia propuestas de solución organizadas, se disuelve como ha pasado con este movimiento.

      Saludos.

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