Sobre el Movimiento 15M (2ª parte). Funcionamiento y perspectivas.

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” (W. Churchill)

Escrito el 31 de Julio de 2011.

Habíamos comentado en la primera parte sobre los orígenes del movimiento, cómo el 15-M se había desarrollado a partir de la relación en las redes sociales de tres movimientos independientes que, no obstante, mantenían su propia autonomía de actuación: Anonymous, No les Votes y Democracia Real Ya.

A ellos se habrían sumado posteriormente otros grupos menores que de forma conjunta habrían planificado la manifestación del 15 de mayo, hecho a partir del cual se creó una estructura propia para determinar las diferentes actividades del grupo, que han venido cambiando y ampliándose.

Queda por tanto analizar la pertinencia o no de su sistema de organización, el perfil de los participantes y las perspectivas de futuro, para tener una visión más completa de lo que supone el 15-M y sobre todo, de la deriva que podría tomar este movimiento.

Organizativamente la fecha del 15 de mayo es fundamental, pues es en la manifestación donde las tres principales organizaciones pierden el control del movimiento que ellas mismas habían generado, adquiriendo este una inercia propia al margen de cualquier grupo pre-establecido.

Es a partir de este acto cuando se instalan las acampadas ciudadanas y es precisamente la organización de estas últimas la que requiere de una estructura compleja, con lo que comienzan a formarse comisiones de trabajo a las que cualquier individuo puede incorporarse por la simple voluntad de pertenecer a ella y sin ningún tipo de exigencia en cuanto a la capacidad o competencia, ni de adecuación a la labor a realizar, por parte de la organización. A ello habría que sumar la procedencia o no de determinadas comisiones, como la ya famosa comisión de espiritualidad, no solo por una cuestión de relevancia sino de imagen pública.

Si bien este hecho le ha dado globalmente el carácter de grupo abierto y participativo que esperaba lograr, no es menos cierto que esta falta de experiencia y aptitud le ha hecho dar muchos pasos en falso, dando una imagen de falta de rigor y seriedad, que es quizás uno de los aspectos que más ha dañado su imagen como grupo.

Por otro lado, la propia participación constante en las acampadas requiere de una disponibilidad temporal muy amplia que pocos ciudadanos tienen el lujo de poder permitirse. Es obvio que estudiantes y trabajadores no pueden dedicarse a este particular y es lógico pues que, en este contexto, el perfil de participante haya sido mayoritariamente el de joven sin ocupación, hecho que también ha dañado considerablemente su imagen por una permanente confusión entre el movimiento 15-M y una de sus actividades concretas, las acampadas.

La confusión entre las acampadas y el 15-M, que va mucho más allá de estas, ha sido permanentemente inducida y publicitada por los medios de comunicación, sabedores de que la ciudadanía, aunque apoyaba sus reivindicaciones, rechazaba esa acción o a un sector de los participantes en las mismas, y quizás en este aspecto, el movimiento 15-M ha pecado de novato, dando argumentos para su desprestigio a los medios de comunicación, ya de por sí escasamente necesitados de razones para tomar o no partido por él.

Esto entronca con otra de las características del movimiento, el establecimiento de un sistema de toma de decisiones a través de un procedimiento asambleario, inmerso a su vez en el desarrollo de las acampadas, que deja las decisiones precisamente en manos de quienes participaban en las mismas, excluyendo a personas del movimiento 15M que no comulgaban con el procedimiento de acampada o a personas capaces sin la disponibilidad temporal para instalarse o participar en reuniones maratonianas.

Los hechos y acciones derivados de la manifestación son tan conocidos por quienes se han molestado en acudir a los diferentes eventos como probablemente desconocidos para quienes se han dejado guiar por la manipulación descarada de los medios de comunicación, cada uno de los cuales ha seguido al dictado los patrones marcados por el partido al que está vinculado.

Otro de los aspectos objeto de polémica ha sido el referido a los participantes del 15-M, produciéndose una verdadera lucha informativa entre la versión de los medios “derechistas”, empeñados en tachar a los participantes del movimiento 15-M de perrofalutas y radicales (identificando nuevamente el movimiento con las acampadas), los medios “izquierdistas”, que han tratado de hacer suyo el movimiento, y los informadores del propio grupo, que han gritado, muchas veces en el vacío, la pluralidad del perfil de participante en sus acciones.

Lo cierto es que para entender el perfil de participante del movimiento 15-M hay que volver a la diferenciación previa entre el conglomerado de acciones que desarrolla a nivel general y la que ya hemos visto como la principal forma de reivindicación de sus fines. Si bien el perfil del acampado es el que hemos visto, la participación en otras acciones excede con mucho este estereotipo.

Más allá de las acampadas, las acciones del movimiento han sido diversas: se han recuperado espacios públicos para el disfrute ciudadano, se han organizado acciones para evitar desahucios de personas en dificultades, seminarios de análisis político, marchas, actividades culturales y encuentros de participación ciudadana como los debates o asambleas que se llevaban a cabo tras las jornadas laborales para facilitar la participación.

Estos últimos encuentros especialmente, hoy en declive pero probablemente de importancia creciente en el futuro a raíz de la reciente convocatoria de elecciones del 20-N, habían conseguido aglutinar en sus orígenes un importante contingente de personas que abarcaba todos los espectros ideológicos, socio-económicos e incluso todos los sectores de activismo.

De hecho, uno de los grandes éxitos del movimiento 15-M ha sido precisamente conseguir movilizar a personas desencantadas a las que hasta ahora ningún partido político ni sindicato había conseguido movilizar, haciendo que se interesen por los temas políticos y en algunos casos, incluso orientándolos a la acción política, siempre apelando a sus propios criterios y a una actuación reflexiva, raramente dogmática.

Y es en este punto donde el movimiento 15-M, hasta el momento, también ha sabido mantenerse firme, desligándose de todo partido político y de todo sindicato, conformándose como un grupo de “indignados” más allá de cualquier tendencia ideológica o sindical, o de cualquier intentona de creación de un partido político desde su estructura (la última protagonizada por el juez Garzón).

Han sido varios los partidos políticos que han intentado controlar el movimiento desde sus inicios, como el PSOE e IU, que pretendían cosechar un buen resultado electoral a su costa (la última de Cayo es intentar comprarlos con puestos en las listas electorales de IU), y también han sido varios los que han tratado de minarlo, como el PP que siempre los ha mirado como un grupo potencial de voto para los partidos de izquierda o los partidos nacionalistas, aterrados ante una de las principales demandas del movimiento, el cambio de la Ley Electoral, que podría acabar con la situación de privilegio que ostentan.

También sindicatos como UGT y CC.OO han intentado realizar acciones de acercamiento, pero todos ellos han salido huyendo al ver el nivel de crispación que generaban en los participantes del movimiento, que recibía de forma bastante airada a quien se presentaba como miembro de estas organizaciones.

Resulta curioso comprobar en todo caso, cómo partidos políticos y sindicatos no han querido recibir el mensaje que el propio movimiento les enviaba una y otra vez, y que venía a concluir que si el 15-M se había generado era precisamente porque estas instituciones habían renegado de su labor de construcción ciudadana, vendiéndose a las prebendas y privilegios que les permitía una organización social diseñada por ellos mismos milimétricamente para este fin.

Queda pues solamente plantear cuál será el futuro del 15-M tras la convocatoria de elecciones del 20-N. De los grupos originales parece que Democracia Real Ya sigue teniendo cierta influencia pese a ser el que más suspicacias despierta; No les Votes se ha vuelto a reactivar de forma muy importante; y Anonymous parece haberse desligado para centrarse en aspectos de mayor importancia en su particular guerra contra la corrupción, el sistema capitalista, las sectas y las dictaduras.

Pero como decíamos, su inercia propia es ya incontrolable e impredecible, aunque parece que va a estar muy presente en la cita electoral y especialmente susceptible de análisis será su demostración de fuerza el 15 de Octubre, cuando está convocada una manifestación integrada dentro de una jornada europea de protesta.

También es importante que el principal grupo en apoyo del voto en blanco haya abandonado el movimiento, más proclive (por infinitamente más realista) a solicitar el voto al partido minoritario para acabar con el bipartidismo. Y por último, será interesante saber si será capaz de trascender sus buenas intenciones, concretándolas en hechos específicos que puedan suponer cambios reales.

[Continuación…]

Salud y libertad.

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