Esencia humana (2ª parte)

“El conocimiento no es algo separado y que se baste a sí mismo, sino que está envuelto en el proceso por el cual la vida se sostiene y se desenvuelve” (John Dewey)

Vuelvo así al tema inicial, cuyo primer aspecto a considerar parte de cómo podemos llegar a ese conocimiento, es decir, establecer una metodología que nos permita obtener información directa y válida sobre eso que hemos definido como esencia humana.

Desde un punto de vista lógico parecería plausible que esa esencia humana tal y como se ha definido, pudiera alcanzarse desde el estudio de la parte más innata de los seres humanos y despojando al individuo de todo aquello que supone enculturación o cualquier tipo de influencia externa. Dicho de otro modo, si analizáramos una muestra de sujetos y quitáramos de cada individuo su educación, sus creencias, la influencia de su contexto espacio-temporal, su moral (mayormente inducida) e incluso las características innatas de carácter personal, analizando posteriormente la parte que les queda a todos en común, podríamos tener una remota idea de lo que es la esencia humana. Y ya podemos anticipar hablando en términos psicológicos que esto se parece mucho a anular el yo y el superyo, dejando esa esencia a tenor de los deseos y conductas del ello (¿empieza a asustar, eh?).

Esto que parece bastante lógico en el campo teórico, es un problema de difícil resolución en el ámbito práctico, porque evidentemente no podemos analizar a sujetos aislados de todos esos condicionantes. ¿Cómo encontrar entonces datos que nos permitan acercarnos a ese conocimiento? Podríamos hacerlo no estudiando al individuo o a los individuos de forma global sino centrándonos en las conductas o situaciones en que esos condicionantes se minimizan en mayor medida. Y es aquí donde aparece mi interés por el estudio y el análisis de las conductas más primarias del ser humano por un lado (las conductas sexuales y las conductas violentas), y de algunas patologías mentales (no confundir con enfermedades) por otro.

Sin embargo, analizar este tipo de conductas también es complicado, porque debido a evidentes limitaciones éticas no podemos provocarlas y tampoco podemos analizarlas a posteriori con un índice aceptable de fiabilidad debido a fenómenos como el de la deseabilidad social. Todos estaremos de acuerdo en que no tiene mucho sentido preguntar a un sujeto: Disculpe, ¿ha disfrutado mucho rompiéndole los morros a aquel individuo? Responda 1 si ha disfrutado muchísimo; 2 si ha disfrutado algo, 3 si ha disfrutado poco y 4 si no ha disfrutado nada.

CiberdelincuentePor tanto, lo que necesitamos es una vía de contacto que evite el conocimiento directo del informante, o que aunque no lo haga facilite la total percepción de anonimato de este, y una vía en la que sus comportamientos no parezcan tan desviados respecto a la norma social establecida, o mejor aún, donde haya personas con ideas, emociones y comportamientos semejantes al suyo y donde por tanto pueda sentirse libre para expresarse sin aplicar la censura moral y social.

¿Existe esa vía de contacto y esa herramienta? Desde hace algunos años, sí. Internet y las tecnologías han abierto no solo la posibilidad de crear herramientas de acceso  a una información global, sino que han potenciado los canales de comunicación hasta el punto que se han creado redes digitales para todo. Y cuando digo para todo es para todo, para lo bueno y para lo malo. No hay conducta, necesidad, impulso, perversión o confesión que no tenga su público y lo que antes era un comportamiento más o menos privado e incluso culpabilizador, ahora tiene además de seguidores, una cierta demanda específica.

Así es que teniendo la herramienta y el objeto de interés podemos empezar a obtener información de primera mano de esas conductas que mencionábamos sin estar excesivamente cortadas por el patrón de la deseabilidad social y lo políticamente correcto.

Y francamente, lo que yo al menos he visto, oído y dialogado es verdaderamente alucinante (y en muchos casos aterrador), porque viene a mostrar que por encima de las convenciones sociales, se encuentran unos instintos primitivos y perversos que no dejan en muy buen lugar a la especie humana. Como comentó mi amigo el estilita en twitter (animo a ver su blog Estilitaecologico ): “El ser humano no es más que un mono con algo de alopecia”.

Por supuesto se me puede decir que todo ello no es representativo de la población en general y que esas características están circunscritas a una muestra que responde a unas características muy concretas. Es posible, pero es el único conocimiento al que yo he accedido que cumple esas características y, como he dicho, y aunque ya tengo mi propio estudio en marcha sobre determinadas conductas (ese sí con todo el rigor científico del mundo mundial), me interesa tanto o más, el simple conocimiento personal.

Por tanto, después de exponer descriptivamente la parte más densa sobre el concepto de esencia humana y la metodología de mis pequeños análisis al respecto, ya podemos plantear el debate en cuestión sobre si el ser humano es bueno por naturaleza (como exponían Sócrates o Rousseau y manifiestan la mayor parte de las religiones) o si esto es un camelo fruto del miedo y la inseguridad que supondría aceptar que nuestros vecinos, amigos y compañeros son unos auténticos… seres humanos.

[Continuación]

Salud y libertad.

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3 comentarios

Archivado bajo Filosofía

3 Respuestas a “Esencia humana (2ª parte)

  1. Eduardo Madroñal

    Lo que planteas en este inicio de tu blog, como sabemos obviamente los dos, tiene que ver con cuestiones que si se quieren tratar con seriedad conllevan dedicación y rigor. La casualidad de mis condiciones sociales de existencia ha hecho que haya atravesado, entre otros, los campos de la política, la psicología y la pedagogía. Como invitado no quiero ocupar más espacio del que ocupas como anfitrión. Pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo.
    En el principio de mi vida intelectual y existencial llegué a la conclusión de que la esencia humana es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales. Y desde ese punto de vista científico he interpretado y practicado la vida humana. Es necesario dejar claro que he partido de mi comprensión de Karl y Sigmund, y lo he aplicado en mi vida y lo he desarrollado en mi conciencia, incluso me he atrevido a expresarlo en verso. Como ya tienes algunos en mi libro te añado un par reciente que hunden sus raíces en el proceso vital y teórico que acabo de resumir.

    Siempre he andado buscándome
    entre la gente
    y entre mi gente
    y siempre he acabado encontrándome
    entre la gente
    y entre mi gente

    No es fácil follar
    con el alma desnuda

    • Estimadisimo Eduardo:

      Encantado y honrado con tu presencia en mi blog.

      Todo depende de como se definen las cosas. Por eso he empezado al blog tratando de definir el concepto y el método aunque soy consciente de que estos asuntos son algo más “densos”.

      De todas formas, la parte que me interesa y a eso voy, es la que está por debajo de esas relaciones sociales, por debajo de lo aprendido, de lo social. Yo no creo que seamos solo una tabula rasa, hay impulsos, necesidades… que están por debajo de ese sistema.

      Y es cierto que yo a veces me meto en el terreno pantanoso de lo metafísico, pero como sé que tú eres más materialista te lo planteo desde otra perspectiva. La conducta que se desprende del funcionamiento de la parte más primaria del ser humano: del cerebro o sistema límbico.

      Saludos.

  2. Pingback: cancerverus

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