Esencia humana (1ª parte)

“Una de las principales enfermedades del hombre es su inquieta curiosidad por conocer lo que no puede llegar a saber” (Blaise Pascal)

Me gustaría empezar los contenidos del blog con un tema que sin duda abarcará varias entradas y que aunque puede ser algo denso y aburrido, creo que es importante para entender en el futuro muchas de las cosas que comente, pues supone las base principal de muchos principios, reflexiones, conductas…

Empezaré pues esta serie de post planteando algunas reflexiones sobre el componente humano y sobre mis pequeños “estudios” y análisis, así como sobre sus conclusiones. La verdad es que lo único que pretendo con esas que yo llamo “mis pequeñas investigaciones” es conocer más profundamente al ser humano porque creo que para hacerlo no basta con enviar a una partida de becarios al “charco”, para que después un superior posicionado realice en su palacio de mármol un análisis estadístico por muy científicas que sean las condiciones de ese estudio. Si uno quiere conocer, tiene que mojarse y experimentar las propias realidades que observa de forma directa, por lo que al menos a mí no me interesa únicamente hacer ciencia aunque conozca el método y me anime de vez en cuando.

Pongo un ejemplo, hubo una época en la que me interesó ampliamente  el fenómeno de las técnicas de reforma del pensamiento y la dinámica sectaria. Después de un amplio estudio de la bibliografía y de la lectura de algunas investigaciones consideraba el tema extremadamente complejo de llevar a la práctica. Así que decidí verlo in situ y me planté en una reunión de un grupo de dinámica sectaria donde me bastaron 3 horas para ver la enorme facilidad con que se pueden llevar a efecto este tipo de estrategias. Somos manipulables por naturaleza y solo aceptándolo y sabiendo cómo se nos manipula podremos empezar a ponerle remedio.

Por eso, me interesa tanto la ciencia como el conocimiento experiencial y me parece muy osado y muy soberbio por parte de algunos considerar únicamente como válido el conocimiento científico. Para no extenderme demasiado pondré un último ejemplo. Antonio Salas es el alias de un escritor que se ha infiltrado en grupos nazis, grupos de trata de blancas e incluso en el mundo del terrorismo islámico. Él crea cuidadosamente un personaje, se adentra en esos terrenos pantanosos, vive su realidad diaria (jugándose la vida), obtiene información y saca sus propias conclusiones, por supuesto sin analizar sus datos desde un punto de vista científico. Mi pregunta es: ¿si usted tuviera un hijo que empieza a tener contacto con grupos radicales, estuviera preocupado por él y tuviera oportunidad: preguntaría a Antonio Salas que ha vivido meses la realidad de estos grupos o le preguntaría a un individuo que ha leído 40 libros académicos del tema y ha realizado un análisis de unos cuestionarios obtenidos por su cohorte de becarios?

Así pues, teniendo en cuenta estos aspectos, empezaré con el tema que pretendo introducir: la esencia humana. Saben los que me conocen en profundidad desde hace tiempo que hay dos temas que siempre me han obsesionado, a veces hasta lo patológico, y que me han supuesto muchas horas de estudio y dedicación: el primero, conocer los aspectos que constituyen la esencia humana, entendida esta como el conjunto de elementos (características, impulsos, necesidades…) innatos y comunes a todo individuo como miembro de la especie (y por tanto concepto diferente al de alma); y el segundo, saber si el alma o psique individual sobrevive después de la muerte. Vamos, lo que viene siendo de toda la vida, el quiénes somos y adónde vamos en versión propia.

Así, me gustaría exponer algunas cuestiones sobre el primer tema, ya que no solo me parece interesante por sí mismo, sino que además me da pie a introducir un debate interesante (y casi infinito) que puede ser la base del desarrollo de muchos principios posteriores con implicaciones en el comportamiento de cada individuo: determinar si el ser humano es bueno en esencia o no. El segundo aspecto que comentaba, el de si hay algo más allá de la muerte, lo obviaré de momento ya que será objeto de un post posterior y además, como buen agnóstico, llevo toda la vida dándole vueltas sin haber sacado absolutamente nada en claro.

Lo que sí quiero comentar antes, y esto servirá de explicación para todos los textos publicados en el blog, es que aquellas afirmaciones que pueda utilizar de forma absoluta, solamente pretenden reflejar MI verdad. Siendo profundamente relativista, entiendo que nadie puede ser tan vanidoso como para creerse en posesión del auténtico conocimiento ni de verdades establecidas como dogmas de fe. Y aunque es cierto que para funcionar en este mundo necesitamos considerar nuestra verdad como si fuera absoluta, e incluso actuar como si lo fuera en una suerte de pragmatismo, no conviene perder la perspectiva de que solo es una forma más de ver las cosas, con su mayor o menor nivel de eficacia y capacidad adaptativa (lo que tampoco impide que existan algunos argumentos más válidos que otros para una determinada justificación).

[Continuación]

Salud y libertad.

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